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Dulce Navidad

Las redes están repletas de artículos relacionados con los excesos navideños, con que lo que importa es lo que hacemos a lo largo del año y no sólo en las dos semanas de fiestas, con consejos para evitar los atracones… es lo que toca. Y muchas veces me pregunto si esto que hacemos muchos profesionales para intentar concienciar a la población surte efecto o más bien consigue lo contrario (crear agobio y que la gente se deje llevar por la festividad y todo lo que ésta acarrea si no tenemos instaurados y con raíces unos buenos hábitos).

Me disponía hace unos días a escribir un post similar, hablando de cómo afrontar estas fiestas sin que suponga un drama y de qué podemos hacer para no acabar como el lobo después de comerse a los 7 cabritillos. Sin embargo, dado que no me acababa de convencer, pensé que me apetecía más compartir con vosotros mi experiencia en estas dos últimas semanas en Norte Salud, para que veáis que sí se puede disfrutar de las Navidades, comiendo dulces. Sí, sí. Has oído bien.

Hace varias semanas preparé, con ayuda de generosos donantes de envoltorios y de Virginia, nuestra alumna de prácticas, una muestra de los principales dulces navideños (sí, sé que me faltan muchos pero la idea no era tener un muestrario amplio sino calar en la gente de forma muy general). Y lo hemos utilizado para trabajar con los pacientes estos últimos días. Nuestra intención no es que NO coman dulces (la palabra NO suele estar bastante ausente en nuestras consultas) sino que TOMEN CONCIENCIA de lo que HAN DECICIDO que se van a comer. Que sepan lo que contiene cada uno de esos “pequeños trozos” que deciden meterse en el boca tras una comida que de por sí ya es copiosa. Y una vez sabido, que ELIJAN qué cantidad y de qué forma se lo quieren comer. Nuestra recomendación, por supuesto, es que exista esta conciencia a lo largo de toda la comida, no sólo en lo que respecta a los dulces. Puedo deciros que la mayoría quedaban sorprendidos de la cantidad de azúcares, grasas y calorías que tienen. Sin embargo, nuestro énfasis estaba más en la CALIDAD que en la cantidad. Y aquí entraba la segunda parte del experimento…

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Aprovechando que nuestra excelente cocinera y dietista-nutricionista Laura Coto había preparado unos dulces navideños en nuestros Talleres de Cocina de Navidad, hicimos lo mismo con ellos para compararlos con los anteriores. Y cuál fue la sorpresa de muchos de los que vinieron a los talleres… eran mucho menos calóricos, estaban igual de dulces y, lo más importante, eran SALUDABLES!!!

navidad dulces nutrición salud postres Para nosotros, el trabajo importante no consiste en enseñar a nuestros pacientes la mierda que se comen sino en que sepan que pueden sustituir esas porquerías por otras que les pueden aportar las mismas sensaciones (sin tener que privarse de ese momento) pero con una calidad muy superior (vamos, con calidad, que por poca que tengan ya va a ser mayor). Así, comparando los dulces navideños tradicionales con nuestra propuesta de dulces para Navidad, a parte de las calorías que son lo que más llama la atención, es importante remarcar las diferencias en el tipo de azúcares y grasas que contienen: la propuesta de Laura contiene azúcares naturales presentes en alimentos (frutas, frutas desecadas), lo que significa que además tienen fibra, y grasas saludables procedentes de aceite de oliva, aguacate o frutos secos. Además, nos parece importante remarcar que nuestra propuesta contiene colorido, algo que suele estar ausente en los dulces típicos navideños (incluso a los mantecados les pusimos dos tipos de sésamo para darles un toque de “color”) y, excepto el mantecado, la fruta está presente, un alimento que por regla general no suele abundar en las mesas en estos días. Por tanto… ¡la salud no está reñida con el sabor! Pues nos importa mucho el sabor.

Nuestro trabajo se centra en lograr que nuestros pacientes busquen sus propias herramientas para que ese dulce navideño no se lo coman porque sí, por inercia, por ansiedad o estrés, por “comerse” a ese familiar pesado que pone de los nervios, porque es lo que “toca”… sino porque lo han decidido, quieren hacerlo y van a disfrutar del momento. Todos comemos diferente (y más, aunque sea sólo un poco) en navidades. Lo importante es que lo hagamos con conciencia, que tengamos presente siempre nuestros hábitos de salud, que sepamos decidir cuándo empezar y cuando parar, que seamos capaces de elegir qué cantidades vamos a tomar y, sobre todo, que disfrutemos!

¿Y si empezamos el año con un nuevo concepto de Dulce Navideño?

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Ya vienen los Reyes Magos…

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Hoy es la noche más mágica del año, al menos así la recuerdo desde mi infancia. Los niños, que aún no conocen el verdadero origen de sus regalos, miran alucinados las carrozas de sus majestades pensando, emocionados, que por la noche pasarán por su casa a dejar los presentes que con tanta ilusión han pedido en su carta.

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La carta, todo empieza en la carta. El ritual de escribir la carta y entregársela a uno de los pajes (a veces esperando largas colas) que la harán llegar a su destino, abre la veda al alubión de dulces que rodean la noche de Reyes. Y es que no hay paje que no regale una chocolatina, un caramelo o cualquier otro dulce a los niños. Que digo yo, ¿qué necesidad hay? ¿No es suficiente con recoger la carta y hacérsela llegar a Melchor, Gaspar o Baltasar? ¿O es que creen que si no dan “premios” los niños no se acercarían? No nos engañemos, estamos viciando la inocencia de los niños. Ellos no van (al menos en un principio) por conseguir una chuchería sino por el entusiasmo de que su carta sea leída por el rey elegido a tiempo para ver si cae alguno de los regalos que han pedido. Aunque claro, si los hemos acostumbrado a darles algo a cambio, resulta que ahora puede ser que no sepamos si les hace más ilusión la chuche o entregar la carta. Una lástima….

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Varios días después (rodeados de lo que todos ya sabemos que conllevan las fiestas navideñas), llega la tarde de la cabalgata. Todo el mundo sale a la calle a ver las carrozas desde donde los ayudantes reales reparten ilusión en forma de caramelos (en su mayoría, miles de kilos en cada ciudad), regalos (cada vez más) e incluso en algunos sitios jamones, chacinas y otras armas blancas… Recuerdo que hace varios años se puso de moda ir con paraguas y abrirlos al revés para coger más caramelos. La locura de a ver quién coge más caramelos, regalos o lo que tiren a veces es eso, una locura. Llenamos las bolsas, recogemos los que caen al suelo, aún a riesgo de ser abasallados, para ver quién recauda un botín más grande… botín que luego dura todo el año (y acaba acumulándose en forma de michelín) o acaba en la papelera.

La noche aún no ha terminado. Tras la emoción de haber visto a sus majestades y todo su séquito, hay que prepararlo todo para que los Reyes y sus camellos se sientan bien acogidos y nos dejen los regalos que hemos escrito en nuestra carta. En mi época, cuando las abuelas nos daban una copita de anís para entrar en calor, se solía dejar una copa de licor y un trozo de turrón, un polvorón o algunos bobones para cada rey, y agua y pan para los camellos. Más tarde, se cambió el licor y los turrones por leche y galletas, una opción algo más saludable y sobre todo de menos riesgo teniendo en cuenta que los Reyes deben “conducir” toda la noche para repartir regalos a todos los niños. Y ya se sabe que “si bebes, no conduzcas”. En resumen, que cuando yo era niña, sin saberlo, le estaba aportando nada menos que 600 calorías a cada rey, y eso sólo en mi casa. Imaginaros lo mismo en cada casa…. No quiero saber cómo llegaban a Oriente por la mañana, cuanto menos con una indigestión. Y por supuesto, a dieta todo el año para poder recuperar la forma y estar listos el próximo 5 de enero!

Existen otras opciones que podríamos elegir, si queremos mantener la tradición y hospitalidad que nos caracteriza a los españoles, más saludables, más eficientes y más digestivas (tengamos en cuenta que se llevan toda la noche recorriendo los hogares y comiendo…). Si te fijas en la tabla, entre las 4 opciones que he contemplado (sin duda, hay muchas más), las dos primeras serían justamente las que yo no elegiría, no tanto por sus calorías sino por su composición, mucho más pesada debido a la cantidad de grasas saturadas y menos eficiente por los azúcares simples de rápida absorción. Sin embargo, las opciones 3 y 4, que contienen grasas insaturadas, proteínas y/o azúcares de absorción lenta son una alternativa más saludable y apropiada para nuestros Reyes Magos.Alimentación dulces nutrición navidad Reyes

Respecto a los camellos, aguantan sin comer de 5 a 7 días, por lo que no creo que les pasase nada si no comieran esa noche. No obstante, comprendo la hospitalidad de los hogares, por lo que quizá sería más adecuado ponerles agua y algún tipo de hierba en lugar de pan, para que se sientan como en casa. Una vez que hemos preparado todo el refrigerio de nuestras ansiadas majestades, no hay que olvidarse de dejar los zapatos para que puedan dejarnos los regalos a cada uno.

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Y por fin llega el momento estrella: la mañana de Reyes. Los niños se despiertan temprano con la ilusión de ver qué han traído esos mágicos reyes. Se encuentran las bandejas de comida vacías (todos sabemos quiénes se la han comido…), incluso llenas de migas por las prisas. Y lo más importante, los regalos. Después de abrir todos los paquetes y de enseñar a todos los que nos han traído, se pone sobre la mesa el Roscón de Reyes… Nada menos que un bizcocho relleno de nata, cabello de ángel o trufa con fruta confitada. Y seguramente le acompañarán los turrones o polvorones que nos hayan sobrado de las fiestas…. Un desayuno bomba!!

Aunque pensemos que nuestros hijos no están prestando atención a las bandejas de comida que dejamos la noche anterior y que aparecen vacías por la mañana o al desayuno especial de este día, no olvidemos que somos un ejemplo a seguir para ellos y que aprenden de TODO lo que hacemos. Así que sé un buen ejemplo y piensa bien qué colocar este año en tu bandeja de comida… y en el desayuno, no sólo de hoy sino de todo el año.

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A pesar de todo, yo sigo manteniendo la ilusión de esa mágica noche, donde los ojos de los niños brillan con una luz diferente, los nervios no los dejan dormir y los padres disfrutamos como cuando éramos enanos. Que no se pierda la ilusión, en todos los sentidos…

“Disfruta de la vida, o al menos, come bien”