Hace unas semanas, mientras comíamos en un restaurante, se sentaba en la mesa de al lado una familia formada por un bebé de unos 10 meses, su madre, su padre y su abuela materna. La situación era la siguiente: “Vamos a dar de comer a la niña y así podremos comer  tranquilos(1). El bebé estaba sentado en su carrito, la madre abría un potito comercial e intentaba dárselo, sin mucho éxito(2) . ¿Cómo lo solucionaron? Lo más lógico desde un punto de vista profesional habría sido no insistir pero claro nos rondan mil preguntas por la cabeza: “¿y si le pasa algo?” “que si tengo que darle de comer porque me han dicho que debe comer cada 4 horas?”, etc. La solución apareció de la mano de la abuela con una espectacular serie de mohínes, dignos de ser grabados, que no pasaron desapercibidos por nadie en el restaurante. Automáticamente la niña abría la boca sorprendida. Oportunidad perfecta para introducir la cuchara repleta de comida. Prueba conseguida. En ese  momento fue cuando mi marido, a modo de broma, me dijo ¿Ese es el método Baby Led Weaning?

De esta historia partió la idea de este post. Sin embargo, esto no es una situación aislada, sino que la vemos muy a diario y en muchas circunstancias parecidas. La tenemos tan interiorizada que no hacemos nada al respecto, ni nos sorprendemos, pero yo observo varias cosas, que no sé si tú, querido lector, las ves también:

  1. A un niño no se le debe forzar a comer. Hacer mohínes para captar su atención o distraerle mientras enchufamos la cuchara hasta que nosotros queremos, es OBLIGAR.
  2. A un niño no se le puede coaccionar para que coma. “Si te lo comes todo, te dejo el móvil, la tablet u otro aparato o cosa que le guste”, es CHANTAJEAR.
  3. A un niño no se le deben ofrecer productos superfluos. Ofrecer una galleta, un croissant, un zumo o una bebida azucarada, es INCITAR MALOS HÁBITOS.
  4. A un niño no se le puede sancionar porque no coma lo que tú crees que tiene que comer. Dejar a un niño sin poder jugar con su juguete favorito o con un amigo porque no se lo ha comido todo, es CASTIGAR.
  5. A un niño no se le puede recompensar porque se lo ha comido todo. Comprarle un juguete o llevarle al lugar que le gusta sólo porque se lo ha comido todo, es PREMIAR.
  6. A un niño no se le puede engañar con la comida. Dar un triturado en el que lleva alimentos que no le gustan, es ENMASCARAR.
  7. A un niño no se le puede castigar con acciones que le gustan cuando no se come lo que hemos decidido que debe comer. Decir que si no come no puede ir al parque, es AMENAZAR.

Hoy, día de la mujer o día de la mujer trabajadora, hemos querido hacer un pequeño homenaje a esas abuelas, que dentro de su desconocimiento, pero con la mayor voluntad del mundo, quieren lo mejor para los suyos. Las hemos dividido según sus actos a la hora de dar de comer a sus nietos.

La abuela HIPSTER. Una forma fácil de hacer que tus hijos o nietos abran la boca es hacer todo lo posible por distraer su atención (bailar, cantar, etc.) y si no te funciona, te pueden ayudar las amigas. Hay que estar muy atentos para enchufar la comida en cuanto el niño abra la boca.

1. la abuela mimo

La abuela  COME Y CALLA. Para evitar comentarios o rechazos, una forma práctica es la no dar opción a que hablen o, incluso respirar. Antes de tragar la cucharada, ya tienes enchufada la siguiente. Lo suelen emplear abuelas sin muchas ganas de estar dando de comer o aquellas con falta de tiempo. A estas abuelas también se las conoce como las abuelas de los 15 puntos en el carné o permítame que insista.

2. la abuela come y calla

La abuela CÓMPLICE. Los padres dejan a sus hijos con los abuelos y le dan algunas órdenes como “a las 9 debe estar en la cama” o “nada de chucherías” y la abuela les dice: “Iros tranquilos y no os preocupéis, que así se hará” mirando al niño con una mirada cómplice y haciendo a continuación todo lo que se le ocurre para ganárselo.

3. Abuela complice

La Abuela ATERRIZA COMO PUEDAS. Un método con bastante éxito entre las abuelas es el método del avión. Todo el mundo lo conoce pero por si hay alguien despistado se trata de llenar la cuchara y simulamos que es un avión que va directo a la boca del niño. Si observas en alguna ocasión a alguien utilizando esta técnica, fíjate bien en el adulto, porque seguramente también esté con la boca abierta.

4. Abuela Aterrizas como puedas

La abuela “CON FRANCO NO PASABA”. No se puede tirar comida por muy mala que esté, y si al niño no le gusta, se lo toman poniendo buena cara y diciendo “¿ves lo rico que está y como se lo bebe la abuela?”.

5. Abuela Ves cómo está rico

La abuela CARPE DIEM. De las creadoras de “una vez al año no hace daño” o de “para dos días que vivimos” nace esta abuela que es capaz de cualquier cosa para ganarse a sus nietos. Total, por un día…

6. CARPE DIEM

La abuela JUAN TAMARIZ. Es una abuela que ha desarrollado la habilidad de enseñarte algo que te encanta. Lo pone delante de ti, te lo acerca, casi te lo da, te convence y cuando abres la boca, por arte de magia, desaparece y te acaba enchufando el puré de zanahorias que escondía en la otra mano.

giphy

La abuela SAN PEDRO. Esta abuela utiliza la amenaza como estrategia para que el niño se lo coma todo y lo hace negando 3 veces, como San Pedro. Como no te lo comas todo NO hay parque, NO ves la tele y NO vienes más a mi casa.

8. Abuela San Pedro

La abuela MONOPOLY. Esta abuela es muy estratega. Si la miras no notarás nada en su mirada, en sus gestos o en su forma de caminar. Nadie sabe cómo lo ha hecho, pero es capaz de meter la verdura en el plato del niño y que éste, sin darse cuenta, se la coma toda y sin decir nada.

9. Abuela MONOPOLY

La abuela “NI QUE FUERA YO BIN LADEN”. Es aquella que tiene los conceptos un poco liados. Quiere ir de moderna pero tiene la cabeza llena de mitos. No te comas el donut, cómete mejor las galletas; no a la mantequilla, sí a la margarina; o yo prefiero la light porque no engorda;  son algunos de sus mensajes. De ahí la foto: para que no te pille el tren, mejor te doy yo.

9. Abuela COOL

Notas:

  • ¿Por qué consideramos que comer tranquilos es hacerlo sin nuestros hijos? A la hora de comer, es recomendable comer en familia, y cuando digo en familia, me refiero a comer todos a la vez. ¿los niños primero? ¿por qué? El acto de comer no es sólo un acto fisiológico para obtener nutrientes sino que se trata de mucho más: disfrutar de la familia, contarse cómo ha ido el día, preparar juntos la comida, tener cada uno una tarea a la hora de poner la mesa, etc. ¿No es esto más divertido que dar de comer a los niños y luego comer solos, sin la alegría que nos aportan nuestros pequeños?
  • Si acercamos algún alimento a nuestro niño y éste no lo quiere, tenemos que pensar que puede ser por varios motivos:
    1. No tiene hambre. El bebé es el único que sabe realmente cuándo debe comer de nuevo (es decir, cuándo tiene hambre). No nos hagamos las adivinas y queramos saber más que su propia naturaleza y respetemos sus ritmos biológicos.
    2. No le gusta. Nos empeñamos en que los niños tienen que comer de todo (de todo lo que nosotros queremos, claro). ¿Acaso a ti te gustan todos los alimentos que existen? ¿Es que por ser niño se pierde el derecho a que algunas cosas nos gusten menos o simplemente no nos agraden?
    3. No le apetece. Existe la posibilidad de que en ese momento al niño no le apetezca comer determinado plato o alimento, y no porque no le guste sino porque prefiera otra cosa. Estoy segura de que a ti también te pasa a menudo…

Si el niño tiene hambre, lo va a pedir. ¿Cómo? Lo más probable es que sea llorando si aún no sabe hablar. Y si no, ya se buscará las maneras de que lo entiendas.

 

Aunque muchas de las cosas que hablamos en este post son ciertas y las técnicas utilizadas por las abuelas son reales, creo que las abuelas tienen algo especial y son una parte muy importante en la educación de los niños, pues aportan valores que sólo ellas saben transmitir. Y, lo más importante: siempre están dispuestas a sacrificarlo todo por ayudarte.

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