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Si eres fan de Alejandro Sanz, cómete 4376 kcal.

 Aún no puedo creerlo, que haces aquí, no te esperaba

Así comienza una canción tuya, Alejandro, y así te respondo a esa colaboración que has realizado para Nocilla porque podría esperarlo de otras muchas personas pero no de ti. Por un momento había pensado que te habías equivocado. ¿Por qué ofreces tu imagen a estos productos? ¿Lo haces por dinero? ¿Qué necesidad tienes? Será verdad eso de tanto tienes, tanto vales. Te lo tengo que decir porque hay cosas muy tuyas que yo no comprendo. Esta es mi manera de decir las cosas, no es que sea mi trabajo (que también), es que es mi idioma. Y lo haré igual que Nocilla, con tus propias frases: Las letras que escribo, quiero que lo sepas, “nació” de ti.

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Estaba el sábado en el supermercado y, a pesar que evito pasar por ciertas calles innecesarias, sobretodo cuando voy con niños, no sé cómo decirte que hoy me he dado cuenta y has apurado a fondo mi paciencia, cuando me topé con la nueva colección de vasos de Nocilla con mensajes sacados de canciones tuyas. Desde ayer no sé lo que me pasa pero sólo puedo pensar en ti.

A pesar de las vacaciones, ando siempre viviendo deprisa y, recopilando información para este post, he visto la carta abierta que te dedica mi compañera Laura Saavedra. Te felicito por el post, Laura. Os recomiendo que lo leáis. Yo te quiero hablar más de emociones, de aquellas que se despiertan ante ciertos alimentos y ciertos anuncios.

 

Ahora que tengo la ocasión, quiero que hablemos los dos; tú de mí, yo de ti, ¡qué sí!. Escucha Alejandro, porque no será más duro para ti oír que para mí callar.

Cuando se trata de vender un producto hay quién no tiene corazón, te lo digo de verdad, analizo productos como éste a diario y siempre es el mismo cuento. No seas hipócrita y me invites a tomar un producto que es totalmente innecesario perjudicial para mi salud. Tú me dirás: “No seas tan violenta, niña”, y yo te aseguro que no estoy completamente loca ni revelada contra la sociedad pero no quiero que piensen de ti que haces el papel del tío aquél que no siente ni padece. Los de la industria alimentaria son maestros en las mentiras conquistando bailarinas y utilizan cualquier estrategia para conseguir su fin. Para los niños, sus dibujos preferidos, y para nosotras, a nuestro cantante favorito, porque ellos son así, con sus disfraces de vaqueros, y saben que contigo su producto lo quiere todo el mundo porque si son de tu boca, también los quiero yo.

Tú te levantas por la mañana, y tal vez con la mejor voluntad del mundo, acudes a un estudio fotográfico, una fotos, una sonrisa, un abrazo, un tuit quizás y para otro lado. El producto que sale de esa mañana de trabajo tiene un resultado que me encuentro yo en consulta a diario, y que por desgracia va en aumento:

¿Cómo estás? ¿Qué tal te va? Así empieza mi consulta y te puedo asegurar que vivo verdaderos dramas por culpa de la alimentación. Para muchos pacientes, no es fácil  decir que se conformaban sólo con poder mirarla (a la Nocilla), porque les resulta verdaderamente imposible no comprarla, no comerla, no acabar con ella. Se llama hambre emocional. A veces se despiertan por la noche con ansiedad y nunca saben decir a tiempo NO. Se llama trastorno por atracón. ¿Sabes a quién le entregan sus emociones? A la primera persona (o producto) que les ayuda a salir de su estado emocional. Todos tenemos problemas, los publicistas lo saben y, para conseguir sus objetivos, utilizan todo su armamento. ¿Verdad que te suena eso que dicen que tomes chocolate para cuando estás bajo de ánimo o que bebas esa bebida azucarada para tener más felicidad? Mis ojos son tu voz y nos creemos aquello que anunciáis porque tenemos más fe y confianza en nuestros ídolos que en nuestros médicos. Lo utilizan como escudo y era lanza. Muchos alimentos crean verdaderas adicciones. Me llegan a decir que sin ti mi vida (no) será igual (refiriéndose al producto). A veces me encuentro con pacientes que me dicen “me gustas a rabiar, yo te deseo, me llegas a desesperar. Es tan grande lo que siento por ti que tenerte no bastará, que es esto que me invita a vivir, que me da la ilusión.”¿Sabes que les tengo que decir?: Este producto te hace tropezar, te crea confusión. ¿Y sabes por qué vienen a consulta? Porque prefieren ser salvados y sentirse amados. Pero no es fácil. En sus cabezas, se repite una y otra vez “sin ti no sé vivir, aunque no quieras pienso en ti” o “maldito deseo: mi voluntad envenenada.” Y llevo muchos años estudiando y trabajando en nutrición pero no tengo pomada para todos los dolores, remedios para toda clase de errores ni recetas para la desilusión. O sí: menos mentiras y más educación (por mis pacientes, no por dinero). Me gustaría que pudieras ver ciertos casos que me encuentro y no se arreglan fácilmente: el dolor cuando es por dentro es más fuerte. Y soy yo quien les tengo que decir la verdad. La que tiene que ayudarlos a salir del problema, a mejorar su salud, a controlar su hambre emocional y a aprender a vivir sin estos productos insanos. Tal vez pueda llamarte y se lo dices tú, se lo explicas tú.

Léeme los labios, yo no estoy en venta. A ti, Nutrexpa (Nocilla), te diría muchas cosas, pero ¿qué te voy a contar que tú no sepas? Hay un universo de pequeñas cosas que te diría. Quema, tu nombre quema en mi voz. Y creo que cuando ocultas tu etiqueta y la enmascaras con imágenes de personajes famosos estás confundiendo realidad. Sé que este post no tiene la repercusión que tienen tus anuncios, pero es una mezcla de pasión e ingenuidad, difícil controlar. Sigo pretendiendo desnudar tus estrategias. Conmigo no tienes que disimular la verdad. A mí no me mientas. No es lo mismo “leche, cacao, avellanas y azúcar” que azúcar, aceites vegetales de palma y girasol, cacao desgrasado en polvo (8%), leche desnatada en polvo (4,5%), avellanas (4%), sólidos lácteos, emulgente y aroma. Suena diferente. Es (muy) distinto. Puestos a poner frases de Alejandro Sanz y siendo más realista con el producto que se anuncia, sugiero estas frases alternativas: “No puedo pensar, tendría que cuidarme más”, “Que al tocarla se moría” o “Dile que te cuide mucho ¿me prometes que lo harás?”

vasos 2Me encantan tus canciones, Alejandro. Como Laura, he seguido tu carrera desde tus comienzos. Son esos ratitos que me das. Creo que hay pocos que compongan como tú y creo que haces mucho daño cuando cedes tu imagen para algunas marcas. En esta ocasión tocas el fuego sin preguntarte si la llama puede quemarte (a ti, o a otros) y aquí te has quemado y estás siendo partícipe de que muchas personas lo hagan. Cuando ofrezcas tu imagen para estos productos, piénsalo bien, antes que sea tarde porque sin saberlo te has llevado por delante la salud del practicante. Cuánto vale una vida, dímelo. Esta es la historia de siempre: empresa busca a famoso para incrementar sus ventas. Y aunque todo se hunda yo seguiré aquí en pie y de sobra sé que me queda mucho que aprender, pero tú también y por eso te lo digo. Solo un último favor te pido antes de colgar. Silencio.

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