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Psiconutrición: Aprende a tener una buena relación con la comida

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Últimamente cada vez se escucha más el término “Psiconutrición”, y he de decir que me gusta! Pensar que está calando tanto en los profesionales que trabajan con problemas de alimentación como en la población, cada vez más consciente de la necesidad de hacer cambios que no se queden en la superficie, es algo que me emociona.

Hace ya varios años (vamos, desde los inicios) que en Norte Salud Nutrición trabajamos desde esta perspectiva, siendo pioneros en el trabajo interdisciplinar y en EQUIPO con personas con problemas de peso o con una inadecuada relación con la comida, y en la formación a profesionales, habiendo formado a más de 200 dietistas-nutricionistas y psicólogos en Psiconutrición en nuestras 6 ediciones presenciales y 2 online.

Pues bien, hoy quiero contaros qué es esto de la Psiconutrición y porqué lo consideramos tan importante en Norte Salud.

La PSICONUTRICIÓN es un nuevo enfoque en el trabajo con los pacientes que acuden a la consulta, bien de nutrición o de psicología, en el que se realiza un abordaje conjunto entre dos profesionales sanitarios, principalmente: el dietista-nutricionista y el psicólogo. Y digo principalmente porque en este juego pueden participar otros profesionales como entrenadores personales, endocrinos, fisioterapeutas, educadores, cocineros, etc. Y todo gira sobre un eje central: la persona que necesita ayuda, que se convierte en la pieza principal de este puzzle, donde todos tienen un papel que jugar, una responsabilidad, un compromiso. Todos forman el EQUIPO. Un equipo que requiere de que el engranaje funcione a la perfección, que esté coordinado y que trabaje en la misma dirección y bajo las mismas premisas. Por eso es tan importante y tan efectivo.

El trabajo en equipo es una de las cosas que más me apasionan de mi profesión. Todos los días se aprende algo nuevo; cada día recibes sin dar y das sin querer recibir; a menudo sientes que todo fluye y que formas parte de un todo; se crean lazos que van más allá del compañerismo; tienes personas a tu lado que te ayudan y apoyan cuando lo necesitas y viceversa; se crea una pequeña familia de la que, al menos yo, me siento orgullosa. Porque todos aportamos, porque a todos nos apasiona nuestro trabajo.

Pero no todo es tan sencillo. Trabajar en equipo también tiene cosas más difíciles: otras personas dependen de ti, no siempre puedes hacer lo que quieres o crees mejor, a veces necesitas sacrificar algunas cosas en pro del grupo. Sin embargo, merece la pena de todas todas!

Bien, pero estábamos hablando de la Psiconutrición: vayamos por partes.

¿Qué es y qué no es Psiconutrición?

Para mí es fundamental que el objetivo no se centre ni en el peso, ni en la dieta (sobre todo por el concepto “dieta”). Para mí lo importante es lograr objetivos a largo plazo, y para ello se necesita trabajar de forma distinta.

La Psiconutrición es, como hemos dicho, el trabajo conjunto entre un Psicólogo y un Dietista-Nutricionista, como mínimo. Un trabajo que requiere de la coordinación entre ambos profesionales para poder dar el mejor servicio. Bajo esta forma de trabajar, ambos abordan, cada uno desde su campo, aspectos psicológicos y emocionales relacionados con las elecciones alimentarias que se realicen, profundizando en los factores que causan un determinado comportamiento alimentario y buscando los motivos reales que han llevado a la persona a comer (más, menos o peor), además de ofrecerle herramientas para que la comida no se convierta en la moneda de cambio de sus emociones. Para ello es fundamental trabajar las motivaciones, el autoconocimiento, la toma de conciencia, el proceso de cambio, la voluntad, la adherencia, las resistencias y otros muchos factores que van surgiendo por el camino y que pueden aparecer como barreras o como recursos para seguir caminando hacia el objetivo final.

No debemos confundir la Psiconutrición con el consumo de determinados alimentos según el estado de ánimo que queramos conseguir. La Psiconutrición no es la varita mágica que dará una solución rápida y veloz. Es un proceso lento, complicado, nada sencillo, pues requiere de un aprendizaje y trabajo individual importante. Tampoco es una titulación nueva (para aquellos que les gusta la titulitis o que la critican), simplemente ofrece herramientas de trabajo diferentes que permiten a los profesionales profundizar en las casusas y no quedarse en los síntomas.

Es un proceso en el que se trabajan conceptos, que tiene en cuenta al paciente como el eje central del tratamiento, donde la adherencia y la toma de conciencia son los aspectos más importantes a tratar y tener en cuenta. Se trata de ir acompañando al paciente, ofreciéndole alternativas, mostrándole herramientas que le permitan realizar el cambio de hábitos. Lo cual requiere de un trabajo en equipo importante, donde respetamos y aprendemos de otros profesionales, con los que compartimos muchas cosas (tiempo, conocimiento, recursos, etc). Es también un trabajo personal (desde el profesional) importante que muchas veces nos hace salir de nuestra zona de confort (también a los pacientes) pero que sin duda mejora la eficiencia y el éxito en el tratamiento. 

Y esto no tiene nada que ver con un proceso de coaching, con la psicoterapia, con ser dietista-nutricionista “experto en emociones, psicología o coaching”, con ser psicólogo “experto en nutrición” ni nada similar. Es una sinergia. Tampoco consiste en echarle el muerto a otro, para que lo solucione y quitarnos de responsabilidad. Y por supuesto, no todo el mundo que necesita perder peso va a requerir un abordaje desde la Psiconutrición. Sí, es un nuevo término, pero eso no lo hace menos válido.psiconutricion

¿Qué beneficios tiene trabajar bajo este concepto?

Para mí existen muchos beneficios del trabajo en equipo (la Psiconutrición se basa en eso), y podemos dividirlos en dos partes: los beneficios como profesional y los que tiene el paciente que es tratado según este abordaje.

Como profesionales, nos ayuda a desarrollarnos, a integrar conocimientos, a ser más creativos y resolutivos (aparecen nuevas opciones y soluciones para el paciente, o al menos con más facilidad), a la par que responsables y eficaces. El trabajo se reparte, se reduce el estrés (“las penas compartidas son menos penas”, como dice el refrán), se potencian las fortalezas y disminuyen las debilidades, se aprende cada día y aumenta la confianza (mutua e individual). Todo ello hace que el ambiente de trabajo sea más distendido y se creen lazos que mejoran la labor profesional de los miembros del equipo.

Desde el punto de vista del paciente, en primer lugar se le trata como parte del equipo, y no como una persona que debe limitarse a “obedecer” lo que el profesional (“que es el que sabe”) dice. Aquí el paciente es el que toma las decisiones, el que conoce su vida mejor que nadie y el eje central. No es paciente, es sujeto activo. La Psiconutrición mejora la adherencia al tratamiento y el compromiso, pues se trabaja la disposición al cambio y las dificultades desde todas las perspectivas, permitiendo identificar factores fundamentales en el proceso. Además, se favorece la toma de conciencia, la autoestima, la seguridad y el autoconcepto. Entre todos trabajamos aspectos físicos, emocionales y alimentarios que, conjuntamente, permitirán a la persona alcanzar su objetivo y, lo más importante, mantenerlo en el tiempo puesto que se ha adquirido un hábito.  Uno de los principales problemas que se dan en las alteraciones alimentarias se debe a factores emocionales, por eso es tan importante trabajarlos. El comer emocional, que puede darse con exceso de peso o sin él, es una relación inadecuada con la comida que no pretende más que paliar una emoción. Aprender a gestionar dicha relación con la comida es crucial para tener una salud física y emocional adecuada.  Y esto se consigue con la Psiconutrición.

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¿Cómo surgió trabajar así en Norte Salud?

De siempre me ha apasionado entender nuestro cerebro. De jovencita me tragaba todos los documentales de ciencia en los que hablaban del funcionamiento del cuerpo, de las neuronas, del pensamiento, o de las emociones. Me resulta tan increíble y complejo, a la par que fascinante, que ha formado parte de mi vida de una forma u otra. Empecé a estudiar medicina quizá por esa curiosidad por comprender, aunque me gustaban tantas cosas… de hecho, compraba (y sigo haciéndolo) libros de psicología y divulgación. Luego me hice científica, para seguir dando respuestas y mientras tanto, estudié nutrición, pues el campo de la alimentación siempre me ha llamado mucho la atención. Y cuando decidí cambiar el rumbo de mi vida profesional y crear Norte Salud, tenía claro, desde el minuto uno, que quería hacer algo diferente que pudiera mejorar la vida de las personas desde un punto de vista más profundo, no sólo desde la alimentación, sino teniendo en cuenta sus emociones, sus vivencias, sus motivos y sus objetivos (eso debe tener que ver, quizá, con que yo soy una persona muy emocional…). Y empecé a indagar, a leer, a estudiar, a aprender… y voilá… aquí estamos! Años después, tras meses de mucho trabajo, estudio, dedicación y empeño en crear un nuevo sistema de trabajo, un enfoque diferente en el que me sintiera cómoda trabajando y convencida de estar ayudando a las personas a lograr sus objetivos sin usar tiritas y donde el protagonista fuera el propio interesado. Eso es Norte Salud, una fábrica de ideas y proyectos donde el objetivo principal es ayudar a mejorar la salud de las personas desde tres perspectivas fundamentales e inseparables: alimentación + emociones + movimiento. Los tres pilares del éxito.

Y aquí estamos, dispuestos a seguir trabajando por una sociedad más sana!

Si nos necesitas, bien para formarte o bien para mejorar tu relación con la comida, contacta con nosotros. Estaremos encantados de ayudarte!

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