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Manifiesto sobre el 8 de Marzo

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, día que tiene su origen en Alexandra Kollontai, mujer feminista que consiguió el voto de las mujeres en Rusia, la legalización del divorcio y que se celebrase el día de la mujer, aunque fuese un día laborable. Este día las mujeres celebran su unión ante la defensa de la igualdad de género así como su discrepancia frente a los abusos por el simple hecho de ser mujer. Este año, además, hay convocada una huelga feminista de 24 horas para reivindicar la necesidad de promover cambios para lograr la igualdad real de las mujeres y los hombres.

Yo estoy a favor de la huelga (un derecho fundamental) y de la igualdad (más fundamental aún), ya sea de género, raza o de cualquier otro tipo. Y considero que puede tener sus frutos salir a la calle a alzar la voz ante las injusticias. El problema está en que si las personas que pueden cambiar las cosas no están por la labor, no sé hasta qué punto nos están (o nos estamos) “engañando” abogándonos a hacer una huelga por nuestros derechos un día al año, manteniendo los 364 días restantes las mismas condiciones desiguales. Es cierto que en las últimas décadas se ha avanzado mucho en cuanto a este tema, pero no es suficiente porque en el mundo siguen existiendo diferencias en cuanto a las oportunidades, facilidades y progreso entre mujeres y hombres. Y muchas!

Y es que es muy bonito llamar a la acción a las mujeres, a que se movilicen y luchen por sus derechos, pero me sorprende mucho que se diga desde un sillón (político, sindicalista) donde la mayoría son hombres. En los últimos días llevo escuchando en la radio hablar de este tema una y otra vez, de lo importante que es la igualdad y de que las mujeres debemos defender nuestros derechos, pero todos los que hablaban de ello eran en su mayoría hombres. Empezando porque la Ley de Igualdad establece un umbral del 40 % en representación femenina (que yo sepa, eso no es igualitario), cifra que no se cumple, y que además los puestos de mayor representación los ocupan mayoritariamente hombres, no sé si estamos jugando a la hipocresía o es sólo un lavado de cara para que todos parezcamos muy liberales. Y con estas cosas, yo no comulgo. Es evidente que para cambiar las cosas hay que hablar y luchar por los derechos, pero mientras las políticas públicas no cambien, hay poco que hacer, al menos a nivel de grupo (sí de forma individual, pues granito a granito se construye la montaña). Por poner un ejemplo: mientras que las bajas por maternidad/paternidad no sean exactamente iguales para todos, no dejará de haber discriminación a la hora de elegir un candidato o candidata a un puesto de trabajo. Si los dos tuvieran derecho a las mismas semanas de baja laboral, de días de lactancia o de crianza de hijos, la cosa cambiaría. Esta mañana escuchaba que sólo el 9% de los hombres que trabajan en política no son padres; en el caso de las mujeres es el 45%. ¿Quién se está sacrificando para ascender laboralmente o, simplemente, para trabajar en lo que le gusta? A mí misma me tacharían de “feminista”, o incluso de “mala madre”, por ser la empresaria (y la que trabaja muchas horas) y a mi marido de “calzonazos” por tener más peso (bastante más ;-)) en las labores del hogar.

Tampoco creo que se trate de que haya mitad mujeres y mitad hombres en el mundo laboral. El puesto se lo tiene que llevar EL MEJOR, independientemente del sexo. El problema son las oportunidades, que favorecen muchas más veces a los hombres que a las mujeres. Porque, lamentablemente, sigue habiendo ese micromachismo en el día a día (pequeños detalles que están ahí, en el inconsciente de hombres y mujeres, y que hacen que se piense que el hombre es superior a la mujer o que tiene más derechos que ella). ¿Sí está bien visto que el hombre pase muchas horas fuera de casa para trabajar (o que la mujer cuide a sus hijos día y noche) pero si trabaja la mujer o el hombre se encarga de los hijos, no?

Me da pena porque en dos días, una semana como máximo, este tema pasará a estar en un cajón. Ya nadie volverá a hablar en radio, prensa y televisión de ello, hasta el año que viene. Y así, no se avanza! Este problema es diario, y para cambiarlo hay que trabajar codo con codo, día a día y entre todos.

Y por otro lado, si estamos luchando por la igualdad, ¿no deberían estar los hombres también invitados a esta lucha, a esta labor? Es responsabilidad de todos, no sólo de las mujeres, vivir en un mundo más justo, más equitativo. ¿O es que sólo las mujeres lo queremos realmente?

A todo esto, me pregunto si mañana dirán las cifras de las personas que han secundado la huelga en el sector público y en el privado, por separado, porque estoy segura de que hay diferencias (en el sector público, por ejemplo, la brecha salarial es mucho menos perceptible). Y me pregunto también a qué considerarán ÉXITO: a que haya habido miles de manifestantes hoy? El éxito es conseguir avanzar y mejorar la situación, hoy, mañana, pasado. Que mi hija cuando sea mayor tengas las mismas oportunidades que su primo.

Yo hoy no haré huelga, y no porque no esté de acuerdo con el objetivo de la huelga sino porque no estoy de acuerdo con la forma de abordarlo. Mi forma de protestar ante este problema es otra, y lo hago todos los días:

  1. En mi empresa la mayoría somos mujeres.
  2. Hombres y mujeres no sólo tienen el mismo salario sino que son considerados de la misma forma, tanto en responsabilidad como en oportunidades.
  3. Conciliamos los horarios y somos flexibles.
  4. Buscamos siempre la mejor opción para que todos (profesionales y pacientes) puedan conciliar con sus familias y trabajos: servicios online, adaptación de horarios, etc.
  5. Promovemos que nuestras pacientes puedan venir con sus hijos a la consulta, no sólo no nos molestan sino que nos encanta que lo hagan!
  6. Cuando organizamos cursos o jornadas, la participación de las mujeres como ponentes es abrumadora respecto a la de los hombres.
  7. Tratamos de encajar el trabajo y la vida personal, por ejemplo aprovechando viajes de trabajo para estar más tiempo con la familia, yendo juntos.
  8. Ser fiel a mis convicciones e ideas y respetar las de los demás.

Feliz día a todos, hombres y mujeres.

Un comentario en “Manifiesto sobre el 8 de Marzo

  1. ‘¡Me encanta!

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