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¿Y si te digo que es mejor “permitirse” que “prohibirse”?

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Sí, la cara de espanto después de leer el titulo puedo entenderla; pero déjame que te cuente la razón para hacerte esta recomendación.

Antes de empezar aclararemos algunos conceptos básicos:

Todos podemos prescindir de algunos productos, no alimentos, sino PRODUCTOS que se encuentran en supermercados o tiendas de alimentación, lo que no significa que sean alimentos. Pero no podemos prescindir de ALIMENTARNOS, puesto que es necesario para nuestra salud y supervivencia. Comer, hay que comer.

Prescindir de un ALIMENTO que nos gusta (sin razón justificada), carece de sentido. Es un alimento, no es veneno; y no vas a pasarte la vida prescindiendo de ello ¿verdad?. (No te enojes aún conmigo…déjame que te explique). No debemos prescindir de relacionarnos SOCIALMENTE, puesto que es bueno para nuestra salud psicológica.

Estamos hablando de casos de comer emocional, trastorno por atracón, presencia de atracones (sin cumplir criterios de trastorno por atracón) y sobre todo PREVENCIÓN de todos ellos.

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Comencemos, y para ello nos vamos a centrar de forma exclusiva en las palabras PERMITIR y PROHIBIR.

Prohibir un ALIMENTO (o PRODUCTO) sin justificación (es decir, sin que haya razones evidenciadas fisiológicamente que hacen que por un tiempo determinado los alimentos se restrinjan) cuando no existen razones para ello, más que la rápida pérdida de peso,  provoca un mayor riesgo de que las consecuencias negativas a largo plazo sean mucho peores que los beneficios obtenidos. Prohibir un alimento ocasiona unos cambios determinados a nivel psicológico que desembocan en sentimientos negativos. Veamos un ejemplo:

             Marta tiene prohibido tomar pasta, tartas, postres y pan. Podemos identificar dos vías para esta prohibición:

1)      Prohibición ocasionada por ella misma debido a lecturas de información errónea y dañina, a la sociedad, etc.

2)      Mal enfoque realizado por algún “profesional” o pseudoprofesional.

Sea como sea, Marta tiene PROHIBIDO ingerir dichos productos. Lleva dos semanas con su “dieta” y cada vez tiene más ganas de comerse un plato de pasta o de probar esta tarta casera que en casa han realizado. Sin embargo, hasta ahora se ha resistido porque se considera “fuerte” y tiene muy claros sus “objetivos”.

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Imagínate por un momento qué ocurrirá cuando hayan pasado 3 semanas, y 4, y 2 meses…. La apetencia por esos productos prohibidos aumentará considerablemente con el tiempo, lo cual puede ocasionar ciertos efectos:

  1. Un aumento del deseo e importancia hacia dicho producto que, de forma directa, significará un aumento en la cantidad que se coma el día que se rompa la prohibición.
  2. Un aumento de la ansiedad hacia dichas sustancias, que causará una mayor rapidez a la hora de tomarlo y por tanto menor sensación de saciedad, por lo que al final se tomará más cantidad de alimento.
  3. Crear una asociación directa entre el producto prohibido y la sensación de recompensa y/o liberación (“hoy me lo merezco por haberme restringido todo este tiempo…”), lo que conlleva a una mayor apetencia por ese tipo de productos cada vez que nuestro cerebro necesite ser recompensado emocionalmente por algo.
  4. Tener esos productos como prohibidos hace que se les dé mayor importancia, lo que provoca un aumento de pensamientos relacionados con ellos y por tanto nuestra atención está más orientada hacia esas sustancias de lo que lo estaría si no se hubieran prohibido.
  5. Un posible atracón. Estamos hablando de un producto alimentario prohibido, por lo que la mente interpreta que “si un día lo tomo, es un caso excepcional, algo que no se volverá a repetir en mucho tiempo aunque me apetezca”. Por tanto, y como dice el refrán popular “de perdidos… pues al río”, se tomará una cantidad excesiva y de forma compulsiva, generando sentimientos de fracaso y debilidad a posteriori.
  6. El sentimiento de culpabilidad generado cuando se toma algún producto alimentario prohibido genera un círculo del que es complicado salir, pues a la culpa posterior a comer el alimento prohibido le sigue una nueva prohibición, que probablemente desemboque en un nuevo atracón o ingesta descontrolada, sentimiento de culpa y fracaso,… y así se entra en el círculo.

Ahora le toca el turno a PERMITIR Si Marta decide permitirse esos alimentos, está adquiriendo una responsabilidad con ella misma y por tanto asumiendo un CONTROL INTERNO en sus pautas saludables de alimentación. Es mucho más difícil, a veces, permitirse que prohibirse; puesto que permitir supone tener una serie de compromisos:

  1. Controlar la cantidad de alimentos permitidos, sin que haya un abuso.
  2. Tener clara la diferencia entre hambre real y hambre emocional y no utilizar la comida para calmar un componente psicológico o emocional.
  3. Aprender a sentir e identificar las sensaciones de saciedad.
  4. Conocer y aprender diferentes opciones saludables con las que tomar dichos alimentos.

Además, ser capaz de adquirir estos compromisos genera beneficios a largo plazo:

Control interno en la toma de decisiones.
– Dar la importancia que tiene a cada alimento, sin sobrevalorar ninguno en concreto, y con la perspectiva adecuada. Ningún alimento es imprescindible (excepto la leche materna).
Disminución del deseo y la ansiedad.
Responsabilidad y bienestar interno, evitando los sentimientos de culpa y excusa.
Mayor motivación en la consecución de los objetivos.
– Capacidad de identificar y gestionar situaciones emocionalmente estresantes que pueden afectar los patrones alimentarios.
– Habilidad para crear opciones saludables con diferentes productos o alimentos.

En definitiva, se trata de enseñar y aprender a gestionar nuestras emociones.

Si prohibimos, no educamos; simplemente tapamos el problema sin encontrarle una solución a largo plazo. Es cierto que en muchas ocasiones es necesario realizar modificaciones alimentarias en un primer momento, lo cual no requiere de una prohibición propiamente dicha, sino de un aprendizaje de cuáles son los alimentos que deben formar parte de nuestra dieta habitual y qué productos no son saludables ni necesarios, así como los efectos de cada uno sobre nuestro organismo (tanto física como psicológicamente). Lo más importante es ofrecer herramientas a la persona para que sea quien tenga el control sobre su alimentación, sus emociones y su salud.

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Y recuerda, TÚ eres tu mejor herramienta.

Cristina Andrades

 

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La atención psicológica en obesidad, ¿en grupo o individual?

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Actualmente la figura del psicólogo cada vez está más presente cuando se trata la obesidad y el sobrepeso (de forma correcta e incorrecta… de esto hablaremos otro día), pero lo más importante es que ya se tienen en cuenta todos los factores y variables psicológicas que influyen en este problema de salud.

Los formatos en los cuales suelen ofrecerse los servicios psicológicos varían entre individual o grupal. Vamos a analizar que dicen los estudios al respecto y cuáles son los pros y los contras de ambas formas de trabajar.

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En un artículo publicado en el año 2014 por Ana Aizpún Marcitllach y Constanza Fernández de Gamboa se señalan los beneficios obtenidos por ellos a través del formato grupal divido en diferentes fases según el proceso de tratamiento:

“El abordaje psicológico grupal evoluciona a medida que lo hacen las personas. Al inicio del tratamiento, las personas comienzan a asistir a los grupos, que se centran en la toma de conciencia y ruptura con un vínculo disfuncional con la comida y con un estilo de vida contrario al mantenimiento de un peso saludable. A medida que el proceso va avanzando y se van acercando a su peso saludable, se produce el cambio a los grupos de construcción. Durante una fase intermedia que llamamos de consolidación, la persona puede asistir a ambos grupos.”

Sin embargo, no en todos los casos nos encontramos con grupos que estén divididos según dichas fases. En numerosas ocasiones el grupo se forma en un comienzo y siempre son las mismas personas las que lo integran, aunque en un mismo grupo unos avancen más rápido que otros en el tratamiento; esto último se señala como una fuente de motivación para las personas a las que les cuesta más la adaptación a los nuevos hábitos de vida saludables.

Independientemente de las fases en las cuales dividamos el camino en el grupo, siempre tenemos que respetar tres tiempos: Formación y conocimiento del grupo, trabajo grupal y cierre del grupo. Sabiendo que podemos encontrarnos con conflictos grupales (puesto que al fin y al cabo nos encontramos con relaciones sociales dentro de él); sin embargo, estos conflictos grupales nos pueden servir para el trabajo de habilidades sociales, autoconocimiento, control de la ansiedad y de los impulsos.

El grupo es como una pequeña ciudad, cada persona desempeña su rol y todos hacen que funcione y esté en marcha, por este motivo es tan importante la asistencia continuada para poder formar lazos reales y fomentar la unión grupal.

Encontrarte de forma periódica con personas que están recorriendo el mismo camino, que están pasando por las mismas dificultades o similares y poder trabajar de forma dinámica las problemáticas que se van encontrando, hace del formato grupal un gran escenario para la práctica psicológica.

Pero… ¿Qué dificultades podemos encontrarnos?

A pesar de todos los beneficios que engloba el formato grupal, en muchas ocasiones los prejuicios, que desgraciadamente aún acompañan al tratamiento psicológico, se ven aumentados cuando  se trata de formar parte de las sesiones grupales. Por este motivo no podemos olvidarnos de disponer de consultas individuales donde poder crear un primer vínculo con la persona y poder saber qué dificultades pueden presentarse en el posterior formato grupal.

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Por otro lado, las consultas individuales permiten el trabajo personal de forma más íntima. Actualmente sabemos que la relación con la comida va más allá del simple motivo de la ansiedad o el control de impulsos; los últimos estudios señalan cómo la personalidad, la historia familiar, etc. ejercen influencia en la posterior relación con la comida y por tanto las terapias psicológicas deben profundizar en estos temas y salir del enfoque superficial.

Como vemos, ambos formatos son necesarios, combinados de la forma correcta y sabiendo los beneficios y los contras de cada uno podemos lograr un tratamiento mucho más adecuado sin dejar desatendida ninguna parcela psicológica.

Cristina Andrades

Referencias:

Aizpún Marcitllach, Ana y Fernández de Gamboa Aguinaga, Constanza (2014). La terapia de grupo en un caso de obesidad. Clínica Contemporánea. Revista de Diagnóstico Psicológico, Psicoterapia y Salud , Vol. 5 (1), 41-51.

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Sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes

Los índices actuales de sobrepeso y obesidad infantil en muchos países desarrollados tienen un gran impacto sobre la salud física, social y psicológica de quienes las padecen, estando además directamente relacionadas tanto con la probabilidad de tener obesidad en la adultez como con el desarrollo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares a edades tempranas.

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Aunque no existe un consenso entre los investigadores para definir las causas de la obesidad y el sobrepeso, parece estar claro que tiene un origen multifactorial. Si bien es cierto que el balance energético entre las calorías consumidas y las gastadas por el sujeto juega un papel importante, existen otros condicionantes cuyos roles son fundamentales para el desarrollo de sobrepeso y/u obesidad; como la genética o los factores asociados al entorno de la persona y a su estilo de vida.

En España, los investigadores Sánchez-Cruz y colaboradores (2013) demostraron que los niños y niñas de entre 8 y 17 años presentan un índice de sobrepeso del 26%, y de obesidad del 12,6%; por lo que casi 4 de cada 10 jóvenes sufren de exceso de peso (38,6%). Hay que destacar que el exceso de peso entre los 8 y los 13 años fue casi un 20% más alto que el registrado entre los 14 y los 17 años (45% frente a 25,5%).

En Estados Unidos los resultados son muy similares. El estudio de Ogden y colaboradores (2014) determinó que en los años 2011-2012 más del 34% de los niños y niñas de entre 6 y 19 años presentaban sobrepeso u obesidad.

Estos datos epidemiológicos se repiten de forma similar también en otros países del mundo, como Brasil, Chile, Australia o los países del Reino Unido. Además, simultáneamente a esta situación se da un aumento progresivo de la prevalencia de patologías como la diabetes y otras enfermedades crónicas relacionadas con la nutrición, como problemas cardiovasculares e, incluso, algunas formas de cáncer (Sahoo y col., 2015).

No debemos olvidar que estamos hablando de problemas de salud en una población entre los 6 y los 20 años aproximadamente, por lo que a ninguno se nos debería pasar por la cabeza la expresión de “mal de muchos consuelo de tontos”. Son simplemente datos que deberían servirnos para despertar y actuar en consecuencia. Es hora de analizar las consecuencias y llamar a la conciencia de las entidades y organismos nacionales e internacionales encargadas de la promoción de la salud y los hábitos de vida saludables.

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Mientras tanto, somos nosotros mismos los que debemos tomar las medidas oportunas para paliar o revertir esta situación.

Nuestro consejo es sencillo:

–          Aprende a comer bien y disfruta haciéndolo en familia.

–          Practica ejercicio de forma regular e educa este hábito a tu familia y amigos.

La actividad física, cada vez más ausente en los niños y adolescentes, ha sido sustituida por las nuevas tecnologías: tablets, móviles, consolas, ordenadores… Ya es raro ver los parques repletos de niños de más de 5 años. Como mucho, se les apunta a algún deporte (sobre todo si es niño), más por ocuparles la tarde que por transmitirles la importancia de la actividad física como estilo de vida. Porque, ¿cuántos padres que llevan a sus hijos a alguna actividad deportiva la practican también? ¿Y cuántos de ellos la comparten con sus hijos, aunque sea los fines de semana? Tristemente son pocos… Y digo tristemente por dos motivos: uno, porque dejan escapar una oportunidad fantástica para disfrutar con sus hijos de forma saludable; y dos, porque no predican con el ejemplo. No podemos decirle a nuestros hijos “tienes que hacer actividad física que es muy bueno para la salud” si nosotros siempre subimos por el ascensor… Incongruente, ¿no? ¡Pues es real!

Si queremos que nuestros hijos hagan algo, y lo adquieran como un hábito, la mejor forma de hacerlo es haciéndolo nosotros. Ellos repiten lo que ven, y si encima se comparte con ellos, ¡mucho mejor!

Y eso por no decir lo importante que es la actividad física en la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad infantil. Una de las causas de los alarmantes datos arriba señalados es el sedentarismo, por supuesto, pero no el único, como apuntan algunas entidades interesadas en que no se culpe a los productos que venden. En este sentido, trabajar los buenos hábitos de salud para prevenir la obesidad no sólo está en lo que comemos; también está en lo que sentimos y en lo que nos movemos. Los tres pilares son fundamentales y necesarios para abordar este tema desde la infancia, y deben adquirirse lo más temprano posible para poder instaurar esos hábitos en nuestro día a día y puedan mantenerse en el futuro.

Y, por supuesto, déjate asesorar por profesionales de la salud para alcanzar tus objetivos. El ejercicio que practica tu vecino o compañero de trabajo, no tiene por qué ser el más adecuado para lograr tus objetivos y, por supuesto, puede no ser el más recomendable para ti.

Luis Berlanga y Griselda Herrero

Bibliografía

–          Ogden, C. L., Carroll, M. D., Kit, B. K. y Flegal, K. M. (2014). Prevalence of childhood and adult obesity in the united states, 2011-2012. JAMA, 311(8), 806-814. doi: 10.1001/jama.2014.732

–          Sahoo, K., Sahoo, B., Choudhury, A. K., Sofi, N. Y., Kumar, R. y Bhadoria, A. S. (2015). Childhood obesity: causes and consequences. J Family Med Prim Care, 4(2), 187-192. doi: 10.4103/2249-4863.154628

–          Sánchez-Cruz, J.-J., Jiménez-Moleón, J. J., Fernández-Quesada, F. y Sánchez, M. J. (2013). Prevalencia de obesidad infantil y juvenil en España en 2012. [10.1016/j.recesp.2012.10.016]. Revista Española de Cardiología, 66(05), 371-376.

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¿Cardio para bajar de peso?

Ejercicio cardiovascular Peso

Hoy en el blog tenemos a otro miembro de nuestro equipo: Luis Berlanga, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, Posgrado en Prescricpción de Ejercicio Físico para personas con patologías, Máster en Rendimiento Físico y Deportivo y actualmente cursando el Doctorado en Actividad Física, Salud y Calidad de Vida en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Además, es miembro del Comité de Expertos del Colegio Oficial de Licenciados/Graduados en Educación Física de Andalucía (Área de Actividad Física y Promoción de Hábitos Saludables).

¿Cardio para bajar de peso?

La mayoría de personas piensan que lo mejor para conseguir bajar de peso es realizar ejercicio cardiovascular (caminar, correr, bicicleta, elíptica…) a una baja intensidad y durante un periodo de tiempo prolongado. Sin embargo, y a pesar de los beneficios que puede conllevar, esta recomendación no siempre es la más efectiva para todo el mundo, además de que conlleva otro tipo de adaptaciones fisiológicas que deberíamos tener en cuenta.

Beneficios cardiovasculares ejercicio peso

En los programas de pérdida de peso lo que buscamos es la eliminación de grasa, preservando o, incluso, mejorando el tejido muscular. Los músculos son tejidos metabólicamente activos y disfrutar de un tejido muscular sano es sinónimo de salud. Además, nos ayudará a crear un entorno adecuado para la pérdida de grasa.

¿Cómo se elimina la grasa en situaciones de sobrepeso u obesidad?

Si bien es cierto que para mantener un ejercicio físico en el tiempo nuestro cuerpo requiere de la oxidación de ácidos grasos como mecanismo para obtener energía, ésta no es la única vía que se activa. Además, no ocurre de la misma forma en todos los organismos. Una persona con sobrepeso u obesidad suele presentar ciertos disturbios a nivel neuroendocrino, siendo un error suponer que alguien con alguna patología responde fisiológicamente igual que un sujeto sano ante un mismo estímulo de entrenamiento.

Diferentes investigaciones han demostrado que la lipólisis (eliminación de grasa) está debilitada en sujetos con obesidad, que también suelen presentar resistencia a la insulina. En este sentido, las  actividades de baja intensidad y larga duración provocan en personas con obesidad la liberación de grandes cantidades de cortisol e insulina, que junto a otros escenarios endocrinos pueden provocar que la oxidación de ácidos grasos “arrastre” también la degradación y, en consecuencia, pérdida de masa muscular como vía de obtención de energía para mantener el cardio durante un periodo de tiempo prolongado.

En general, la capacidad de oxidación de ácidos grasos se ve limitada en personas con sobrepeso/obesidad a distintos niveles:

–          Movilización de ácidos grasos desde el tejido adiposo.
–          Transporte de estos ácidos grasos hacia los músculos.
–          Consumo de los ácidos grasos en los músculos (“oxidación de grasas”).

La mejor forma de perder grasa

Por todo ello, nos encontramos ante la necesidad de lograr ciertas adaptaciones fisiológicas para crear un entorno donde se propicie la pérdida de tejido adiposo. Es lo que podríamos denominar como proceso de rehabilitación metabólica, donde entre otros aspectos, buscamos aumentar la capacidad metabólica oxidativa (es decir, que el organismo sea más eficiente a la hora de quemar la grasa) y fomentar la biogénesis mitocondrial (aumentar el número de mitocondrias, encargadas de generar energía a partir de nutrientes como la grasa).

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Para lograrlo, deberíamos incluir en los programas de pérdida de peso el entrenamiento de tipo neuromuscular (fuerza). De hecho, algunos investigadores defienden que personas con obesidad deberían realizar únicamente ejercicios de fuerza hasta que alcancen el sobrepeso, cuando se incluirá en el programa la actividad de tipo cardiovascular.

En cualquier caso, las recomendaciones en cuanto a la práctica de ejercicio físico siempre deberían ser individuales si queremos optimizar los beneficios que podemos obtener. Por tanto, debemos estudiar las necesidades de cada persona y diseñar un programa de ejercicios óptimo para cada una. Es importante también tener en cuenta los gustos e intereses de los usuarios, así como los recursos de los que disponen para practicar ejercicio (materiales, en casa, en el gimnasio, en espacios públicos…).

En definitiva, se trata de elaborar un plan consensuado con el paciente donde cada variable tenga una explicación. La dosis de ejercicio deberá estar perfectamente definida, siendo el entrenador el responsable de saber no sólo qué ejercicios programa sino cuantificando la forma de realización (frecuencia, volumen, intensidad…). Y con ello conseguiremos que cada persona no sólo alcance su objetivo sino que incorpore la actividad física en su rutina diaria de forma más fácilmente adaptable.

Bibliografía:
1. Roig, J. Obesidad y pérdida de tejido adiposo: desterrando lo aeróbico. Revista electrónica de Ciencias aplicadas al Deporte. Vol. 6, nº 21, junio 2013.
2. Jeukendrup A, Saris WH y Wagenmakers AJ. Metabolismo de las grasas durante el ejercicio: una revisión. Partes I, II y III. PubliCE Standard, 1999.
3. Heredia JR, Isidro F, Chulvi I, Roig J, Moral S y Molins A. Sobrepeso/obesidad, ejercicio físico y salud: bases para la intervención desde programas de fitness. Editorial Wanceulen. 2008

 

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” (Albert Einstein)

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Perder peso o morir estrangulado

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En el tema de las calorías parece que queda poco que inventar (o eso esperaría, aunque no creo que tengamos suerte…). El otro día me encontré con este nuevo aparato que despertó mucho mi curiosidad: WearSens.

 

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¿Qué es WearSense y cómo funciona?

Se trata de un collar inteligente, desarrollado por ingenieros de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA), que recoge la información de lo que comes, lo que bebes y lo que fumas. Increíble, sí, increíble. Si los smartwatches y pulseras inteligentes no son suficientes para controlar nuestra actividad diaria y el gasto energético (que pueden ser muy prácticos, aunque no están validados), ahora “podemos” calcular cuántas calorías comemos simplemente con un collarcito. Un collar que, según dice la publicidad, es capaz de percibir qué comes, si comes despacio o si comes demasiado, y envía la información a tu teléfono móvil para que modifiques tu comportamiento. Pero es que además, si fumas, tu teléfono “chivato” envía mensajes a tus familiares o incluso a tu médico. En primer lugar, me parece ridículo que uno mismo programe su teléfono para que si fuma o come más de lo que debe avise a su familia o a su médico. ¿Somos tontos o qué? ¿Es que no somos capaces de decirlo nosotros mismos?? Una cosa es que nos diga a nosotros, “oye, que te estás pasando un poco”, y otra muy distinta es que nuestra familia tenga que saber qué, cómo y cuánto comemos en todo momento.

Por otro lado, no entendía muy bien cómo el collar sabe cuánto tienes que comer y cómo detecta si eliges de forma correcta. Según Majid Sarrafzadeh, uno de sus creadores, parece que la base está en que cada alimento tiene un patrón diferente dentro de la garganta, y el maravilloso collar tiene un sensor que mide los cambios de fuerza y presión en función de lo que comes. El collar tiene unos sensores piezoeléctricos (cristales naturales o sintéticos que al someterse a tensiones mecánicas –presión, aceleración, tensión o fuerza- adquieren polarización eléctrica y transforman las lecturas en señales eléctricas) que detectan todo lo que se ingiere, llegando a medir las porciones y las calorías de cada bocado. “Así no tienes que estar anotando lo que comes cada día, te pones el collar y te olvidas”, dice Sarrafzadeh.

Para más INRI, el novedoso collar promete ayudar a perder peso de forma fácil y sin esfuerzo, aunque sí con consecuencias: cuando detecta que comes más comida de la adecuada, ¡te aprieta el cuello para que pares! Esta es su forma de que cambies de hábitos alimentarios… en fin, no comments!

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http://xabes.com/2015/03/12/wearsens-collar-inteligente/

Depende del alimento o líquido que tomes (más suave, crujiente, líquido…), las vibraciones de la garganta varían, registrándose un patrón diferente que envían los sensores a la aplicación que el WearSense tiene en nuestro teléfono. Esta aplicación (que es inteligente, como el collar) controla las ingestas y regula los hábitos alimenticios, dicen sus inventores. En función de lo que hayamos programado conforme a nuestros objetivos y de lo que el collar detecte que estamos ingiriendo, éste se encoje para recordarte que ya has comido bastante y pares. Pero si no queremos un aviso tan drástico, se puede programar para que suene en lugar de estrangularnos… Qué detalle!!

Que digo yo que, por ejemplo, una manzana tiene las mismas calorías si te la comes asada o cruda. Sin embargo, las vibraciones serán diferentes al pasar por la garganta puesto que la textura es diferente… ¿cómo hace el WearSense? ¿Sabe que te estás comiendo una manzana asada?? ¿Medirá las mismas calorías?? ¿No será que en lugar de electrodos lo que tiene son Uma Loompa como los de Charlie y la fábrica de chocolate?

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Y me surge otra pregunta: ¿las vibraciones también dicen si estamos comiendo hidratos de carbono, grasas o lípidos? Porque podemos ingerir una dieta de 1500 calorías (y tendremos la suerte de que no nos estrangule si es lo que nos hemos puesto como objetivo) pero a base de grasas saturadas y proteínas y sin ingerir ni una fruta, verdura o hidratos. Hipocalórica para perder peso, sí (o no…), pero de saludable poco. Vamos, que eso de que cambias de hábitos sin esfuerzo se debe referir a que aprendes (como los perros de Paulov, a base de descargas eléctricas) a comer menos cantidad.

Todo esto supone un peligro adicional a los que ya hemos comentado: autopautarse. Este dispositivo incita a que uno mismo le diga a su collar (sí, suena un poco absurdo) cuándo debe avisarle de que pare de comer. ¿Y quién dice cuál es el objetivo? ¿El usuario? ¿Una tabla que traiga el dispositivo? Es importante recordar que cada persona tiene unas necesidades muy concretas y diferentes a las de otro, a pesar de medir y pesar lo mismo y ser del mismo sexo. Y eso no hay máquina que pueda valorarlo, por ahora.

De momento, el collar es sólo un prototipo, por lo que aún debe pasar por los controles y regulaciones necesarias. Aunque preveo que no serán muchos y saldrá al mercado en breve “como tratamiento para la obesidad”, según dicen los ingenieros de la UCLA. Menudo método! No sé si servirá para adelgazar (posiblemente sí, como cualquier otro método milagro), pero desde luego para tratar o prevenir la obesidad (enfermedad demasiado compleja que requiere de un abordaje interdisciplinar y de un gran trabajo por parte del paciente), o para adquirir hábitos alimentarios saludables ya te digo yo que no.

Como sigamos así terminarán inventando un “tío de la vara” que cuando te eches en el plato más de la cuenta o vayas al frigorífico y hagas una mala elección, te dé una colleja. ¿Dónde vamos a parar? Nos estamos convirtiendo en esclavos de los aparatos y, antes o después, se volverá en nuestra contra. No estoy en contra de la tecnología, para nada, de hecho creo que la tecnología es un gran avance y sirve de mucha ayuda, siempre que sepamos utilizarla adecuadamente. Si te sobran kilos o tienes problemas con tu peso, primero ve a un dietista-nutricionista que te lo confirme, segundo déjate de tonterías, y tercero… aprende a comer de forma saludable!! Es tu mejor baza para gozar de buena salud.

“Disfruta de la vida, o al menos, come bien”

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¿Kilos de más? 1, 2, 3… Duerme!

Hoy sólo quiero hacer una pequeña mención a algo que me encontré hace unos días navegando por la red y que me pareció… hmmm… hmmm… No encuentro la palabra adecuada. Lo llaman HipnoBanda o Banda Gástrica Virtual. Ya el nombre asusta un poco a la par que te deja igual de perdido que antes de leerlo, es decir, no tienes ni idea de qué será este nuevo invento, eso sí, el prefijo “hipno” deja algunas pistas…

Pues efectivamente, se trata de un método de adelgazamiento basado en la hipnosis que poco menos es la panacea. Está liderado por una médico española, licenciada en la Universidad de Barcelona (mira, al menos tiene una titulación sanitaria superior) y un hipnoterapeuta clínico, titulado en Estados Unidos (desconozco qué tipo de titulación es ésta). Al empezar a indagar en este novedoso método de adelgazamiento, me encontré con un vídeo explicativo, que aparece en la primera página de su web, y que no tiene desperdicio. ¿Será cual Woody Allen en “La maldición del escorpión de Jade”?

Post12_Hipnosishttp://mediaccion.net/2013/09/23/chistes-de-psicologos-dominio-materno/

Analicemos exhaustivamente (o lo que se puede) en qué consiste la Banda Gástrica Virtual. Consiste en realizar dos sesiones de hipnosis para que tu mente crea que tienes una banda gástrica, es decir, el estómago más pequeño (del tamaño de una pelota de golf, según dicen), de forma que vas a comer menos cantidad, y por lo tanto vas a adelgazar. Y todo, de forma muy sencilla, sin las complicaciones ni los gastos que supone la cirugía, sin efecto rebote, y para siempre. ¿Para siempre? Pero, ¿cuánto pueden durar los efectos de la hipnosis, de dos sesiones de hipnosis? ¿El resto de tu vida creerás que tienes el estómago como una pelota de golf? Aquí quiero hacer un pequeño inciso, puesto que los métodos quirúrgicos para perder peso (por ejemplo la cirugía bariátrica) y otros no quirúrgicos (el balón gástrico) no han demostrado ser eficaces a largo plazo si no se acompañan de una modificación de los hábitos. Este estudio de 2010, demuestra que el incremento del diámetro gastroyeyunal es un factor de riesgo de la ganancia de peso tras una intervención de reducción de estómago. Es decir, tras la intervención se pierde peso, pero a los 5 años, un alto porcentaje de estos pacientes lo recuperan. ¿Y porqué pasa eso, si tienen un estómago más pequeño? En teoría, deberían comer menos. Y al principio lo hacen. Pero dado que el estómago es un músculo, si lo acostumbramos a comer más cantidad, terminará adaptándose y volviendo a aumentar su tamaño, con lo que se volverá a ganar peso. Por tanto, si la cirugía (o cualquier otro método de adelgazamiento) no va unido a un seguimiento y una educación alimentaria adecuados donde no sólo se modifique el tamaño gástrico sino también los hábitos alimenticios, con el paso de los años, se recuperará el peso perdido y volveremos a estar en la línea de salida (o de entrada, según se mire). En este estudio de 2012 se realizó un seguimiento a largo plazo y se determinó que un porcentaje importante de pacientes recuperaba el peso entre el tercer y sexto año tras la intervención. En el estudio se indica que esta ganancia se podría explicar por cambios anatómicos o técnicos, aunque enfatiza en que son los aspectos conductuales y psicológicos los principales factores de riesgo para recuperar el peso perdido. He aquí la cuestión. O sea, que tener el estómago más pequeño no es el remedio para perder peso. Son los factores conductuales (hábitos alimentarios) y los factores psicológicos (autoestima, motivación, etc) los responsables de que no se mantenga el peso perdido. ¿Y hace falta gastarse 480€ y que te hagan dos sesiones de hipnosis para que al final el remedio lo tengamos en nuestras manos? Eso sí, en la primera sesión te ayudan a cambiar los hábitos negativos relacionados con el sobrepeso. Vaya, tantos años estudiando para modificar los hábitos de la población y resulta que en una sola sesión se puede conseguir! Y yo “perdiendo el tiempo” con mis pacientes… Aunque pensándolo bien, ¿no sería mejor hipnotizarlos para cambiar sus hábitos en lugar de para que piensen que tienen el estómago más pequeño?

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Según el método de la Hipnobanda, la hipnosis te permite disfrutar de los mismos beneficios que la cirugía pero sin ningún riesgo. Sin embargo, ni la Dra. Navarro ni el Sr. Navarro han publicado ningún artículo científico que valide la efectividad de su método ni que evalúe los posibles efectos secundarios (o de rebote) que pueda tener. Lo cual, dice mucho tanto del método como de ellos. Sobre todo teniendo en cuenta que si buscas en PubMed (el buscador de artículos científicos más utilizado) hipnosis y pérdida de peso y/u obesidad, aparecen 12 entradas. Eso sí, la Hipnobanda está “avalada” por numerosos medios de la categoría de Vogue, MarieClaire, Psychologies, y por Rafa Camino. ¡Olé! Ahora sí tiene credibilidad. Y claro, como puedes comer de todo (recuerda que creerás que tu estómago es como una pelota de golf) y no requiere ningún esfuerzo, pues no es una dieta milagro… aunque cumpla todas las papeletas para serlo! Te aseguro que aunque pienses que tu estómago es pequeño, si comes más de lo que necesitas (por ejemplo porque te hartas de comer de todo sin medida ni cuidado) o si no gastas lo que consumes (porque no haces ejercicio), tu peso aumentará por mucha hipnosis que te hagan. A no ser, y que alguien me corrija si me equivoco, que haya algún estudio que diga que la hipnosis es capaz de regular las hormonas asociadas a los centros del hambre y la saciedad y el metabolismo. Otra duda que me surge es si a todo el mundo le funciona igual la hipnosis y en cualquier persona el efecto de “estómago del tamaño de pelota de tenis” es idéntico. Para esto no tengo respuestas ni teorías.

Post12_Estomago cerebrohttp://emocionalmentelibre.com/tratamientos/bajar-de-peso-con-hipnosis-bgv/

Sólo me queda decir, después de este descubrimiento de la Banda Gástrica Virtual, que Virtual debe ser el peso que pierdes… o si no que nos lo cuenten dentro de unos años los testimonios que ahora dicen cosas como: “Una de las claves de la banda gástrica virtual fue comprender que no había motivos para comer de más, que necesitaba cambiar los hábitos o seguiría poniendo en riesgo mi salud. Por suerte, con la hipnobanda todo ha cambiado y ahora me siento delgada, sana y mucho mejor. Gracias.”. Que digo yo, que para darse cuenta de eso no necesitaba gastarse 500 € y hacer hipnosis. Déjate de tanta hipnosis virtual y acude a un dietista-nutricionista real.

“Disfruta de la vida, o al menos, come bien”

 

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Aplícate la fórmula

Esta semana, durante mi intervención en Radio Guadalquivir, Antonio, el presentador, me preguntaba cuántas calorías debía tomar de media una persona. Tras explicar que las necesidades energéticas deben calcularse de forma individual puesto que nuestras características físicas son diferentes, me pidió que le diera la fórmula para saber cuántas calorías debía tomar. ¿Fórmula? ¿Y cuál hay que utilizar? Hay muchas fórmulas para calcular el metabolismo basal, es decir, la energía que nuestro cuerpo necesita exclusivamente para poder funcionar (que nuestro corazón bombee sangre, nuestros pulmones realicen el intercambio gaseoso, nuestros riñones filtren la orina, nuestras neuronas hagan sinapsis, etc). Ninguna de ellas es perfecta ni exacta. De hecho la forma más exacta de calcularlo es mediante calorimetría, pero como es algo complejo de poder llevar a cabo, nos decantamos por usar una de las fórmulas que a continuación comentaremos. No obstante, he de decir que las tablas de referencia son sólo eso y deben saber interpretarse teniendo en cuenta otros parámetros.

Tablas de referenciaImagen de dietas.eninternet.es

Cálculo del Gasto Energético Basal (GEB) o Tasa Metabólica Basal (TMB):

Las siguientes fórmulas son para estados fisiológicos normales, y deben reajustarse en caso de enfermedad, lactancia, embarazo, niños y tercera edad, así como en otras situaciones especiales.

1. Fórmula de la OMS (Organización Mundial de la Salud)

La fórmula de la OMS tiene en cuenta la edad, el sexo y el peso, y se rige por la siguiente tabla.

Cálculo según la OMS
Imagen de claculodeget.blogspot.com
Ejemplo OMS

2. Fórmula de Harris-Benedict

Esta es una de las más utilizadas, aunque no deja de ser aproximativa ya que su margen de error aumenta de forma proporcional al peso, grasa y músculo. Es decir, cuanto mayor sobrepeso, índice de masa magra o índice de masa grasa se posea, mayor será el margen de error de la fórmula, y siempre al alza.

Harris-Benedict3. Fórmula de Katch-McArdle

En este caso, estamos ante una fórmula mucho más exacta, ya que tiene en cuenta la masa muscular y la masa magra. Pero claro, su inconveniente es que tenemos que poder medir estos compartimentos, además de que el cálculo de la masa grasa tampoco es del todo exacto si se mide con bioimpedancia, por lo que se recomienda medir con lipocalibre. En este caso, no se distingue entre sexos.

McArdle

4. Fórmula de Miffin-St.Jeor

Como hemos comentado anteriormente, la fórmula de Harris-Benedict tiende a sobreestimar el peso sobre todo en casos de sobrepeso u obesidad, a veces por encima del 5 %. Por ello, se utiliza esta ecuación:

MiffinEn este caso, dado que no existe un problema de sobrepeso, la diferencia con la ecuación de Harris-Benedict es apenas significativa.

5. Fórmula básica

Se trata de una fórmula que no tiene en cuenta ni peso, ni estatura, ni edad ni porcentajes de ningún tipo, sólo el sexo. Por supuesto, es la menos recomendable aunque puede servir para hacerse una (muy) ligera idea.

Fórmula básica cálculo TMB

Cálculo del Gasto Energético Total (GET)

Por otro lado, para saber las calorías totales que necesitamos, debemos conocer otros dos aspectos para completar la fórmula:

Gasto energético total

  1. El Factor de Actividad Física (FAF)

Este factor dependerá de la actividad que realicemos diariamente. Puede ser más o menos exacto en función de lo concretos que queramos ser. Así, podemos hacerlo según una tabla genérica o calcularlo por horas en función de tablas de referencia para cada tipo de actividad física, por ejemplo en el caso de deportistas.

Factor de actividad física

2. El efecto Termogénico de los Alimentos (ETA)

Es la cantidad de energía necesaria para llevar a cabo la digestión, el transporte, la absorción y el metabolismo de los nutrimentos contenidos en los alimentos. Se estima un 10 % del GET.

El peso saludable

Una vez que sabemos las calorías que necesitamos ingerir, debemos hacer dos cosas:

  1. Saber cuántas comemos. Para ello, lo mejor es acudir a un dietista-nutricionista para que pueda evaluar la energía que se ingiere con la alimentación habitual que se sigue. Estos datos se obtienen a partir de las Tablas de Composición de Alimentos, la base de datos BEDCA o cualquier programa de cálculo de composición de alimentos.
  2. Saber si estamos en nuestro peso saludable. El peso saludable no es un valor único sino un rango de peso, es decir que existe un peso mínimo saludable y uno máximo. Para calcular entre qué pesos deberíamos estar, hay que hacer la siguiente multiplicación:

Cálculo peso idealEsta fórmula proviene del Índice de Masa Corporal (IMC) que se calcula dividiendo el peso (en kg) por la altura al cuadrado (en metros) y nos indica si nos encontramos dentro de este rango de peso saludable. No obstante, hay que tener en cuenta que no nos podemos basar exclusivamente en el IMC para determinar si estamos en una situación de sobrepeso u obesidad, por lo que deberemos tener en cuenta otros aspectos como el porcentaje de masa grasa y masa muscular.

Después de todos estos cálculos matemáticos, una vez que conocemos cuánto ingerimos, cuánto debemos ingerir y cuál debe ser nuestro peso saludable, podemos establecer, en caso necesario, las pautas adecuadas para mantenernos sanos y alimentarnos bien. Por tanto, a la vista de tanta fórmula está claro que hay q ponerse en manos de un profesional, aunque aplicando la sencilla fórmula de comer al menos 5 raciones de fruta y verdura al día, consumir legumbres, cereales integrales y pescado en mayor medida que carnes, evitar productos procesados, hacer deporte y sentirte bien, tu salud mejorará, te lo aseguro. Y para esto no hace falta ser Einstein…

“Disfruta de la vida, o al menos, come bien”

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Norte Salud, colaborador habitual de Consumo Detalle en Radio Guadalquivir

Desde septiembre de 2014, Griselda Herrero, directora de Norte Salud, participa semanalmente en el programa de radio Consumo Detalle, de Radio Guadalquivir, dirigido por Antonio Martínez. Cada martes, sobre las 18.30h y durante 10 o 15 minutos tratamos un tema diferente relacionado con la alimentación, la nutrición y la dietética, con el objetivo de acercar a los oyentes las verdades y los mitos relacionados con esta disciplina.

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