PUBLICIDAD EMOCIONAL: EL QUINTO JINETE DEL APOCALIPSIS

De un tiempo a esta parte, se está demonizando el azúcar refinado, como el gran culpable de los problemas dietéticos que tiene la población actual, y hace unas semanas escribíamos un post en el que analizábamos otros ingredientes básicos y comunes en cualquier producto ultra procesado que podemos encontrar en las estanterías del supermercado (aceites poco saludables, harinas refinadas y altas concentraciones de sal).

¿Por qué se utilizan estos 4 ingredientes en cientos de productos?

Básicamente porque son baratos y muy palatables, lo que hace que su consumo sea más que irresistible. Los podríamos catalogar como los 4 jinetes del Apocalipsis (4 jinetes sobre 4 caballos: blanco, rojo, negro y bayo, según la historia) y tal vez estos caballos (ingredientes) sean parte de este apocalipsis alimentario que vivimos, pero me falta un caballo ganador, el quinto caballo, y es el que juega con nuestras emociones y se mete en nuestro cerebro a través de la publicidad.

Me contaba un día un familiar que trabajaba en un supermercado que había un producto en las estanterías que había que retirarlo periódicamente porque no se vendía y que solo le faltó salir un poco por televisión para que dejara las estanterías vacías, pero esta vez por falta de existencias. Sí, la publicidad funciona. Y la publicidad es cara, por lo que para que el producto tenga unos precios competitivos, los ingredientes deben ser más baratos aún. Podríamos aplicar para este momento otra de mis leyes: “La calidad de los ingredientes de un producto es inversamente proporcional a la de veces que veas el anuncio en televisión”.

¿CÓMO ATACA EL QUINTO JINETE DEL APOCALIPSIS?

Analiza nuestras carencias y nos lanza una frase perfecta que va a provocar en nosotros un deseo irrefrenable de probar ese nuevo y “maravilloso” producto. Tenemos problemas en el trabajo, con la familia, con los amigos, la crisis de los 40, con esos kilitos de más que podemos tener y que no nos dejan lucir un cuerpo perfecto, etc, y caemos inocentemente en sus redes. Unas redes tejidas a la perfección: el mensaje, la letra, los colores, la música, el envoltorio, todo perfectamente estudiado. Una vez comprado y probado, los problemas que teníamos los seguimos teniendo, aunque tal vez no recuerdes que habías comprado ese producto  pensando que iba a ayudarte. Hace unas semanas, una compañera dietista-nutricionista, Victoria Fágundez (@vik_fagundez), subía a twitter una imagen publicitaria en el metro de Madrid de una galleta con el siguiente mensaje: “Ser auténtico empieza por tener chocolate de verdad”. Nos hemos permitido la licencia de tunear la imagen un poquito para que veáis cómo cambia el mensaje: lo que tu cerebro interpreta, lo que de verdad estás comiendo y lo que cualquier profesional de la salud piensa de ese producto.

¿A qué se refiere con “chocolate de verdad”? El chocolate es el producto que se obtiene de mezclar azúcar y cacao. Quiero decir que un producto puede tener un elevado porcentaje de azúcar y menos de pasta y manteca de cacao y seguir siendo chocolate igualmente (de verdad, os lo juro). También es cierto que el mensaje acompaña a la galleta, pero quizá no se refiera a ella, quién sabe.

¿QUÉ INTERPRETA NUESTRO CEREBRO?

Tienes problemas en el trabajo, estás en continua crisis y piensas que nadie te entiende. “Seguramente sea porque eres diferente pero nadie lo está viendo”, “eres auténtico porque te da igual comer esto aunque el resto de compañeros/as de oficina no lo acepten”. Además has visto en muchísimas ocasiones a famosos y expertos decir que por un día no pasa nada y que el chocolate es placer, además es chocolate de verdad (no uno cualquiera), del que te mereces.

¿QUÉ DICE LA ETIQUETA?

Nutricionalmente, más o menos lo mismo que cualquier otra galleta rellena de chocolate. ¿Para qué seguir si siempre es lo mismo?.

¿QUÉ DICE EL PROFESIONAL?

Producto innecesario que recomienda no tomar y en tal caso, ser de consumo MUY ocasional. Y que además no te hará ser más auténtico: no engañes a tu cerebro con la publicidad emocional.

La mayoría de los productos innecesarios llevan un mensaje que juega con nuestras emociones. De vez en cuando “deconstruiremos” otros mensajes publicitarios para ver el efecto que provocan.

 

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Un yogur con frutas no es una ración de frutas

Si quieres cumplir con las recomendaciones sobre el consumo de fruta, tendrás que comerte 50 yogures. Me explico. Paseaba el otro día por la calle y me topé con un gran cartel del nuevo Activia Frutas. No pude contenerme y preguntar a Danone a través de twitter qué cantidad de fruta llevaba cada yogur. La respuesta fue que depende del sabor, por lo que me puse a investigar, sabiendo que mucho no me iba a equivocar en los pensamientos que tuve al ver el cartel.

CUÁL ES EL PROBLEMA

Un yogur de frutas no es una ración de frutas. Me viene bien para esto otra de mis leyes nutricionales: “El tamaño de letra de un ingrediente en un envase es inversamente proporcional a la cantidad que lleva”. He visitado la web de estos yogures y efectivamente no hay tanta fruta como nos puede parecer en la publicidad. ¿Cuál es el problema?. Pues que pensemos que estamos comiendo fruta y estamos siguiendo las recomendaciones pero en realidad no es así. En la siguiente tabla puedes ver la cantidad de fruta en tanto por ciento de cada tipo de yogur (sabor), cuánta fruta tiene cada unidad de yogur (en gramos) y cuántos yogures necesitas para cumplir con una ración de fruta.

Me ha llamado especialmente la atención y no he podido aguantarme. Cito textualmente: “Disfruta más que nunca con la receta de Activia Frutas con más y mejor fruta. Más, porque tiene hasta un 50 % más de fruta, y mejor porque los trocitos son más crujientes”. Evidentemente no mienten, tienen el doble de fruta que tenía antes, pero juegan con ese 50 % para que pienses que estás tomando mucha cantidad de fruta cuando no es así. Tiene un 8,6% de fruta de media ¿Cuánto tenía antes? ¿Y ahora es mejor? Entonces, ¿qué habíamos comprado hasta ahora, la pocha? Me niego a volver a preguntar porque me huelo la respuesta: “Depende del sabor”.

CUÁNTO ES UNA RACIÓN DE FRUTA

Según el Comité Científico de la Asociación “5 al Día”, una ración de frutas frescas equivale a 140-150 gramos y según las recomendaciones de la OMS habría que consumir al menos 3 raciones de fruta al día. Para que te hagas una idea y pensando que tomando estos yogures estás comiendo fruta, para cumplir con las recomendaciones de la OMS en el consumo de frutas deberías de tomarte aproximadamente entre 45-50 yogures al día. Me encanta que el eslogan que utilicen sea “AHORA CON MÁS FRUTA”.

Es muy fácil saber cuánto es una ración de fruta y las podemos dividir en 4:

  1. Frutas grandes: 1 tajada de sandía o de melón, 2 rodajas de piña, etc.
  2. Frutas medianas: 1 manzana, 1 pera, 1 mango pequeño, 1 aguacate, etc.
  3. Frutas pequeñas: 2-3 albaricoques, 2 ciruelas, 2 kiwis, etc.
  4. Frutas muy pequeñas: 1 taza de moras, uvas, fresas, etc

En la siguiente imagen puedes ver cómo compararlas para que te ayude si aún tienes dudas.


¿QUÉ PUEDO HACER?

  1. Si quieres seguir las recomendaciones de la OMS, come fruta.
  2. Si quieres tomar yogur, mejor natural sin azúcar añadido.
  3. Si te gusta la combinación de yogur y fruta, prepáratela tú mismo “AHORA CON MÁS FRUTA (DE VERDAD)”.

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Sin azúcar no es igual a saludable

Últimamente se habla del azúcar y de sus riesgos en todas partes. Este polvo blanco nos invade y está a la orden del día, en muchos más sitios de los que nos imaginamos. No somos conscientes de la cantidad de azúcar que consumimos a lo largo del día, de las semanas, de los meses… Si sumamos, son muchos kilos al año. Una de las innovadoras iniciativas de los últimos meses la ha llevado a cabo sinazucar.org, que con sus geniales imágenes nos representa de forma sencilla y gráfica el azúcar oculto en los alimentos.

RIESGOS DE CONSUMIR AZÚCAR

Pero, ¿tan malo es consumir azúcar? Algunos dicen que el cerebro necesita glucosa para trabajar, y nadie puede negarlo. La cuestión es que nuestro inteligente organismo es capaz de producir glucosa a partir de otros nutrientes que no son precisamente el azúcar (o sacarosa). Y yo no pienso que el azúcar sea un veneno en sí mismo, pero sí lo es de la forma y en las cantidades que se consumen actualmente. Ya todos sabéis que una de las principales causas de la ingesta excesiva de azúcar es el desarrollo de diabetes tipo 2, la caries o la obesidad, principalmente, y todas las enfermedades asociadas a ellas de forma indirecta.

ZERO o LIGHT NO ES IGUAL A SALUDABLE

Claro, como el azúcar es “muy malo”, mejor consumimos productos ZERO o LIGHT, que no llevan azúcar. ERROR.

Un producto LIGHT es aquél que contiene, al menos, un 30% menos de las calorías de su homólogo normal. No tiene por qué ser bajo en azúcar, puede serlo en grasas. Un producto ZERO es el que contiene 0 cantidad de azúcar o grasa (o ambos si es 0,0). Tener menos calorías no implica ser mejor nutricionalmente, y ahora veremos por qué.

Los dietistas-nutricionistas hablamos muchas veces de que lo que importa es la calidad y no la cantidad. No es lo mismo 100 kcal de manzana que 100 kcal de bollos. La industria alimentaria se ha cuidado muy mucho de llegar a todo el mundo, para lo cual ha inventado el concepto LIGHT (y posteriormente el ZERO), para aquellas personas que no “deben” tomar muchas calorías porque “tienen” que mantener la línea (o quieren perder peso) pero no quieren dejar de “permitirse” esos “caprichos” dulces.  ¿Qué ocurre con los productos a los que no les añaden azúcar para que no dejemos de consumirlos? Pues, en general, les pasan cuatro cosas:

  1. O bien les añaden más cantidad de grasas de mala calidad, almidones o harinas refinadas para que sigan siendo palatables (es decir, apetecibles). Sí, llevan menos calorías, pero a costa de meterles más basura.
  2. O bien les añaden edulcorantes para que mantengan su sabor dulce. Los efectos del consumo de edulcorantes de forma continuada y mantenida se están empezando a identificar. Ya se sabe que afectan a la flora intestinal, induciendo disbiosis (desequilibrio), que está cada vez más relacionado con multitud de enfermedades (trastornos metabólicos, enfermedades crónicas, enfermedades autoinmunes, alteraciones gastrointestinales, enfermedades neurodegenerativas, etc).
  3. El hecho de que sepamos que tienen menos calorías, hace que inconscientemente se consuma más cantidad y que, además, nos apetezcan alimentos más calóricos, dado que nuestro cerebro recibe una señal de que le van a llegar calorías (sensación dulce) pero éstas nunca llegan.
  4. Por último, sustituir el azúcar por edulcorantes no hace que la sensación de dulzor sea menor. Nuestro cerebro sigue manteniendo esa asociación entre el producto edulcorado y la sensación dulce, activándose del mismo modo los sistemas de recompensa que hacen que nos apetezca comer algo dulce. Y manteniéndose nuestro umbral de tolerancia al sabor dulce.
La etiqueta no nos facilita la cantidad de edulcorante que contiene el producto.

STEVIA NO ES IGUAL A SALUDABLE

El hecho de que cada vez se hable más de los edulcorantes (no son cancerígenos), ha hecho que de nuevo la industria, que no pierde oportunidad, lance al mercado un edulcorante “natural”, que por supuesto debe ser mucho más sano que el resto. ¿O no? Pues no. La stevia es el producto de las hojas de una planta de América del Sur (Stevia Rebaudiana), que contienen  glucósidos de esteviol, los responsables del sabor dulce. Sin embargo, no es tan natural como dicen, pues sufre un proceso de extracción y cristalización como la mayoría de edulcorantes. Es un aditivo alimentario autorizado y reconocido en el Reglamento 1131/2011 de la UE con la nomenclatura E-960. Hay algo que diferencia a la stevia de otros edulcorantes, y es que su ingesta diaria admisible es de 4 mg/kg de peso corporal, 10 veces menos que la mayoría de edulcorantes.

En los últimos años se ha incrementado su uso en productos en 400 veces, y cada vez se está haciendo más popular por su uso en numerosos productos. Pero es sólo un edulcorante más.

¿HABLAMOS MÁS CLARO?

Elegimos un chocolate cualquiera. La verdad es que no tenemos nada en contra de esta marca, simplemente analizamos su etiqueta y mostramos qué nos dice realmente. Leemos claramente: 0% de azúcares añadidos, en grande, para que lo tengamos presente. Para atraer al potencial cliente necesita que esté dulce (así parecerá el tipo de chocolates que se consume habitualmente). Se añaden edulcorantes. ¿Qué cantidad? En el envase no se especifica por más que busques pero si sabemos que es el ingrediente mayoritario en esta receta (la imagen no muestra cantidades reales, solo los ordena de mayor a menor cantidad tal como viene en la etiqueta del producto). El resultado del consumo de edulcorantes lo hemos detallado anteriormente. También vemos resaltada la palabra STEVIA. ¿Cuánta lleva? Pues tampoco se especifica. Sólo nos dice la cantidad de glucósidos de steviol (más edulcorante), y como señalábamos anteriormente que el consumo de este edulcorante debe ser bastante menor que otros, de ahí que sólo lleve un 0,003%. Pero, ¿verdad que si te encuentras con este chocolate piensas que está dulce es gracias a la Stevia? ¡CUIDADO QUE NO ES ASÍ!

Ingredientes ordenados de mayor a menor cantidad según etiqueta

ENTONCES, ¿QUÉ ES ESTO?

Si ves el envoltorio puedes deducir que:

No tiene azúcares añadidos, es chocolate puro (no confundir chocolate puro con cacao puro, no es lo mismo), endulzado con stevia, mousse de trufa y sin gluten.

Si ves este post puedes deducir que:

Este producto tiene edulcorantes (ingrediente principal) y no tiene stevia (o es anecdótico).

TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A ROMA

Por tanto, la cuestión no es sustituir los productos ricos en azúcar por sus homólogos edulcorados sino evitar el consumo de productos ultraprocesados y acostumbrarnos a comer las cosas menos dulces. Se puede.

Piensa que la mayoría de los productos LIGHT o ZERO son aquellos que no deberían formar parte de nuestra cesta de la compra (sí, existen algunas excepciones como por ejemplo el yogur natural, aunque tampoco es un alimento indispensable).

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Yakisoba, Yatekomo, Yakecomes, come bien

A lo largo de este artículo el nombre original del producto del que vamos a hablar hoy adoptará otros nombres para dar un toque de humor. Lo reconocerás fácilmente.

Los que tenemos la suerte de vivir en el primer mundo, tenemos la posibilidad de comer 2, 3, 4, 5 o más veces al día. No voy a entrar ahora en si hay que comer 2, 3 o 5 pero observando los datos actuales de obesidad es obvio que comemos muy mal. Dedicamos parte de nuestro tiempo a decidir entre las calorías de un plátano o una naranja, en compensar al día siguiente porque hoy me he pasado, en mirar las calorías de todo lo que comemos, etc. Y el problema no es ese.

Me viene muy bien introducir otra de mis leyes nutricionales: “La vida es eso que pasa mientras lees etiquetas comparando dos productos”. Nutricionalmente hablando, un yogur sabor fresa y otro desnatado con un 5% de frutas, son prácticamente lo mismo. Es mucho mejor que vayas allá donde no hay etiquetas. Allá donde no puedes comparar si una manzana tiene más azúcar o más vitaminas que un caqui.

El otro día me encontré en el supermercado con los famosos Yakisoba, estos fideos chinos que anuncia Dani Rovira. Tal vez, habréis pensado que no están mal para un día pero, ¿sabéis que ingredientes contiene un envase de éstos?

¿QUÉ LLEVA UN YONOSEKEKOMO?

La etiqueta consta de 3 partes:

  1. Fideos (79%): No son fideos y listo, no. Llevan harina refinada de trigo, aceite de palma, almidón modificado, sal y gasificantes. En la imagen se pueden ver unos valores aproximados.
  2. Salsa de soja (17%): Como cualquier salsa comercial de soja, el contenido en sal suele ser elevado. Ésta en concreto está formada por más de 12 ingredientes (agua, soja, trigo, sal, aceite de palma, potenciadores de sabor, protector de acidez, etc). ¡Vamos, un delicioso manjar!
  3. Guarnición deshidratada (4%): Zanahoria, puerro y col. No se especifica cantidad de cada uno.

ATENCIÓN: Suponiendo que llevase la misma cantidad de cada verdura, contendría 1,3% de cada tipo. Si un envase de HOYKEMEKOMO tiene 93 gramos, la cantidad de cada verdura es de 1,24 gramos: 1,24 gramos de zanahorias, 1,24 gramos de puerros y 1,24 gramos de col por cada envase. Una zanahoria media pesa 150 gramos, un puerro 120 gramos y una col 1000 gramos, por lo que con una zanahoria tenemos para 120 envases, con un puerro para 96 envases y con 1 col tendríamos para 806 envases. En la siguiente imagen puedes ver cuántos envases salen con una zanahoria, un puerro y una décima parte de una col.

¿ES BARATO UN KOMOKARO?

Me encontré el otro día con esta oferta: cada envase a 1€. ¿Es barato? A mí no me lo parece, y más después de ver la lista de ingredientes. Pagar 1 € por menos de 4 gramos de verdura y harina refinada me parece un abuso.

Cantidad de zanahoria que tiene un KOMOHARINA:

¿CUÁNTO CUESTA SI HACES EN CASA UN YOKOCINOSOBA?

Los datos y precios expuestos a continuación se han recogido de la página web de Carrefour.

*La salsa de soja es un producto con un alto contenido en sal y no es recomendable consumirlo. La podemos hacer casera pero hemos utilizado este producto para que sea lo más parecido posible al producto original.

Ahora puedes comprender de forma fácil que cocinar en casa sale más barato.

Modo de elaboración de un YOMEKOMOLOKEGUISO

Cortamos la cebolla, la zanahoria y la col en juliana. En un wok o en una sartén en su defecto, añadimos una cucharada de aceite de oliva y las verduras y hacemos un salteado hasta que adopte un buen color. Mientras, cocemos los fideos siguiendo las indicaciones del fabricante. Escurrimos y añadimos los fideos a la sartén con las verduras. Incorporamos un poco de salsa de soja y lo salteamos todo un par de minutos.

Nota 1: Cortando, lavando todos los ingredientes y fregando posteriormente no creo que tardes más de 15 minutos.

Nota 2: No hemos añadido sal porque la salsa de soja comercial tiene unas cantidades más que considerables.

Si comparas la receta que te propongo habrás podido observar que tu YAKERRICO tiene más de 300 gramos de verduras frente a los 4 escasos 4 gramos que ofrece el comercial. También hemos dejado a un lado las harinas refinadas y estás comiendo fideos integrales. Entre los fideos y las verduras, la cantidad de fibra que has ingerido hace que sea más saciante y mucho más nutritivo. Te aseguro que tendrás hambre de nuevo al cabo de poco rato si consumes el comercial. En cuanto al sabor natural que te van a ofrecer las verduras del casero… no creo que haya comparación frente al comercial.

Claro, te preguntarás que con el producto YAKEPORUNDIANOPASANADA has tardado 1 minuto y con la opción saludable has tardado 15. Me viene al pelo esta ley urbana “La vida es eso que pasa mientras ves Netflix o Facebook” por lo que te animo a que vivas más. Y si de verdad no tienes tiempo, 1 plátano, 1 aguacate, 1 zanahoria o unos cacahuetes te van a aportas más nutrientes que un Yatekomo. Además, todos tienen un precio inferior a 1€.

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PD: Los valores de las infografías son aproximados. Como no se especifica la cantidad de verdura deshidratada que contiene cada envase, hemos dividido el total (4%) entre los tres tipos de verduras a partes iguales.
obesidad obesogénico exceso de peso

Carta obesa a Mercedes Milá

Podría decirle todo lo que mis compañeros (pongo como ejemplo a Juan Revenga) ya han hecho en relación a su intervención en el programa Chester in Love de Cuatro, hablando de su falta de educación, cuanto menos, además de no haber sabido defender su postura a favor de la enzima prodigiosa más que utilizando el ataque personal y directo, quizá en un intento (logrado) de desviar la atención del quiz de la cuestión.

Pero esa no es mi intención. Yo sólo voy a enumerarle los factores que influyen en el peso, con el objetivo de que la próxima vez que piense en llamar gordo/a a alguien, fuera o dentro de las cámaras, se lo piense dos veces. Porque igual esto del peso no es tan fácil como comer menos y moverse más… porque si lo fuera, ¿no cree que la gente que tiene verdaderos problemas de salud lograría bajar de peso fácilmente dejando de comer y haciendo ejercicio? Pues no, no es tan simple. De hecho, es mucho más complejo de lo que parece. Y desgraciadamente el ambiente obesogénico en que vivimos no nos lo pone fácil (la televisión es uno de ellos, con tanta publicidad emocional y mensajes contradictorios).

Bien, pues entre los factores que afectan al peso, además de la forma de comer (que por supuesto, no es sólo comer más o menos, sino el tipo de productos que se ingieren y la forma de hacerlo –ya tenemos 3 variables en una-) y de moverse (que tampoco es sólo irse a caminar viendo escaparates, sino qué tipo de ejercicio se hace, de qué forma y con qué frecuencia), encontramos:

Genética. Existe una predisposición genética a la obesidad. La presencia de determinados genes como FTO, LEPR, POMC, MC4R, CART, AGRP, PPAR (y muchos más). No obstante es importante apuntar que el hecho de tener estos genes no siempre significa desarrollar la enfermedad ya que el ambiente puede evitar que dichos genes se expresen. Aquí habría que incluir la nutrigenética y la nutrigenómica, que estudian la relación entre la genética y los nutrientes presentes en los alimentos.

Edad. A medida que vamos cumpliendo años, la facilidad de acumular grasa es mayor. Por otro lado, haber tenido exceso de peso en la infancia aumenta el riesgo de obesidad en la edad adulta. Además, el envejecimiento induce un aumento del estrés oxidativo, asociado a la obesidad.

Descanso. La falta de sueño o el mal descanso están asociados a un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad. Se ha visto que los niños que duermen más horas en los primeros 11 años de vida tienen menor riesgo de ser obesos en la adultez, independientemente del sexo, las horas de televisión, la actividad física y la situación socioeconómica familiar.

Estrés. Las situaciones de estrés inducen la liberación de ciertas hormonas que pueden inducir una modificación del comportamiento alimentario, afectando a la elección de los alimentos (más palatables, que son los que más placer nos producen y suelen ser los ricos en grasas y azúcares) y al tamaño de las raciones.

Cultura. Aspectos como el contexto escolar, las fiestas tradicionales, la influencia de los medios (publicidad, conceptos de la imagen corporal, mensajes sobre el peso), la vida social y sus interacciones, los alimentos disponibles en las diferentes áreas geográficas, o la costumbre de celebrarlo todo en torno a una mesa con comida, influyen en las elecciones alimentarias y por tanto en el peso. Muchos de estos factores se asocian a grandes porciones de alimentos. Por otro lado, se ha visto que la hora de comer (gen Clock) puede influir en el aumento de peso o en una mayor dificultad para perderlo.

Fármacos. Algunos medicamentos pueden favorecer el aumento de peso a través de diversos mecanismos: aumento del apetito, disminución de la tasa metabólica, bloqueo de la sensación de saciedad, aumento del tiempo de sueño, etc. Entre algunos de estos medicamentos se encuentran: antipsicóticos, antidepresivos, antihistamínicos, corticosteroides.

Metabolismo. El síndrome metabólico (caracterizado por un incremento de las LDL, un índice HOMA –resistencia a la insulina- elevado, presión arterial alta, hiperglucemia, exceso de triglicéridos, HDL baja) es un factor de riesgo de obesidad. Por otro lado, tener un metabolismo u otro (coas que depende mucho de la genética) puede hacer que se sea más o menos propenso a acumular grasa.

Hormonas. Las principales hormonas relacionadas con la obesidad son la leptina, la grelina y la insulina, de forma más directa. Existen muchas más. Pero existen muchas otras que, indirectamente se liberan cuando se activan los sistemas de recompensa (serotonina, dopamina, noradrenalina), esos por los cuales vamos a la cocina en busca de comida para sentirnos mejor (y no por hambre).

Masa muscular y adiposa. La cantidad de masa muscular y masa grasa corporal va a determinar que la tasa metabólica (es decir, la energía que el organismo consume en reposo), sea mayor o menor. El músculo favorece la eficiencia energética mientras que la grasa disminuye el metabolismo basal. Por otro lado, la cantidad de células que acumulan grasa (adipocitos) puede predisponer al sobrepeso. De hecho, al aumentar de peso se incrementa el tamaño y el número de adipocitos. Una persona que ha tenido sobrepeso u obesidad tiene más facilidad de aumentar de peso debido a que la cantidad de acumuladores de grasa que posee es mayor.

Disbiosis. La flora intestinal tiene una relación directa con la obesidad. Se ha observado que las personas obesas tienen un ambiente microbiano intestinal diferente, afectando a su diversidad. Esto se relaciona con mayor riesgo de obesidad, de resistencia a la insulina y la acumulación de grasa.

Psicología/Emociones. Muchos factores psicológicos influyen en la forma de comer. Cada vez es más frecuente recurrir a la comida como herramienta para gestionar una emoción (tristeza, enfado, ansiedad, aburrimiento, felicidad, etc). Es a lo que se llama comer emocional, mucho más común de lo que se cree. Si no se es capaz de gestionar estas emociones de forma adecuada y no recurriendo a la comida, se puede desencadenar en un trastorno de la conducta alimentaria y/o en obesidad.

Patologías. Enfermedades como hipotiroidismo, enfermedad de Cushing, síndrome de ovario poliquístico, síndrome de Pradder-Willi, síndrome de Bardet-Biedl, se asocian a un mayor peso y a obesidad.

Complexión individual. Existe susceptibilidad individual a padecer obesidad que depende, por un lado de la genética y por otro lado del sexo y la raza.

Es importante tener en cuenta, además, que todos estos factores están interrelacionados entre sí, y que aún queda mucho por descubrir al respecto. Por tanto, NO, no es tan sencillo como sumar y restar calorías.

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Las personas con problemas de peso suelen ver afectada su autoestima, la imagen de su cuerpo, incluso la vida social, por lo que este tipo de comentarios, totalmente fuera de lugar, pueden llegar a agravar el problema más de lo que a usted le parece una simple frase (obviando, claro, que no es profesional sanitaria). Creo que además me comprenderá mucho más trabajando en un medio donde la imagen es importante, cánones que precisamente usted no cumple y no por ello es menos válida como periodista (no sé si lo será por otros motivos). Lo del amimefuncionismo no es un buen criterio periodístico.

Después de esto espero que pueda comprender mejor que una persona con exceso de peso no tiene menos rigor científico aunque hable de alimentación, al igual que un oncólogo con cáncer no ofrece un peor tratamiento por estar enfermo. Son cosas independientes.

Atentamente, de alguien que trabaja cada día para que este problema no se resuma  sólo una cuestión de sumar y restar calorías.

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Peor que el azúcar. Radiografía de una etiqueta

Si buscamos en Google, “azúcar en los alimentos” este ingrediente no sale muy bien parado y cada día la población está más informada de las consecuencias del consumo excesivo de este ingrediente. Y aunque muchos nutris estemos alertando a diario a la población sobre el azúcar, ha sido Antonio R. Estrada, fotógrafo, con su proyecto sinazucar.org  y sus fantásticas imágenes, quien ha llegado a todo el mundo mostrando el azúcar oculto en los alimentos. A veces es difícil saber qué azúcar es añadido o es propio del producto, como por ejemplo la lactosa en los yogures (es un azúcar pero no añadido), pero me parece acertado que utilice los azúcares que nos muestran en las etiquetas y los coloque en forma de terrones junto al producto en cuestión. Muy gráfico y visual.

Estamos de acuerdo en los peligros que tiene el azúcar para la salud, pero ¿es el azúcar el malo de la película? O mejor dicho, ¿es el único malo? Los nutricionistas hablamos de practicar “más mercado y menos supermercado” porque un plátano, un muslo de pollo o una merluza no tienen etiqueta y sin etiqueta no hay “añadidos”, por lo que no hay confusión.

¿QUÉ ES PEOR EL AZÚCAR O LA SAL?

Según las recomendaciones de la OMS el consumo de sal no debe superar los 5 gramos por persona y día, cifras que se duplican. Un elevado consumo de sal incrementa el riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Muchos alimentos que encontramos en los comercios tienen elevadas dosis de sal, y aunque nos lo especifiquen sus etiquetas no somos conscientes de la cantidad que ingerimos a diario. Además, para el consumo humano se recomienda la sal yodada para evitar problemas de tiroides. ¿Es yodada la sal añadida a los productos que compramos?

Cuando los profesionales sanitarios recomendamos disminuir el consumo de sal, lo primero que hacen los consumidores es añadir menos sal a los platos. Sin embargo, sólo el 20 % de la sal que consumimos proviene de la que usamos al cocinar; el resto se encuentra oculta en los productos procesados que se compran. Es decir, la recomendación debería ser no consumir alimentos con dosis altas de sal como aperitivos, snacks, y otros muchos, que más bien deberían denominarse “SAL CON…” por su elevado contenido en ella. Aquí vemos un ejemplo.

¿QUÉ ES PEOR EL AZÚCAR O ALGUNAS GRASAS?

El aceite de oliva es un tipo de grasa y es saludable. El aguacate es una fruta alta en grasas saludables. Los frutos secos contienen grasas (saludables) en gran proporción. ¿Hay que dejar de comer grasas? NO. HAY QUE DEJAR DE COMER GRASAS NO SALUDABLES. Algunas grasas como la de palma son productos nada sostenibles por su explotación masiva, como explica Aitor Sánchez, y por otro lado son perjudiciales para nuestra salud. Un elevado consumo de algunas grasas vegetales ricas en ácidos grasos saturados, como es el caso del aceite de palma que contiene cerca del 50 % de estos ácidos grasos, es comprar papeletas para la aparición de enfermedades metabólicas, ya que aumenta los niveles de colesterol LDL (el “malo”).  Y no hablamos de dosis máximas o mínimas. Si me preguntan cuánta grasa de palma se recomienda tomar, la respuesta es CERO. No se recomienda. Es como si me preguntan cuántos cigarrillos se recomienda fumar para no desarrollar un cáncer. El bajo coste de su producción y la palatabilidad que genera en los productos lo convierte en un ingrediente muy atractivo para la industria alimentaria. Pero ¿tanta grasa de palma o grasas similares comemos? A diario. Oculto en esos “pequeños placeres” que nos ofrecen las estanterías de los supermercados y que la publicidad se encarga de recordarnos que los necesitamos para sentirnos mejor. Un ejemplo aquí.

¿QUÉ ES PEOR EL AZÚCAR O LAS HARINAS REFINADAS?

La base de una galleta, de un bizcocho, de una pizza o del pan nuestro de cada día, entre otros, es la harina. Si tuviera una gran empresa ¿cómo podría producir para tener mayor rentabilidad? Fácil: ingrediente barato y le añado azúcar, sal, grasas de mala calidad y otros aditivos para que pueda conservarlo mucho tiempo. Mientras más barato sea la materia prima, más barato puedo vender mi producto. Hay muchas panaderías que ofrecen 5-6 piezas de pan por 1€. La cantidad de pan que nos ofrecen por 1€ es inversamente proporcional a la calidad de los ingredientes con los que está hecho  (ley de nutrición 1).

Trasladando esta ley a los alimentos que hemos mencionados anteriormente nos encontramos con una multitud de productos hechos con harinas refinadas y de mala calidad. ¿Qué produce en nuestro organismo el consumo continuado y excesivo de harinas refinadas?  Las harinas refinadas tienen un valor nutricional mucho peor que las harinas integrales, ya que están desprovistas de la fibra, los ácidos grasos insaturados y vitaminas y minerales, por lo que están compuestas básicamente de almidón y gluten. El efecto principal es que tiene un alto índice glucémico, por lo que se absorben muy rápido y dan lugar a picos de insulina y glucosa en sangre. Aquí un ejemplo.

¿QUÉ ES PEOR EL AZÚCAR O QUE TE DEN GATO POR LIEBRE?

Una iniciativa del dietista-nutricionista Aitor Sánchez en las redes sociales fue el hashtag #EtiquetaReal con el objetivo de mostrar los trucos y estrategias que se utilizan para enmascarar aquellos ingredientes que hacen un gran favor a los productos como los mencionados durante el post. Además como la ley lo permite, puedes elaborar un producto con solo un 30% de un ingrediente y llamarlo por ese ingrediente aunque la mayoría (70%) sean otras sustancias que nada tienen que ver con lo que aparenta ser el producto. Un ejemplo aquí. ¿Creéis que este producto debería llamarse pato o “tiene más pollo y cerdo que pato”? Yo creo que más bien lo segundo.

Si la legislación estableciera llamar a los productos por lo que realmente contienen, la mayoría de las estanterías de los supermercados se verían afectadas por nuevos nombres, como proponen en este artículo.

¿QUÉ ES PEOR EL AZÚCAR O COMPRAR UN PRODUCTO Y LLEVARTE OTRO DIFERENTE?

Si vemos la temática que se ha utilizado para este producto observamos que han jugado con la palabra lácteo (Go-lácteo), le han buscado relación con la vía láctea y han adornado el envase con planetitas y estrellas. Cuando me topé con este producto en el supermercado leí la palabra yogur y me llamó la atención que no estuviera en la cámara frigorífica. ¿Por qué? Analizando esta galaxia nos hemos encontrado con una nueva estrella y, al igual que Plutón ya no es un planeta, esta estrella junto a la palabra yogur no es una estrella y sí un asterisco. El asterisco nos explica en pequeñito que este producto está pasteurizado después de la fermentación, es decir, que ni la estrella era una estrella ni el yogur es un yogur porque ya no contiene “bichitos”. Y lo que más me chirría es que lo recomienden para niños a partir de los 6 meses. Es decir, metemos en el carro muchas cosas que no son para nada lo que nos dicen.

¿QUÉ ES PEOR EL AZÚCAR O LO QUE ESTÁ POR VENIR?

A diario vemos en televisión nuevos productos con nuevos reclamos y nuevos beneficios nutricionales pero si le hacemos una radiografía atendiendo a sus ingredientes tal como hemos hecho con estas imágenes, nos damos cuenta que todos giran en torno a pocos ingredientes (harinas refinadas, grasas no saludables, azúcares añadidos y sal).

Cuando estés viendo la televisión o cojas un producto en el supermercado piensa en estos 4 ingredientes y pregúntate: ¿qué novedad me ofrece realmente el producto?. Ya te digo yo que pocas.

Griselda Herrero

Alimenta tu felicidad

 

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Nota 1: Cuando tenga en mis manos algún producto que sea digno de hacerle una radiografía la colgaré por aquí.
Nota 2: Los valores que se han utilizado para las imágenes son aproximados y atendiendo a la información que nos ofrecen dichos productos en sus etiquetas.

NUTRINFOXICACIÓN

Hoy me he levantado con ganas de inventarme una palabra y el resultado lo podéis ver en el título de este post.

NUTRINFOXICACIÓN

Utilizando el juego de palabras que utiliza Luis Piedrahita en sus intervenciones en el programa La Ventana de la Cadena Ser, he formado una palabra partiendo de otras dos: Infoxicación (información tóxica que recibimos diariamente a través de las redes y otros medios) y Nutrición (Ingesta de alimentos en relación con las necesidades dietéticas del organismo), quedando una definición, parafraseando a Luis Piedrahita, tal que así:

Nutrinfoxicación: Dícese de la información que recibimos en materia de alimentación a lo largo del día, a través de diferentes medios, capaz de crear en nuestra cabeza un batiburrillo de datos que consigue crear confusión entre la población en nuestra forma de alimentarnos pero que al mismo tiempo nos otorga potestad para opinar sobre los beneficios, incluso creyendo llevar razón, delante de familiares y amigos por el simple hecho de verlo en la televisión o por cumplir la regla del “amimefuncionismo”.

CANALES POR LOS QUE CIRCULA LA NUTRINFOXICACIÓN

* Radio y Televisión: A través de publicidad, donde juegan al límite de lo legal o incluso lo traspasan, o a través de la opinión de “profesionales” no formados, no actualizados y/o con conflictos de interés que participan en programas.

* Escaparates: Las farmacias, centros herbolarios, supermercados, gasolineras, vallas publicitarias, flyers, etc.

lanzan una cantidad de mensajes contradictorios de forma subliminal que consiguen únicamente liarnos.

* Amigos, vecinos, familiares y cuñados: La opinión no experta de la gente que nos rodea influenciada además por los mensajes que, al igual que tú, recibe por diferentes medios, incrementando la desinformación entre la población y apareciendo los conocidos mitos nutricionales.

* Redes sociales: La opinión libre y gratuita a través del empoderamiento que ofrecen las redes sociales y la virtud que tienen éstas para llegar a mucha gente sin apenas esfuerzo.

* “Malcentes” y otros “profesioMALes”: Aprovechando este término acuñado por Aitor Sánchez (Mi Dieta Cojea), los profesionales no actualizados o con conflictos de interés también contribuyen a una nutrinfoxicación de la población. Incluimos en este punto docentes, desde las guarderías hasta las Universidades, profesiones sanitarias o profesiones que pueden llegar a influir en un gran número de personas.

* Publicidad: Me reservo la opinión si es intencionado o no, pero la publicidad alimentaria por el medio que sea, confunde más que aclara. Claro está que aquí el objetivo no es informar con veracidad sino vender.

* Pseudociencia, chamanes, charlatanes y alimentación alternativa: Aún no se ha demostrado que haga bien a nadie y sí que puede causar todo lo contrario.

* Bibliografía: Intereses comerciales provocan que cualquiera pueda escribir un libro y su venta dependerá más de la publicidad y del eslogan o nombre del libro que de su evidencia científica.

CÓMO LUCHAR CONTRA LA NUTRINFOXICACIÓN

Desde mi humilde opinión, con respeto, con trabajo y con evidencia científica. Somos cada vez más los profesionales de la alimentación los que trabajamos para intentar desmontar mitos, crear contenidos veraces y fáciles de entender. Y muchos además intentamos formar a futuros profesionales para que los mensajes que transmitan lleven la evidencia científica por bandera. Valga un ejemplo, organizamos y participamos el pasado 27 de Enero en unas Jornadas de Divulgación Científica en las que participaron profesionales de la nutrición, de las matemáticas y de la divulgación científica.

¿HAY FRAUDE EN LA EVIDENCA CIENTÍFICA?

En dichas jornadas de divulgación científica, hablamos del tema y es que no todo vale cuando hablamos de evidencia científica. ¿Qué es evidencia científica? ¿Que aparezca un estudio en una revista o periódico cualquiera?, ¿Que lo diga alguien relevante?, ¿Que aparezca en revistas de investigación? Nada de eso lo acredita para que pueda tener una buena evidencia científica. Aprovechando este tema, y utilizando uno de mis esquemas (Los esquemas de Griselda) explicaba una ruta sencilla para identificar si puede ser un buen estudio o no:

Como ya decía anteriormente, es difícil luchar contra la nutrinfoxicación y habéis podido comprobar que no es tarea sencilla discriminar entre un estudio bueno y uno malo. Y peor si no eres profesional del sector.

Si eres una persona ajena a la nutrición pero te preocupa tu alimentación y la de tu familia tal vez tengas que tener en cuenta estos 10 consejos fáciles de cumplir:

1. Si el alimento se publicita, no lo compres.

2. Si la etiqueta tiene más de 3 ingredientes, no te interesa.

3. Come más frutas, verduras y legumbres que del resto de alimentos.

4. Bebe agua y no consumas alcohol.

5. Los alimentos enriquecidos no te van a aportar nada que no puedas conseguir con una alimentación saludable, a no ser que tengas unas necesidades muy concretas.

6. Mientras menos azúcar, refinados, sal y grasas no saludables mejor.

7. Prioriza los alimentos integrales, pero integrales de verdad.

8. Mientras menos procesado, mejor.

9. Mejor cocinar al horno o al vapor, que fritos.

10. Si compras alimentos de temporada ganarás en sabor y ahorrarás dinero y si además son productos locales, colaboras con el medio ambiente y con la economía local.

 

Griselda Herrero, dietista-nutricionista

Alimenta tu felicidad

Cuando hablen de dietas en televisión, cambien de canal

El pasado lunes emitieron un programa en el grupo A3 Media dirigido por el chef Alberto Chicote y con el título #DietasAExamen. Como todos los programas de este tipo, ya sabíamos todo lo que podía salir y, aunque los 5 primeros minutos prometieron, el programa cumplió todo lo que me esperaba. ¿Por qué? Al igual que no aprendes a cocinar en los programas de cocina tampoco vas a conseguir un cambio de hábitos viendo estos programas.

dietas a examen

Yo destaco 10 puntos:

  1. El objetivo final es el peso. El peso de las personas tiene importancia, pero no es lo más importante. Cuando se cumple el objetivo que plantean (pérdida de peso), nos relajamos y volvemos a nuestros hábitos porque no hemos aprendido a llevar otros. El objetivo que debemos plantearnos es la mejora de la salud y el cambio de hábitos. El peso vendrá como consecuencia de estos cambios. Cuando veas un programa cuyo objetivo principal sea la pérdida de peso, cambia de canal.
  2. Los profesionales y sus conflictos de intereses. Siempre me pregunto ante estos programas quiénes están detrás o cómo se financian. Muchos de los profesionales que dan sus consejos en programas de este tipo están elegidos por empresas que pagan por salir (conflicto de interés e imparcialidad). Cuando veas un programa cuyo nombre de la empresa que da el consejo es más importante que el mensaje, cambia de canal.
  3. La audiencia. Los programas de televisión, tanto en emisoras públicas como privadas, se mueven por la audiencia. Para las productoras es lo importante. Que no te engañen, la salud les importa bastante menos, por decir algo. De ahí, entre otros, que el objetivo a destacar sea la pérdida de peso (saben que este mensaje llega a la gente) y no el cambio de hábitos para evitar ese efecto rebote. Cuando veas un programa que sólo busca audiencia con la pérdida de peso, cambia de canal.
  4. Los titulares sensacionalistas. “Pierde 4 kilos en una semana” o “la dieta de las celebrities”, “el pan engorda”, “la dieta vegana es veneno”, etc. Estos mensajes se lanzan con el único objetivo de atraer a más personas con independencia del daño que pueden crear tanto físicos como psicológicos, o incluso en transmitir una información incorrecta. Y el problema es que estos mensajes calan mucho más de lo que podamos imaginar. “Si no te tomas un zumo rápidamente se le van las vitaminas” ¿Verdad que calan estos mensajes? Cuando veas un programa que te envíe mensajes incuestionables, cambia de canal.
  5. La falta de contraste profesional. Es muy común, ver hablando de salud al guapo/a de turno, al famoso/a del momento o a un “vende humos” sin una formación detrás (Pilar Rubio, Patricia Pérez, etc). La labor del periodista es informarse, contrastar y, con una evidencia científica que lo respalde, acudir al profesional acreditado. Por desgracia, no ocurre esto en muchas ocasiones y nos encontramos con programas llenos de falacias, mitos y falsedades. Gente poco actualizada enviando mensajes erróneos u obsoletos. Cuando veas un programa en el que aparezcan profesionales acreditados, cuestiónate lo que dicen y busca otras opiniones (si el presentador no lo hace). Si los que aparecen tienen titulaciones “alternativas”, o simplemente son famosos, no te creas nada y cambia de canal.
  6. Si te he visto no me acuerdo. El programa llega a su fin, el concursante llega a un objetivo tras 2 semanas, un mes o el tiempo que dure el programa y después, fin del programa, fin de su tratamiento, fin del seguimiento, y fin a su cambio de hábitos. Consecuencias: posible efecto rebote, sentimiento de culpa, fracaso otra vez más, etc. Es decir, no se ha conseguido una adherencia y por lo tanto el objetivo no se ha cumplido (al menos el que tenía el concursante, el del programa por supuesto que se ha cumplido). Cuando veas un programa que no va a tener un seguimiento al paciente más allá de lo que te emiten, cambia de canal.
  7. Los mensajes perduran. Todos estos mensajes que se emiten año tras año y que están sacados de publicidades de productos no saludables así como todos los mensajes sensacionalistas que comentábamos anteriormente, calan en el espectador y son más que difícil sacarlos de la cabeza con todo el daño que conllevan. Además, el mensaje lo reciben tanto los concursantes como los telespectadores, y si el concursante ha perdido “x” kilos” en 2 semanas, tú también lo quieres y entonces, haces lo mismo. Y piensas que solo lo puedes conseguir (con toda esa información que has visto en el programa). Lo siento, esto no funciona así.
  8. El enfoque del programa. Los programas son rápidos, no tienen mucho tiempo y la publicidad manda. Los programas no pueden atender a todo el mundo por lo que se generaliza bastante y, en cuestión de cambios de hábitos, dietas y alimentación, no es lo más conveniente. Además, añadir la paradoja que suele ocurrir en estos programas (casual o no…): mucho hablar de frutas y verduras y alimentación saludable y luego, en los 20 minutos de anuncios te meten toda la “mierda” que te están diciendo que no debes comer… Eso es coherencia… Cuando veas un programa que trata de conseguir objetivos rápidos en poco tiempo, y que no predica con el ejemplo, cambia de canal.
  9. Punto de partida. Tratan a todos los participantes por igual. No se tienen en cuenta sus puntos de partida, sólo una analítica y una prueba de esfuerzo. No se tiene en cuenta su nivel sociocultural, su estado emocional, su capacidad para motivarse, su etapa de la vida, etc. No sabéis la importancia que tienen estos puntos y lo presente que hay que tenerlos cuando queremos ganar en salud. No se tienen en cuenta las cuestiones que llevan a la persona a querer perder peso o a haberlo adquirido. O se trabaja la raíz del problema, las dificultades para adherirse al cambio de hábitos, los miedos, el control de la ansiedad. Y esto son aspectos fundamentales en cualquier proceso de cambio de hábitos. Cuando veas un programa en el que tratan a todos por igual (y no me refiero a igualdad de género o discriminación), cambia de canal.
  10. El resultado final. El resultado final no es el final para ti sino para el programa. ¿Qué pasa dentro de 3-4 años? ¿Conserva el mismo peso? ¿Y su salud? ¿Nos importan los concursantes o la audiencia? ¿La culpa es de los concursantes, de las dietas o las fórmulas que se han aplicado? ¿Qué pasa con los efectos y consecuencias que se han podido generar en los espectadores? Sea como sea, finalmente el mensaje ha calado y serán los concursantes y los espectadores quienes, para bien o para mal, “pagarán el pato”. La productora y el periodista seguirán con su vida, haciendo otros reportajes de similar evidencia científica.

En fin, el programa del lunes, como me esperaba, fue uno más como otros que se emitían, se emiten y, por desgracia, se seguirán emitiendo. No soy nadie para dar consejo pero cuando hablen de dietas en televisión, cambien de canal.

Si eres fan de Alejandro Sanz, cómete 4376 kcal.

 Aún no puedo creerlo, que haces aquí, no te esperaba

Así comienza una canción tuya, Alejandro, y así te respondo a esa colaboración que has realizado para Nocilla porque podría esperarlo de otras muchas personas pero no de ti. Por un momento había pensado que te habías equivocado. ¿Por qué ofreces tu imagen a estos productos? ¿Lo haces por dinero? ¿Qué necesidad tienes? Será verdad eso de tanto tienes, tanto vales. Te lo tengo que decir porque hay cosas muy tuyas que yo no comprendo. Esta es mi manera de decir las cosas, no es que sea mi trabajo (que también), es que es mi idioma. Y lo haré igual que Nocilla, con tus propias frases: Las letras que escribo, quiero que lo sepas, “nació” de ti.

PORTADA POST

Estaba el sábado en el supermercado y, a pesar que evito pasar por ciertas calles innecesarias, sobretodo cuando voy con niños, no sé cómo decirte que hoy me he dado cuenta y has apurado a fondo mi paciencia, cuando me topé con la nueva colección de vasos de Nocilla con mensajes sacados de canciones tuyas. Desde ayer no sé lo que me pasa pero sólo puedo pensar en ti.

A pesar de las vacaciones, ando siempre viviendo deprisa y, recopilando información para este post, he visto la carta abierta que te dedica mi compañera Laura Saavedra. Te felicito por el post, Laura. Os recomiendo que lo leáis. Yo te quiero hablar más de emociones, de aquellas que se despiertan ante ciertos alimentos y ciertos anuncios.

 

Ahora que tengo la ocasión, quiero que hablemos los dos; tú de mí, yo de ti, ¡qué sí!. Escucha Alejandro, porque no será más duro para ti oír que para mí callar.

Cuando se trata de vender un producto hay quién no tiene corazón, te lo digo de verdad, analizo productos como éste a diario y siempre es el mismo cuento. No seas hipócrita y me invites a tomar un producto que es totalmente innecesario perjudicial para mi salud. Tú me dirás: “No seas tan violenta, niña”, y yo te aseguro que no estoy completamente loca ni revelada contra la sociedad pero no quiero que piensen de ti que haces el papel del tío aquél que no siente ni padece. Los de la industria alimentaria son maestros en las mentiras conquistando bailarinas y utilizan cualquier estrategia para conseguir su fin. Para los niños, sus dibujos preferidos, y para nosotras, a nuestro cantante favorito, porque ellos son así, con sus disfraces de vaqueros, y saben que contigo su producto lo quiere todo el mundo porque si son de tu boca, también los quiero yo.

Tú te levantas por la mañana, y tal vez con la mejor voluntad del mundo, acudes a un estudio fotográfico, una fotos, una sonrisa, un abrazo, un tuit quizás y para otro lado. El producto que sale de esa mañana de trabajo tiene un resultado que me encuentro yo en consulta a diario, y que por desgracia va en aumento:

¿Cómo estás? ¿Qué tal te va? Así empieza mi consulta y te puedo asegurar que vivo verdaderos dramas por culpa de la alimentación. Para muchos pacientes, no es fácil  decir que se conformaban sólo con poder mirarla (a la Nocilla), porque les resulta verdaderamente imposible no comprarla, no comerla, no acabar con ella. Se llama hambre emocional. A veces se despiertan por la noche con ansiedad y nunca saben decir a tiempo NO. Se llama trastorno por atracón. ¿Sabes a quién le entregan sus emociones? A la primera persona (o producto) que les ayuda a salir de su estado emocional. Todos tenemos problemas, los publicistas lo saben y, para conseguir sus objetivos, utilizan todo su armamento. ¿Verdad que te suena eso que dicen que tomes chocolate para cuando estás bajo de ánimo o que bebas esa bebida azucarada para tener más felicidad? Mis ojos son tu voz y nos creemos aquello que anunciáis porque tenemos más fe y confianza en nuestros ídolos que en nuestros médicos. Lo utilizan como escudo y era lanza. Muchos alimentos crean verdaderas adicciones. Me llegan a decir que sin ti mi vida (no) será igual (refiriéndose al producto). A veces me encuentro con pacientes que me dicen “me gustas a rabiar, yo te deseo, me llegas a desesperar. Es tan grande lo que siento por ti que tenerte no bastará, que es esto que me invita a vivir, que me da la ilusión.”¿Sabes que les tengo que decir?: Este producto te hace tropezar, te crea confusión. ¿Y sabes por qué vienen a consulta? Porque prefieren ser salvados y sentirse amados. Pero no es fácil. En sus cabezas, se repite una y otra vez “sin ti no sé vivir, aunque no quieras pienso en ti” o “maldito deseo: mi voluntad envenenada.” Y llevo muchos años estudiando y trabajando en nutrición pero no tengo pomada para todos los dolores, remedios para toda clase de errores ni recetas para la desilusión. O sí: menos mentiras y más educación (por mis pacientes, no por dinero). Me gustaría que pudieras ver ciertos casos que me encuentro y no se arreglan fácilmente: el dolor cuando es por dentro es más fuerte. Y soy yo quien les tengo que decir la verdad. La que tiene que ayudarlos a salir del problema, a mejorar su salud, a controlar su hambre emocional y a aprender a vivir sin estos productos insanos. Tal vez pueda llamarte y se lo dices tú, se lo explicas tú.

Léeme los labios, yo no estoy en venta. A ti, Nutrexpa (Nocilla), te diría muchas cosas, pero ¿qué te voy a contar que tú no sepas? Hay un universo de pequeñas cosas que te diría. Quema, tu nombre quema en mi voz. Y creo que cuando ocultas tu etiqueta y la enmascaras con imágenes de personajes famosos estás confundiendo realidad. Sé que este post no tiene la repercusión que tienen tus anuncios, pero es una mezcla de pasión e ingenuidad, difícil controlar. Sigo pretendiendo desnudar tus estrategias. Conmigo no tienes que disimular la verdad. A mí no me mientas. No es lo mismo “leche, cacao, avellanas y azúcar” que azúcar, aceites vegetales de palma y girasol, cacao desgrasado en polvo (8%), leche desnatada en polvo (4,5%), avellanas (4%), sólidos lácteos, emulgente y aroma. Suena diferente. Es (muy) distinto. Puestos a poner frases de Alejandro Sanz y siendo más realista con el producto que se anuncia, sugiero estas frases alternativas: “No puedo pensar, tendría que cuidarme más”, “Que al tocarla se moría” o “Dile que te cuide mucho ¿me prometes que lo harás?”

vasos 2Me encantan tus canciones, Alejandro. Como Laura, he seguido tu carrera desde tus comienzos. Son esos ratitos que me das. Creo que hay pocos que compongan como tú y creo que haces mucho daño cuando cedes tu imagen para algunas marcas. En esta ocasión tocas el fuego sin preguntarte si la llama puede quemarte (a ti, o a otros) y aquí te has quemado y estás siendo partícipe de que muchas personas lo hagan. Cuando ofrezcas tu imagen para estos productos, piénsalo bien, antes que sea tarde porque sin saberlo te has llevado por delante la salud del practicante. Cuánto vale una vida, dímelo. Esta es la historia de siempre: empresa busca a famoso para incrementar sus ventas. Y aunque todo se hunda yo seguiré aquí en pie y de sobra sé que me queda mucho que aprender, pero tú también y por eso te lo digo. Solo un último favor te pido antes de colgar. Silencio.

¡Niños! ¡Cuidado con los baobabs!

Leo en “El Principito”: Para prevenir a mis amigos de un peligro que desde hace tiempo los acecha, como a mí mismo, digo: ¡Niños! ¡Cuidado con los baobabs!”

No conozco mejor empresa que Coca Cola para promocionar un producto. Sus campañas publicitarias son espectaculares y los resultados no hay más que verlos. Es tan buena su publicidad y despliegue mediático que consigue que todo el mundo en cualquier lugar de la Tierra los conozca y les pueda apetecer una Coca Cola en cualquier momento. Además, con su poder es capaz de desplazar el efecto que pueden producir sus bebidas y echarle la culpa a la falta de ejercicio físico. Es decir, produzco una bebida que es claramente un factor obesogénico. Me gasto un pastón en publicidad diciendo que la culpa no es de mi producto sino de la gente, por la falta de ejercicio físico que realiza, y además me saco de la manga un programa para que la gente realice más ejercicio físico y así les ayudo. Y por si fuera poco, tengo la habilidad de comprar a las asociaciones de nutrición para que no se pongan mucho en mi contra o incluso me respalden. ¿Verdad que es un plan perfecto? Además se adapta a las modas dependiendo la necesidad de la gente. Que la gente carga contra el azúcar, pues Coca Cola te ofrece la versión Zero. Que la gente practica deporte, pues te ofrecen el Aquarius, que no te va a convertir en un gran deportista, pero no será por ellos sino por tu falta de ejercicio porque tu complemento isotónico ya lo tienes.

Pues bien, este verano ataca de nuevo y como profesional sanitario no me queda más remedio que analizar su producto e informaros. Sé que la cantidad de veces que emiten el anuncio por televisión y el despliegue en aeropuertos y centros comerciales que se está haciendo de este producto va a llegar a muchísimas más personas que este humilde post, pero me veo en la obligación de informaros de cómo es este nuevo producto. Son grandes publicistas, pero creo que se les ha olvidado mencionar algunos pequeños detalles.

Os presento al nuevo Aquarius Vive con Zinc, Vitamina B3 y Extracto de Baobab. Veamos qué tiene realmente.

AQUARIUS ETIQUETA

Imagen obtenida de la web oficial

Si vemos la publicidad comprobamos que hace bastante hincapié en el zinc, la vitamina B3 y el extracto de Baobab. ¡Qué manía con atribuirle cositas a las bebidas! Esto hace que sospeche e investigue más aún. Si atendemos a la declaración de ingredientes, creo que la publicidad debería de hacer énfasis en lo que realmente lleva (agua, azúcar y correctores de acidez E330 y E331). Los ingredientes que aparecen en una etiqueta están ordenados de mayor a menor según su cantidad, es decir, el azúcar es el 2º ingrediente. Si vemos la cantidad de azúcar en la información nutricional tiene 4,2 g por cada 100 ml de producto. Cada lata contiene 13,86 gramos de azúcar. Las recomendaciones actuales de azúcar para la población oscilan entre los 25 y los 50 gramos de azúcar y día para un adulto sano que necesite 2000 calorías diarias. Con esta latita te has metido en el cuerpo la mitad del azúcar necesaria. ¿Tiene mucha azúcar? Pues depende con lo que lo compares pero este azúcar al no ir acompañado de fibra no le aporta nada a tu cuerpo ¿Cómo se les habrá pasado no meter este dato en la publicidad?

Pero, dado que esto es la tónica habitual en los refrescos, vayamos a lo realmente importante de esta bebida, según ellos:

  1. El Zinc. Según la información nutricional tiene 1,4 mg de Zinc por cada 100 g. En la siguiente tabla también podemos comparar la cantidad que nos ofrece la bebida Aquarius VIVE y otros alimentos:

Tabla Zinc

¿Cómo se les ha pasado en la publicidad decir que hay muchos alimentos que tienen mayores cantidades de zinc que su Aquarius VIVE? ¿De verdad es tan necesario añadirle zinc?

  1. Vitamina B3. También conocida como niacina, es una vitamina soluble en agua que el cuerpo no almacena y cuyo exceso se elimina a través de la orina. Además de servir como reparadora del ADN, es esencial para el metabolismo energético de la célula. La cantidad que tiene este producto es de 2,0 mg por cada 100 gramos de producto. Son muchos los alimentos que contienen vitamina B3 y si llevas una alimentación más o menos saludable, no necesitas de este suplemento y menos en una bebida azucarada. Además, como ya he descrito antes, el exceso no se acumula y termina eliminándose. Las frutas, verduras y semillas suelen tener buenas dosis de esta vitamina. En la siguiente imagen, puedes ver algunos alimentos con dosis altas de vitamina B3.

alimentos ricos en b3

Fuente: Calorías y nutrientes

Y en esta tabla, comparamos las cantidades de niacina que contiene esta bebida con otros alimentos de fácil consumo:

Tabla B3

¿Cómo se les ha pasado en la publicidad decir que hay muchos alimentos que tienen mayores cantidades de vitamina B3 que su Aquarius VIVE? ¿De verdad es tan necesario añadirle esta vitamina?

Para tener un vistazo conjunto de ambos nutrientes, en la siguiente tabla comparamos esta bebida con algunos alimentos que contienen tanto vitamina B3 como Zinc:

Tabla B3 y Zinc

Por si alguien piensa que las raciones pueden influir en la cantidad total que ingerimos, te mostramos las cantidades de ambos nutrientes en algunos alimentos:

Tabla Raciones

Como puedes ver, sólo hay que combinar bien los alimentos de la dieta para obtener fuentes de B3 y Zn mucho más saludables que las de Acuarius VIVE.

  1. Extracto de Baobab. Para empezar, en su web ya nos aparece la información acompañada de un asterisco. Ponte en lo peor. Es decir, piensa mal y acertarás. Esta es la información que nos ofrecen sobre esta característica de la bebida.

BAOBAB

En primer lugar, que un baobab pueda llegar a vivir más de 4000 años no me garantiza absolutamente nada con respecto a mi salud. Un tejo (Taxus baccata), por ejemplo,  es un árbol en peligro de extinción debido a su sobreexplotación por su excelente madera y puede durar también cientos de años, en cambio su fruto es venenoso y se utilizaba en la Edad media como herramienta de suicidio. Quiero decir que una especie es más o menos longeva en función de su adaptación al medio pero que la consumamos no nos va a transmitir mayor longevidad ni mayor salud. Porque, por esa regla de tres, podríamos consumir secuoyas, robles y naranjos y seríamos todos muy altos, muy fuertes y floreceríamos en primavera con olor a azahar.

En segundo lugar, que un baobab pueda almacenar miles de litros de agua en su interior es una cualidad que ha adquirido como adaptación al medio y de ahí que pueda durar tantos años. Pero esa singularidad también la tienen los cactus y otras plantas de clima desértico.

Entonces, ¿qué lleva exactamente Aquarius VIVE? Le han añadido extracto de pulpa del fruto del baobab, concretamente un 0,01%. No te preocupes, porque no creo que se te repita. El fruto del baobab es una semilla pequeña rodeada de una pulpa carnosa, comestible y suele ser parte del alimento de cabras y lemures. Es decir, una semilla más como la de cualquier árbol. No he encontrado referencias bibliográficas serias acerca de los supuestos beneficios del fruto del baobab. Os detallo a continuación la información que he encontrado al respecto:

  1. El Comité Científico de la EFSA (European Food Safety Authority) no ha emitido ningún comunicado sobre el extracto de baobab o de Adansonia digitata (su nombre en latín). Por su parte, la FDA en un exhaustivo análisis del extracto concluye que no posee niveles altos de contaminantes ni produce efectos adversos, pero no apunta ni un solo dato a beneficios sobre la salud.
  2. Según el Comité Asesor sobre Nuevos Alimentos y Procesos, el extracto del fruto seco de Baobab se usa tradicionalmente en África, India y Jamaica. No se han detectado valores tóxicos de micotoxinas ni levaduras. Su uso está autorizado como nuevo ingrediente desde 2007 en un porcentaje del 6-8%. Se testó en ratones en 1994 y se observó que la DL50 (dosis letal media: los miligramos de una sustancia necesarios por kilogramo de peso de un animal para matar al 50% de la población) es de 8000 mg/kg de peso, lo que equivale a 750-840 g para un adulto de 70 kg. Contiene compuestos triterpenoicos, ácido cítrico, tartárico, málico, succínico, ascórbico.
  3. Sin embargo, no hay mucha bibliografía que respalde sus atribuidos efectos beneficiosos por Cocacola Company. De hecho, sólo hay 1 estudio en humanos (2013) en el que añadieron un 1,88% de extracto seco del fruto del baobab al pan y se detectó una disminución de la digestibilidad, por su contenido en polifenoles. Otros dos estudios más recientes (2016), realizados en ratas, han evaluado el daño hepático y el daño en el miocardio, concluyendo que, en el primer caso, tras la administración de 200 mg/kg/día de extracto a 70 ratas durante 1 semana se observó una disminución de la toxicidad hepática inducida; y en el segundo caso, que tras 4 semanas de administrar 200 mcg/rata/día de extracto seco del fruto de baobab se identificaron mejoras en los marcadores de estrés oxidativo cardíacos así como mejoras en la estructura y parámetros de inflamación.
  4. Por otro lado, quizá Acuarius VIVE pueda servir como Biocombustible, pues he encontrado un estudio en el que se logra obtener biodiesel a partir del extracto de baobab (2014).

¿Cómo se les ha pasado en la publicidad especificar que no hay evidencia científica positiva que avale el consumo de extracto de baobab? ¿De verdad es tan necesario añadírselo?

Desconocemos si hay conflictos de interés reales en estos artículos, así como qué intereses puede haber detrás de los estudios (aumentar el uso y consumo de extracto de Baobab en los países de origen, tener una base “científica” que justifique su uso en determinados productos, etc).

Y hablando de Baobabs…

Si tengo un libro que recomendar, ese es el Principito y me lo sé de principio a fin. En su capítulo V tampoco habla muy bien de los baobabs a pesar de su longevidad y su carácter exótico. Dice textualmente: “Había, pues, semillas terribles en el planeta del principito. Eran las semillas de los baobabs. El suelo del planeta estaba infestado. Y si un baobab no se arranca a tiempo, ya no es posible desembarazarse de él. Invade todo el planeta. Lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño y si los baobabs son demasiado numerosos, lo hacen estallar.”

Quizá no sean entonces tan buenos como Aquarius VIVE nos quiere hacer creer…

En definitiva, esta nueva bebida, es un refresco más, una bebida azucarada que, lejos de aportarte nada, te separa en cierta medida de un patrón de vida saludable porque aquellos micronutrientes que te ofrece los puedes obtener de otros alimentos dentro de una alimentación variada y saludable. Su consumo no te va a dar una mayor vida o longevidad y, mucho menos, cuando no tiene detrás ningún estudio que lo demuestre.

Por desgracia, la falta de información y responsabilidad desde las entidades competentes, el incumplimiento y falta de legislación y la obsesión de la gente por obtener resultados rápidos sin apenas esfuerzo así como la necesidad de sentirnos felices, queridos e importantes hacen que productos como éste tengan éxito cuando están respaldados por una campaña publicitaria como la que tienen, aunque se les hayan pasado algunos detalles.

FRASE EL PRINCIPITO

Dice “El Principito” en su frase más célebre: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Tal vez los publicistas pensaban que no nos daríamos cuenta, pero quizá no tuvieron en cuenta que en la etiqueta de Aquarius VIVE estaba todo detallado, ¿Cómo se les ha podido pasar?

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