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Alimentos sin gluten, ¿más caros o menos saludables?

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Ayer fue el Día Nacional del Celíaco (la semana va de días nacionales porque hoy es el de la Nutrición), con el lema “El gluten no es mi opción. Soy celíaco, es mi condición”. Y a cuento de ello os quiero contar algo que me pasó hace unos días y que me hizo reflexionar.

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El otro día iba en el coche hacia la consulta escuchando la radio. Estaban hablando sobre los productos sin gluten. No me dio tiempo a oír la sección completa, pero sí algo que me llamó la atención y sobre lo que quiero manifestar mi opinión.

Actualmente hay una corriente de comer sin gluten (“porque supuestamente previene múltiples enfermedades y es mucho más sano”), que básicamente culpa a esta proteína (el gluten) de poco menos que ser casi un veneno. A día de hoy no hay datos científicos sólidos que apoyen que una dieta sin gluten tenga beneficios para la población, además de que una dieta libre de gluten injustificada podría dar lugar a problemas intestinales en personas que no son celíacas. Si bien es cierto que en determinados casos (psoriasis, diabetes tipo 1 o artritits reumatoide), eliminar el gluten de la dieta podría tener cierta utilidad. En cualquier caso, esto debe ser valorado siempre por un profesional sanitario.sin gluten celiaco alergiaDicho esto, hay que recordar que la alergia al gluten (mal llamada intolerancia puesto que se produce una respuesta inmunitaria) es una enfermedad y que llevar una dieta exenta de gluten es el ÚNICO tratamiento que tienen estos pacientes.

Pues bien, en el programa comentaban lo difícil que es encontrar productos sin gluten y el alto precio que éstos tienen. Y es cierto: no es tarea sencilla encontrar en cualquier establecimiento alimentario productos exentos de gluten (y no me refiero a yogures “sin gluten”, que eso lo hay en todas partes puesto que los yogures –siempre que no contengan cereales- no tienen gluten, sino me refiero a alimentos que derivan del trigo, avena, cebada o centeno). Mucho más difícil aún es encontrar platos libres de gluten en bares, restaurantes, etc (por no hablar, que eso ya es para otro post, del tema de la contaminación cruzada en estos establecimientos). El caso es que para un celíaco parece que hacer la compra puede llegar a ser un 26% más caro, según publicaba el Huffington Post ayer y como muestran las listas de la compra incluidas en el artículo. Lo mismo que decían en el programa de radio. De hecho, incluso solicitaban que se bajaran los precios de los alimentos sin gluten (alimentos del tipo galletas, pizzas, croquetas, empanadas, etc).

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A ver señores, si comparamos estas dos listas, está claro que una es más cara que la otra. Pero eso no es lo más llamativo… ¿nadie se ha percatado de algo muy importante? Los productos que contienen son alimentos superfluos, es decir que podemos pasar sin ellos perfectamente. Es más, todos son alimentos que, como dietista-nutricionista, no recomiendo consumir a mis pacientes (o personas a las que aprecie lo más mínimo), sean o no celíacos. Y no se salva ni uno de la lista!!

Y digo yo, ¿es que en una alimentación equilibrada y saludable es necesario comprar estos productos? NO. Nuestra alimentación debe estar basada en alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos) y no en alimentos que se pueden comer pero que para nada son saludables, como es el caso de los procesados. Claro está que los cereales (a excepción del arroz y el maíz) suponen un problema para los celíacos. Pero el verdadero problema es que no se conocen (porque no se fomenta su consumo) otras variedades de cereales que existen, aptos para celíacos, y que sí son difíciles de encontrar: quinoa, amaranto, mijo, sorgo o trigo sarraceno (no es un cereal y está exento de gluten, ya que no deriva de las gramíneas sino de las poligonáceas).

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Si obesrvamos esta pirámide para el paciente celíaco (izquierda), no difiere mucho de la famosa pirámide de los alimentos de la derecha (con la que no estoy muy deacuerdo, pues bajo mi criterio profesional los vegetales deberían estar en la base, entre otros detalles).

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¿No sería más fácil (y tendría más dianas de mercado porque se destinaría a toda la población) y mejor para la salud ampliar la gama de cereales en el mercado que elaborar productos no saludables a base de trigos modificados (no tengo nada en contra de los OMGs) o de tecnologías alimentarias que encarecen el proceso de fabricación y, por tanto, el precio final del producto?

¿Es que debemos fomentar que los celíacos puedan comer galletas, pizzas, empanadillas o cualquier “no alimento” sin gluten y justificar que como tienen derecho a consumirlos hay que ponerlos más baratos? Pues no, señores, no. Claro que tienen derecho a consumirlos (como cualquiera), pero eso es diferente a facilitar o fomentar su consumo, que más que hacerle la vida más fácil al celíaco se la pone peor (al consumidor y a la sanidad pública), porque el consumo de este tipo de porductos está asociado a mayores tasas de mortalidad y enferemdad (diabetes, arteriosclerosis, obesidad, hipercolesterolemia, etc). En mi opinión, como profesional sanitaria, considero que los productos manufacturados o procesados (alimentos comestibles pero que aportan muy poco o nada a la salud), deberían estar gravados con más impuestos en contraposición a los productos frescos, de origen vegetal o cereales integrales (entre ellos el mijo, la quinoa, el sorgo, el amaranto o el trigo sarraceno), que deberían gravarse con menos impuestos. Es una cuestión de salud, de alimentación saludable y de fomento de hábitos dietéticos adecuados, no una cuestión comercial. Y si un celíaco consume alimentos frescos (carentes de gluten), les aseguro que su lista de la compra no se verá tan afectada. No se trata ni de estigmatizar al celíaco ni de dificultarle (o aumentar el precio) de su lista de la compra. Se trata de ayudar a que TODOS podamos tener mayor acceso a los productos que favorecen nuestra salud.Es un derecho. Es un beneficio. Es salud.

“Disfruta de la vida, o al menos, come bien”