Grandma Led Weaning o Alimentación dirigida por la abuela

Hace unas semanas, mientras comíamos en un restaurante, se sentaba en la mesa de al lado una familia formada por un bebé de unos 10 meses, su madre, su padre y su abuela materna. La situación era la siguiente: “Vamos a dar de comer a la niña y así podremos comer  tranquilos(1). El bebé estaba sentado en su carrito, la madre abría un potito comercial e intentaba dárselo, sin mucho éxito(2) . ¿Cómo lo solucionaron? Lo más lógico desde un punto de vista profesional habría sido no insistir pero claro nos rondan mil preguntas por la cabeza: “¿y si le pasa algo?” “que si tengo que darle de comer porque me han dicho que debe comer cada 4 horas?”, etc. La solución apareció de la mano de la abuela con una espectacular serie de mohínes, dignos de ser grabados, que no pasaron desapercibidos por nadie en el restaurante. Automáticamente la niña abría la boca sorprendida. Oportunidad perfecta para introducir la cuchara repleta de comida. Prueba conseguida. En ese  momento fue cuando mi marido, a modo de broma, me dijo ¿Ese es el método Baby Led Weaning?

De esta historia partió la idea de este post. Sin embargo, esto no es una situación aislada, sino que la vemos muy a diario y en muchas circunstancias parecidas. La tenemos tan interiorizada que no hacemos nada al respecto, ni nos sorprendemos, pero yo observo varias cosas, que no sé si tú, querido lector, las ves también:

  1. A un niño no se le debe forzar a comer. Hacer mohínes para captar su atención o distraerle mientras enchufamos la cuchara hasta que nosotros queremos, es OBLIGAR.
  2. A un niño no se le puede coaccionar para que coma. “Si te lo comes todo, te dejo el móvil, la tablet u otro aparato o cosa que le guste”, es CHANTAJEAR.
  3. A un niño no se le deben ofrecer productos superfluos. Ofrecer una galleta, un croissant, un zumo o una bebida azucarada, es INCITAR MALOS HÁBITOS.
  4. A un niño no se le puede sancionar porque no coma lo que tú crees que tiene que comer. Dejar a un niño sin poder jugar con su juguete favorito o con un amigo porque no se lo ha comido todo, es CASTIGAR.
  5. A un niño no se le puede recompensar porque se lo ha comido todo. Comprarle un juguete o llevarle al lugar que le gusta sólo porque se lo ha comido todo, es PREMIAR.
  6. A un niño no se le puede engañar con la comida. Dar un triturado en el que lleva alimentos que no le gustan, es ENMASCARAR.
  7. A un niño no se le puede castigar con acciones que le gustan cuando no se come lo que hemos decidido que debe comer. Decir que si no come no puede ir al parque, es AMENAZAR.

Hoy, día de la mujer o día de la mujer trabajadora, hemos querido hacer un pequeño homenaje a esas abuelas, que dentro de su desconocimiento, pero con la mayor voluntad del mundo, quieren lo mejor para los suyos. Las hemos dividido según sus actos a la hora de dar de comer a sus nietos.

La abuela HIPSTER. Una forma fácil de hacer que tus hijos o nietos abran la boca es hacer todo lo posible por distraer su atención (bailar, cantar, etc.) y si no te funciona, te pueden ayudar las amigas. Hay que estar muy atentos para enchufar la comida en cuanto el niño abra la boca.

1. la abuela mimo

La abuela  COME Y CALLA. Para evitar comentarios o rechazos, una forma práctica es la no dar opción a que hablen o, incluso respirar. Antes de tragar la cucharada, ya tienes enchufada la siguiente. Lo suelen emplear abuelas sin muchas ganas de estar dando de comer o aquellas con falta de tiempo. A estas abuelas también se las conoce como las abuelas de los 15 puntos en el carné o permítame que insista.

2. la abuela come y calla

La abuela CÓMPLICE. Los padres dejan a sus hijos con los abuelos y le dan algunas órdenes como “a las 9 debe estar en la cama” o “nada de chucherías” y la abuela les dice: “Iros tranquilos y no os preocupéis, que así se hará” mirando al niño con una mirada cómplice y haciendo a continuación todo lo que se le ocurre para ganárselo.

3. Abuela complice

La Abuela ATERRIZA COMO PUEDAS. Un método con bastante éxito entre las abuelas es el método del avión. Todo el mundo lo conoce pero por si hay alguien despistado se trata de llenar la cuchara y simulamos que es un avión que va directo a la boca del niño. Si observas en alguna ocasión a alguien utilizando esta técnica, fíjate bien en el adulto, porque seguramente también esté con la boca abierta.

4. Abuela Aterrizas como puedas

La abuela “CON FRANCO NO PASABA”. No se puede tirar comida por muy mala que esté, y si al niño no le gusta, se lo toman poniendo buena cara y diciendo “¿ves lo rico que está y como se lo bebe la abuela?”.

5. Abuela Ves cómo está rico

La abuela CARPE DIEM. De las creadoras de “una vez al año no hace daño” o de “para dos días que vivimos” nace esta abuela que es capaz de cualquier cosa para ganarse a sus nietos. Total, por un día…

6. CARPE DIEM

La abuela JUAN TAMARIZ. Es una abuela que ha desarrollado la habilidad de enseñarte algo que te encanta. Lo pone delante de ti, te lo acerca, casi te lo da, te convence y cuando abres la boca, por arte de magia, desaparece y te acaba enchufando el puré de zanahorias que escondía en la otra mano.

giphy

La abuela SAN PEDRO. Esta abuela utiliza la amenaza como estrategia para que el niño se lo coma todo y lo hace negando 3 veces, como San Pedro. Como no te lo comas todo NO hay parque, NO ves la tele y NO vienes más a mi casa.

8. Abuela San Pedro

La abuela MONOPOLY. Esta abuela es muy estratega. Si la miras no notarás nada en su mirada, en sus gestos o en su forma de caminar. Nadie sabe cómo lo ha hecho, pero es capaz de meter la verdura en el plato del niño y que éste, sin darse cuenta, se la coma toda y sin decir nada.

9. Abuela MONOPOLY

La abuela “NI QUE FUERA YO BIN LADEN”. Es aquella que tiene los conceptos un poco liados. Quiere ir de moderna pero tiene la cabeza llena de mitos. No te comas el donut, cómete mejor las galletas; no a la mantequilla, sí a la margarina; o yo prefiero la light porque no engorda;  son algunos de sus mensajes. De ahí la foto: para que no te pille el tren, mejor te doy yo.

9. Abuela COOL

Notas:

  • ¿Por qué consideramos que comer tranquilos es hacerlo sin nuestros hijos? A la hora de comer, es recomendable comer en familia, y cuando digo en familia, me refiero a comer todos a la vez. ¿los niños primero? ¿por qué? El acto de comer no es sólo un acto fisiológico para obtener nutrientes sino que se trata de mucho más: disfrutar de la familia, contarse cómo ha ido el día, preparar juntos la comida, tener cada uno una tarea a la hora de poner la mesa, etc. ¿No es esto más divertido que dar de comer a los niños y luego comer solos, sin la alegría que nos aportan nuestros pequeños?
  • Si acercamos algún alimento a nuestro niño y éste no lo quiere, tenemos que pensar que puede ser por varios motivos:
    1. No tiene hambre. El bebé es el único que sabe realmente cuándo debe comer de nuevo (es decir, cuándo tiene hambre). No nos hagamos las adivinas y queramos saber más que su propia naturaleza y respetemos sus ritmos biológicos.
    2. No le gusta. Nos empeñamos en que los niños tienen que comer de todo (de todo lo que nosotros queremos, claro). ¿Acaso a ti te gustan todos los alimentos que existen? ¿Es que por ser niño se pierde el derecho a que algunas cosas nos gusten menos o simplemente no nos agraden?
    3. No le apetece. Existe la posibilidad de que en ese momento al niño no le apetezca comer determinado plato o alimento, y no porque no le guste sino porque prefiera otra cosa. Estoy segura de que a ti también te pasa a menudo…

Si el niño tiene hambre, lo va a pedir. ¿Cómo? Lo más probable es que sea llorando si aún no sabe hablar. Y si no, ya se buscará las maneras de que lo entiendas.

 

Aunque muchas de las cosas que hablamos en este post son ciertas y las técnicas utilizadas por las abuelas son reales, creo que las abuelas tienen algo especial y son una parte muy importante en la educación de los niños, pues aportan valores que sólo ellas saben transmitir. Y, lo más importante: siempre están dispuestas a sacrificarlo todo por ayudarte.

día de la madre

Olé mi madre, #mummycoolday

El pasado domingo fue el día de la madre (otro día inventado para fomentar el consumismo, pero que a las mamis nos encanta cuando nuestros peques nos traen esa manualidad hecha en el cole). En esta ocasión, el centro comercial Nervión Plaza de Sevilla lo conmemoró con actividades durante todo el fin de semana en el evento “Olé mi madre”, organizado por Studio78andCo, y en el que participamos. A pesar de coincidir con otra actividad futbolística, catalogada de alto riesgo (Real Madrid vs Sevilla), y no sólo en fecha sino también físicamente (ambos recintos están al lado), el evento “Olé mi madre” se desarrolló con éxito.

Norte Salud en “Olé mi madre”

Post25_Equipo

El equipo de Norte Salud participó con tres charlas y un taller de snacks saludables. En primer lugar, Cristina Andrades, nuestra psicóloga, atrajo a las preocupadas madres de adolescentes (la verdad es que en proporción había muchos menos hombres) para hablarles sobre cómo detectar posibles trastornos de la conducta alimentaria; qué signos y señales de alarma se pueden identificar, y algunos consejos o trucos para evitar que puedan desarrollarse estos trastornos en el futuro.

Post25_Cristina

A continuación, Luis Berlanga, nuestro entrenador físico, hizo hincapié en la importancia de incorporar la actividad física en la rutina diaria, no sólo para los adultos sino también para los más pequeños de la casa, de forma que nuestros hijos crezcan en un ambiente saludable, destacando el valor de realizar actividades en familia y de transmitir que el ejercicio físico es mucho más que hacer deporte y puede ser algo lúdico y divertido. Luis, además, ofreció algunas pinceladas de qué tipo de actividades podemos realizar con nuestros hijos. Hay que recordar que, al igual que vamos al médico cuando nos duele algo, debemos acudir al profesional adecuado para que nos prescriba el tipo, cantidad y frecuencia de actividad física que se adapte a nuestras necesidades, circunstancias y características personales, y de esa forma evitaremos posibles lesiones o problemas futuros.

actividad física salud

5 claves para que tus hijos crezcan bien y sanos

Como colofón a la parte de las charlas, yo cerré las intervenciones hablando, más que de hábitos saludables, de claves para educar a nuestros hijos en una alimentación adecuada. Bajo mi punto de vista, con 5 claves fundamentales se puede conseguir, y siempre con el lema de “No educar, sino dar ejemplo”. El ejemplo es la mejor de las bazas que tenemos para fomentar hábitos en nuestros hijos (y esto es escalable a todos los niveles, también en política…).

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Es alentador (señal de que los dietistas-nutricionistas tenemos mucho trabajo por delante) y frustrante al mismo tiempo ver cuántos mitos circulan aún por las calles y confirmar cómo los mensajes de la industria alimentaria siguen calando en la sociedad con más fuerza que los de los profesionales sanitarios (aunque algunos de estos profesionales dejan mucho que desear, lamentablemente, sobre todo en lo que a nutrición infantil se refiere). Recuerdo que una de las madres que asistieron, estaba convencidísima, como tantas otras, que si su hijo no desayunaba su rendimiento iba a ser menor y poco más que sería un zoquete. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que el invento del desayuno es de la industria de los cereales de desayuno??? No hay estudios que demuestren que por desayunar se tiene mayor coeficiente intelectual o mejoran el rendimiento escolar. Lo que se sabe es que, casualmente, los niños con mayor coeficiente mental suelen desayunar, pero no se ha demostrado que la inteligencia sea una consecuencia del desayuno (que por otra parte, debe constar, por supuesto, de leche, fruta y cereales…. era irónico, para el que no lo haya pillado).

Un showcooking de snacks saludables

Para terminar nuestra intervención, realizamos un showcooking de snacks saludables para niños. El sondeo de desayunos y meriendas que los padres preparan a sus hijos fue realmente escandaloso, y tristemente esperado. Así que planteamos diversas opciones, divertidas, fáciles, diferentes y saludables. Entre ellas, unos molinillos de hojaldre con manzana, unos bocadillos de atún y maíz en forma de estrella, otros bocadillos de queso, tomate y rúcula, batido natural de leche y fresas y una bebida isotónica (estilo acuarius) casera, hecha con zanahoria, naranja, limón y agua. El snack estrella se lo llevaron las brochetas de frutas. Habíamos llevado gran variedad de frutas, que preparamos para poder darle forma con moldes. En menos de dos minutos, los niños, que se agolpaban junto a la mesa para prepararse la suya, se hacían un tentempié delicioso y saludable (no se tarda menos en preparar un sándwich de nocilla…). A todo esto, la mesa estaba tan bonita, que durante las charlas, varios niños se acercaron a pedir fruta. El hijo menor de mi amiga se comió 3 o 4 fresas de motu propio, después de que su madre me había dicho que estaba muy preocupada por su hijo porque el pediatra le había dicho que estaba en el percentil 2, que no comía nada (o comía “fatal”) y no sabía qué hacer. ¿En serio? ¿Hablamos del mismo niño? Ése que no ha parado de correr en toda la mañana, que ha pedido fruta y que me lo encuentro tal que así?:

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¡¡Malditos pediatras!!!

Es evidente, y lo sé por experiencia profesional y personal, que si los niños ven fruta y se la mostramos como algo natural o normal (no acercándonos y diciéndoles lo rica que está la manzana que me estoy comiendo) la probabilidad de que quieran es muy alta. Y a la vista de los resultados me remito. Termino con la frase que dije al principio: “No te preocupes demasiado por educar a tus hijos, simplemente da (buen) ejemplo y disfruta”.

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“Disfruta de la vida, o al menos, come bien”

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Kekos, ¿Divertidamente saludable? Lo dudo

Parece que está siendo un fin de semana muy relacionado con el marketing alimentario…

Después de ver cómo grandes empresas consiguen que se censure un artículo, me encuentro con este anuncio en televisión una tarde de sábado familiar: Kekos, la merienda infantil “divertidamente saludable” de Bimbo.

Marketing alimentario

¿Divertidamente saludable? Al oír estas palabras saltan todas mis alarmas y me pongo a buscar más información que lo poco (y dudo de cierto) dicen en el spot publicitario.

Parece que se trata de un bizcochito relleno de cacao, que según Bimbo “combina el elemento nutricional con un componente lúdico”. Este componente lúdico no es más que la forma del bizcocho: cuatro personajes: un osito, un robot, una muñeca y un forzudo (así abarcamos todos los gustos infantiles), de manera que los niños asocien directamente la merienda (o sea, la comida) al juego. Ya comentamos en este post la importancia de que no se utilicen los juegos para conseguir que los niños coman, para que así entiendan la comida como un proceso normal y necesario, independiente del hecho de jugar o no. Y en este otro artículo encontrarás muchos otros ejemplos de alimentos infantiles diseñados para atraer la atención del niño más que para que les apetezca comérselo por el producto en sí, que es el caso de Kekos. Por otro lado, supongo que por elemnto nutricional se refieren a que contiene nutrientes.

Analicemos su contenido:

Si entramos en a web de Bimbo, accedemos a la información del valor nutricional de Keko’s. Lo primero que me llama la atención es que, al menos en la web, no cumplen con la nueva normativa 1169/2011 que obliga a indicar la cantidad de grasas saturadas y azúcares de los alimentos. Es decir, no sabemos cuántos de los 46 gramos de hidratos de carbono son azúcar (y apuesto que muchos, teniendo en cuenta que el primeer ingrediente de la lista es el azúcar y que sólo el 13% es harina de trigo), ni cuántas grasas saturadas contiene. Además, la cantidad de calorías por cada 100 gramos de producto es de 331 kcal. Si una caja de 150 gr contiene 5 unidades, cada osito divertido que se come un niño (y dudo que alguno se coma sólo uno, “no vaya a ser poco”) contiene 99 kcal, de las cuales cercad e 14 gr son de hidratos de carbono y cerca de 4 gr son de grasa.Marketing alimentario merienda infantilPor otro lado, la lista de ingredientes que muestra la web es la siguiente:

AZÚCAR
HARINA DE TRIGO (13%)
INULINA
HUEVO
ACEITE VEGETAL (GIRASOL)
AGUA
ALMIDÓN MODIFICADO DE MAÍZ
MALTODEXTRINA EN POLVO
ALMIDÓN DE TRIGO
HUMECTANTES (GLICERINA Y SORBITOL)
CACAO DESGRASADO EN POLVO (1%)
DEXTROSA
HARINA DE ARROZ (0,7%)
LACTATO DE CALCIO
GASIFICANTES (E-500, E-450 y E-575)
EMULGENTES (E-471, E-475)
LECHE DESNATADA EN POLVO
PROTEÍNAS DE LA LECHE
AROMAS
ESTABILIZANTES (E-460, E-466)
ESPESANTES (CARRAGENANO, GOMA GUAR, GOMA XANTANA)
CONSERVADORES (E-202)
ALBÚMINA DE HUEVO
ACIDULANTE (E-270)
PIROFOSFATO FÉRRICO
SAL

También dicen en su publicidad que “Ricos en hierro y calcio, estos bizcochos están elaborados sin colorantes y con bajos niveles de grasas saturadas, por lo que cuentan con el sello “Producto con compromiso nutricional”. Vaya, bajos niveles de grasas saturadas, es decir que tienen. Y ¿cuántas son grasas trans?? De eso no dicen nada… Y ahora viene lo bueno, cuenta con el sello “Producto con compromiso nutricional”. Al indagar un poquito sobre esto, resulta que este sello lo otorga la propia marca. Esto es como si yo digo que Norte Salud tiene un sello de calidad nutricional excelente, que me acabo de inventar. Queda estupendo, pero lo que es el conflicto de intereses y la validez del sello dejan mucho que desear…

Y ¿de verdad, después de leer esta interminable lista, se cumple la premisa que Bimbo a adjudicado a sus Kekos de “La merienda más saludable que encantará a los niños, y no tan niños, no sólo por su sabor sino también por su sorprendente textura”? ¿Realmente podemos decir que Kekos es saludable? Saludable es un plátano, que tiene las mismas calorías que un osito divertido, pero contiene en su mayoría almidón (hidratos de carbono de absorción lenta), además de potasio, vitaminas A, C y K, zinc, calcio, magnesio, sodio, selenio y hierro (y ninguno añadido artificialmente).

Lo más importante para mí va mucho más allá de las calorías y de los ingredientes, y es el valor educativo que trasmitimos a nuestros hijos y cómo la industria alimentaria juega con los adjetivos para llamar la atención de los niños (y de los padres). Si queremos transmitir una vida saludable a nuestros hijos, démosle mejor un bocadillo, un plátano o cualquiera de las variadas opciones realmente saludables que podemos encontrar. Y no seamos tan ingenuos de creer todo lo que dice la tele… se contagia!

El otro día en un famoso supermercado, la cajera me ofrecía batidos de chocolate 90% de leche, diciendo que “es lo mejor que le puedes ofrecer a tu hijo” ¿En serio? No me pude resistir y le dije, “hombre, mejor sería la leche sola”. Con esta visión de “lo mejor que le puedes dar a tu hijo” aún nos queda mucho trabajo por hacer, y en ello estamos!!

“Disfruta de la vida, o al menos come bien”

 

 

Merienda saludable niños nutrición infantil

Si traían un pan bajo el brazo, hazles un bocadillo

Según la encuesta HABIMER, realizada en España en 2014, el 76% de los niños entre 6 y 12 años merienda todos los días (siendo cerca del 100 % en niños de 6 años y del 20 % en niños de 12 años). Meriendan, pero no lo hacen de forma adecuada. De hecho, más del 50 % de los niños incluyen en su merienda bollería, zumos y refrescos (ricos en azúcar), golosinas y chocolate o snacks de bolsa, entre otros.

Merienda niños españoles
Echevarría M et al. Rev Pediatr Aten Primaria vol.16 no.62 Madrid jun. 2014

El otro día, al ir a tirar el papel de plata del bocadillo de mi hija a la papelera del parque me sorprendió (tristemente) la imagen que aquella papelera desprendía: repleta de envases de batidos y bollería industrial. Ni un resto de merienda saludable… Está claro que cuanto más sana es una merienda, menos basura y residuos deja (como mucho una servilleta o un papel de aluminio). Entonces me pregunté por qué les cuesta tanto a los padres preparar una merienda adecuada para sus hijos, y se me vinieron tres opciones a la cabeza. Por suerte para ellos (me refiero a los hijos), las tres tienen solución:

1. Tiempo. Muchos padres aluden decir no tener tiempo de preparar nada; es mucho más fácil coger el donut o el batido de chocolate que cortar un poco de pan y rellenarlo con jamón, por ejemplo. Sí, quizá se tarde algo menos de tiempo, pero estamos hablando de 3-4 minutos de diferencia, no más. ¿Tanto tiempo ahorramos eligiendo la bollería y el batido, que nos compensa alimentar mal a nuestros hijos? ¿Es pereza? ¿Es egoísmo? ¿O quizá se deba a las opciones 2 o 3?

Merienda saludable niños nutrición infantil2. Evitar conflictos. Si hemos acostumbrado a nuestros hijos a merendar de forma no muy adecuada para su salud desde pequeños, nos costará algo de trabajo corregirlo. Por eso, la mayoría de los padres justifican sus elecciones en las meriendas con frases como “para que no me forme el espectáculo”, “para que se lo coma sin llorar”, “porque si no, no come nada”, etc. Evidentemente, si no conocen otra forma de merendar, el cambio supondrá un esfuerzo para los niños y para los padres, al igual que cuando los cambiamos de habitación o les quitamos los pañales. Y más aún si nosotros no predicamos con el ejemplo. Y con esto no quiero decir que tengamos que merendar lo mismo que ellos, pero por supuesto SIEMPRE elegiremos una opción saludable, la misma que le daríamos a ellos. No vale que les hagamos merendar fruta y nosotros nunca la comamos. Por eso es tan importante inculcarles hábitos alimentarios saludables desde bebés. Padres e hijos salen ganando.

3. Desconocimiento. La tercera opción que me planteo es que los padres no conozcan alternativas de meriendas saludables para sus hijos. Aquí quiero hacer un inciso. Los niños necesitan ingerir un 15-20 % de la energía total del día en la merienda (algo más que los adultos, debido al crecimiento). Sin embargo, hay que tener en cuenta que no dejan de ser personas y que puede que un día estén más inapetentes y otro tengan un hambre voraz (porque tienen un pico de crecimiento), y en ambos casos debemos respetar su inestable apetito.

Cuando pensamos en una merienda saludable a la mayoría se le viene a la cabeza un niño comiendo fruta. Sin embargo, existen muchas opciones para que nuestros hijos disfruten comiendo sano. Lo más importante es que la opción sea variada (en sabores, colores, olores, texturas), con productos de buena calidad y apetecible. Con estas premisas, tenemos el éxito asegurado. Y si mantenemos estos aspectos como rutina, de vez en cuando podemos permitirnos algún “capricho” menos saludable.

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Algunas opciones de merienda saludable (aplicable también a la media mañana):

Bebida. La bebida de elección será siempre agua, leche o alguna infusión sin estimulantes (teína o cafeína).

Comida. Aquí existe gran variedad para elegir e ir alternando:

–          Bocadillo (preferentemente de pan integral) con queso, tomate, jamón, pavo, tortilla, paté, aguacate, sardinas, aceite, chorizo, vegetal, chocolate (esporádicamente), etc.

–          Bizcocho casero

–          Frutas secas: orejones, arándanos, grosellas, pasas, ciruelas, etc.

–          Quesito fresco o semicurado con colines o pan tostado

–          Fruta fresca (no sólo existe el plátano en la merienda). Cuanto más variemos, mejor: troceada, entera (bien lavada), en brocheta, macedonia, etc.

–          Yogur o leche con cereales integrales (y sin azúcar)

–          Frutos secos (sólo en niños mayores de 3 años por riesgo de atragantamiento)

–          Batido casero de leche y fruta

–          Boniato, berenjena o calabacín horneados

–          Tiras de zanahoria, pepino, calabacín o tomate crudo

Y en lugar de justificarnos con que la televisión nos induce a comprar ciertos alimentos no incluidos en esta lista, hay opciones televisivas educativas, quedémonos con ellas.

Deja volar tu imaginación y seguro que encontrarás muchas otras opciones saludables. Y si le das rienda suelta a tus hijos, quizá ellos te sugieran algunas más.

“Disfruta de la vida, o al menos, come bien”

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Cuando la hora de la cena es una fiesta

Son muchos los padres que llegan a la consulta con una misma preocupación, “mi hijo come muy poco” o “a mi hijo no le gustan las verduras”.

Mi respuesta ante estas inquietudes de los padres es siempre la misma: ¿ha perdido peso? (cuando me refiero a la pérdida de peso me refiero a una pérdida considerable y continua que pueda suponer un problema de salud) o ésta que me gusta mucho como ¿qué hizo su hijo ayer? A la primera pregunta, la respuesta es NO y a la segunda, por lo general, suelen contar que el niño ha estado en el colegio donde, por supuesto, ha desayunado y almorzado sin ocasionar problema, después ha asistido a las actividades extraescolares y ha terminado jugando en el parque con su correspondiente merienda. Pero llega la hora de la cena y el niño no come y los fines de semana tampoco. Da la casualidad que come menos cuando está con los padres…

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Cuando un niño es selectivo a la hora de comer o “da problemas” (llamemos problema a que no se ha comido la cena) tiene, en la mayoría de los casos, un pretexto: llamar la atención.

Si analizamos el día a día del menor, vemos que ha desayunado y almorzado en el colegio como el resto de los compañeros y ha tomado su merienda como es habitual. ¿Cuál es el problema de alimentación entonces? Ninguno. El problema no es de alimentación sino de atención y/o dedicación.

Todos los estudios y tendencias en materia de educación, en la actualidad, van enfocados hacia el aprendizaje a través del juego y, la alimentación no puede ser una rama olvidada sino que debe seguir la misma línea. No podemos pretender que nuestro hijo aprenda matemáticas a través del juego pero que aprenda a alimentarse a través de la obligación y la amenaza.

¿Y si la hora de la cena o de las comidas los fines de semana fueran una fiesta?

Vemos la hora del baño como un momento de relajación y conexión entre el niño y los padres, pero se nos olvida esta conexión cuando nos sentamos a la mesa. ¿Por qué? La mesa, ese momento del día en que la familia se reúne para desayunar, comer o cenar no deja de ser un momento de disfrute, de compartir y de comunicarnos. ¿Cómo lo hacemos? El niño necesita atención también a la hora de comer y lo vamos a conseguir.

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A continuación os damos una serie de pautas que pueden ayudar a mejorar estos desajustes:

  1. La hora de la cena se debe hacer en familia. Todos juntos y con un tema de conversación en el que puedan participar todos los miembros, de una forma u otra. En ningún momento hay amenazas o peleas, y mucho menos por la comida.
  2. La hora de la cena es un acto social íntimo, por lo que sobran móviles, tablets, televisión o cualquier otro aparato tecnológico que provoque la disrupción familiar.
  3. La hora de la cena no empieza cuando nos sentamos en la mesa, empieza con la participación de los niños en la preparación de la comida, incluso en la compra y en la decisión de los alimentos a tomar.
  4. La hora de la cena es un gran momento para preguntar al niño qué ha aprendido o qué es lo mejor que le ha pasado en el día. No se le distrae, ni se le observa ni controla cuánto está comiendo.
  5. La hora de la cena es para comer los alimentos que se han dispuesto en la mesa. No se le premia cuando come normal, no se le dan alimentos innecesarios cuando no come. Para nuestra tranquilidad sólo debemos recordar cómo saltaba en el parque esa tarde.
  6. La hora de la cena puede ser una excusa para jugar, ¿y por qué no con la comida? Idear distintas formas de comerse una sopa o un plátano puede crear momentos divertidos, además de desarrollar la creatividad de los peques de la casa.
  7. La hora de la cena tiene que ser un momento de bienestar y NUNCA, y lo escribo en mayúsculas, NUNCA OBLIGAR. Nadie mejor que el niño sabe cuánto tiene que comer. Hágale más caso a su hijo que a su pediatra.
  8. La hora de la cena puede ser una gran oportunidad para enseñar hábitos de vida saludables. Siempre deben abundar en la mesa frutas y verduras. Preocúpese más porque haya variedad que cantidad.
  9. La hora de la cena es un tiempo para la libertad. Si el niño quiere comer más, comerá más y si quiere comer menos, comerá menos, y no pasa nada. Igual que no le metió a su hijo aire con un fuelle la primera vez que tuvo que respirar al nacer y él lo hizo solo, no le meta la cuchara llena cada vez que abra la boca.
  10. La hora de la cena es… la hora de disfrutar.

Hagamos que los niños participen y se diviertan, que el acto de comer se convierta en un momento donde el niño disfrute, como si de un parque se tratase. Ellos nos lo agradecerán.

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Educación Alimentaria

Comer sano, vivir mejor

 

Pedales

Programa didáctico para colegios, confeccionado a partir de los currículum escolares.

Nutrición Divertida

Talleres de nutrición para niños, adecuados a la edad, y realizados mediante juegos y experimentos.

Talleres de Cocina

Cocinar & comer en buena compañía, de forma saludable y distendida, también para niños.

Biblioteca para Nutricionistas

Programas de formación dirigidos a Dietistas-Nutricionistas para completar su formación y especializarse.

Alimentación sana para todos

Cursos de alimentación a Centros de Necesidades Educativas Especiales, para lograr la independencia alimentaria y gastronómica de las personas con discapacidad.

Elaboración de material

Diseño y elaboración de material sobre nutrición: folletos, carteles, etc.

Cursos de Formación

Para empresas de hostelería.

Cursos y talleres

De nutrición y salud.

Asociaciones

Talleres de hábitos saludables.

Norte Salud ofrece Talleres de Nutrición Divertida para niños en la Residencia Los Pinos de Constantina.

Realizamos Talleres de Nutrición Divertida en la Residencia de estudiantes de Constantina, donde desarrollamos actividades amenas y juegos relacionados con la nutrición con el objetivo de acercar la salud y la alimentación saludable a los niños mientras se divierten. ¡Todos nos divertimos y aprendemos!

Talleres de nutrición divertida