PUBLICIDAD EMOCIONAL: EL QUINTO JINETE DEL APOCALIPSIS

De un tiempo a esta parte, se está demonizando el azúcar refinado, como el gran culpable de los problemas dietéticos que tiene la población actual, y hace unas semanas escribíamos un post en el que analizábamos otros ingredientes básicos y comunes en cualquier producto ultra procesado que podemos encontrar en las estanterías del supermercado (aceites poco saludables, harinas refinadas y altas concentraciones de sal).

¿Por qué se utilizan estos 4 ingredientes en cientos de productos?

Básicamente porque son baratos y muy palatables, lo que hace que su consumo sea más que irresistible. Los podríamos catalogar como los 4 jinetes del Apocalipsis (4 jinetes sobre 4 caballos: blanco, rojo, negro y bayo, según la historia) y tal vez estos caballos (ingredientes) sean parte de este apocalipsis alimentario que vivimos, pero me falta un caballo ganador, el quinto caballo, y es el que juega con nuestras emociones y se mete en nuestro cerebro a través de la publicidad.

Me contaba un día un familiar que trabajaba en un supermercado que había un producto en las estanterías que había que retirarlo periódicamente porque no se vendía y que solo le faltó salir un poco por televisión para que dejara las estanterías vacías, pero esta vez por falta de existencias. Sí, la publicidad funciona. Y la publicidad es cara, por lo que para que el producto tenga unos precios competitivos, los ingredientes deben ser más baratos aún. Podríamos aplicar para este momento otra de mis leyes: “La calidad de los ingredientes de un producto es inversamente proporcional a la de veces que veas el anuncio en televisión”.

¿CÓMO ATACA EL QUINTO JINETE DEL APOCALIPSIS?

Analiza nuestras carencias y nos lanza una frase perfecta que va a provocar en nosotros un deseo irrefrenable de probar ese nuevo y “maravilloso” producto. Tenemos problemas en el trabajo, con la familia, con los amigos, la crisis de los 40, con esos kilitos de más que podemos tener y que no nos dejan lucir un cuerpo perfecto, etc, y caemos inocentemente en sus redes. Unas redes tejidas a la perfección: el mensaje, la letra, los colores, la música, el envoltorio, todo perfectamente estudiado. Una vez comprado y probado, los problemas que teníamos los seguimos teniendo, aunque tal vez no recuerdes que habías comprado ese producto  pensando que iba a ayudarte. Hace unas semanas, una compañera dietista-nutricionista, Victoria Fágundez (@vik_fagundez), subía a twitter una imagen publicitaria en el metro de Madrid de una galleta con el siguiente mensaje: “Ser auténtico empieza por tener chocolate de verdad”. Nos hemos permitido la licencia de tunear la imagen un poquito para que veáis cómo cambia el mensaje: lo que tu cerebro interpreta, lo que de verdad estás comiendo y lo que cualquier profesional de la salud piensa de ese producto.

¿A qué se refiere con “chocolate de verdad”? El chocolate es el producto que se obtiene de mezclar azúcar y cacao. Quiero decir que un producto puede tener un elevado porcentaje de azúcar y menos de pasta y manteca de cacao y seguir siendo chocolate igualmente (de verdad, os lo juro). También es cierto que el mensaje acompaña a la galleta, pero quizá no se refiera a ella, quién sabe.

¿QUÉ INTERPRETA NUESTRO CEREBRO?

Tienes problemas en el trabajo, estás en continua crisis y piensas que nadie te entiende. “Seguramente sea porque eres diferente pero nadie lo está viendo”, “eres auténtico porque te da igual comer esto aunque el resto de compañeros/as de oficina no lo acepten”. Además has visto en muchísimas ocasiones a famosos y expertos decir que por un día no pasa nada y que el chocolate es placer, además es chocolate de verdad (no uno cualquiera), del que te mereces.

¿QUÉ DICE LA ETIQUETA?

Nutricionalmente, más o menos lo mismo que cualquier otra galleta rellena de chocolate. ¿Para qué seguir si siempre es lo mismo?.

¿QUÉ DICE EL PROFESIONAL?

Producto innecesario que recomienda no tomar y en tal caso, ser de consumo MUY ocasional. Y que además no te hará ser más auténtico: no engañes a tu cerebro con la publicidad emocional.

La mayoría de los productos innecesarios llevan un mensaje que juega con nuestras emociones. De vez en cuando “deconstruiremos” otros mensajes publicitarios para ver el efecto que provocan.

 

Alimenta tu felicidad

 

Si te ha gustado esta entrada, tal vez te interese también:

-Publicidad Emocional

 

 

Sin azúcar no es igual a saludable

Últimamente se habla del azúcar y de sus riesgos en todas partes. Este polvo blanco nos invade y está a la orden del día, en muchos más sitios de los que nos imaginamos. No somos conscientes de la cantidad de azúcar que consumimos a lo largo del día, de las semanas, de los meses… Si sumamos, son muchos kilos al año. Una de las innovadoras iniciativas de los últimos meses la ha llevado a cabo sinazucar.org, que con sus geniales imágenes nos representa de forma sencilla y gráfica el azúcar oculto en los alimentos.

RIESGOS DE CONSUMIR AZÚCAR

Pero, ¿tan malo es consumir azúcar? Algunos dicen que el cerebro necesita glucosa para trabajar, y nadie puede negarlo. La cuestión es que nuestro inteligente organismo es capaz de producir glucosa a partir de otros nutrientes que no son precisamente el azúcar (o sacarosa). Y yo no pienso que el azúcar sea un veneno en sí mismo, pero sí lo es de la forma y en las cantidades que se consumen actualmente. Ya todos sabéis que una de las principales causas de la ingesta excesiva de azúcar es el desarrollo de diabetes tipo 2, la caries o la obesidad, principalmente, y todas las enfermedades asociadas a ellas de forma indirecta.

ZERO o LIGHT NO ES IGUAL A SALUDABLE

Claro, como el azúcar es “muy malo”, mejor consumimos productos ZERO o LIGHT, que no llevan azúcar. ERROR.

Un producto LIGHT es aquél que contiene, al menos, un 30% menos de las calorías de su homólogo normal. No tiene por qué ser bajo en azúcar, puede serlo en grasas. Un producto ZERO es el que contiene 0 cantidad de azúcar o grasa (o ambos si es 0,0). Tener menos calorías no implica ser mejor nutricionalmente, y ahora veremos por qué.

Los dietistas-nutricionistas hablamos muchas veces de que lo que importa es la calidad y no la cantidad. No es lo mismo 100 kcal de manzana que 100 kcal de bollos. La industria alimentaria se ha cuidado muy mucho de llegar a todo el mundo, para lo cual ha inventado el concepto LIGHT (y posteriormente el ZERO), para aquellas personas que no “deben” tomar muchas calorías porque “tienen” que mantener la línea (o quieren perder peso) pero no quieren dejar de “permitirse” esos “caprichos” dulces.  ¿Qué ocurre con los productos a los que no les añaden azúcar para que no dejemos de consumirlos? Pues, en general, les pasan cuatro cosas:

  1. O bien les añaden más cantidad de grasas de mala calidad, almidones o harinas refinadas para que sigan siendo palatables (es decir, apetecibles). Sí, llevan menos calorías, pero a costa de meterles más basura.
  2. O bien les añaden edulcorantes para que mantengan su sabor dulce. Los efectos del consumo de edulcorantes de forma continuada y mantenida se están empezando a identificar. Ya se sabe que afectan a la flora intestinal, induciendo disbiosis (desequilibrio), que está cada vez más relacionado con multitud de enfermedades (trastornos metabólicos, enfermedades crónicas, enfermedades autoinmunes, alteraciones gastrointestinales, enfermedades neurodegenerativas, etc).
  3. El hecho de que sepamos que tienen menos calorías, hace que inconscientemente se consuma más cantidad y que, además, nos apetezcan alimentos más calóricos, dado que nuestro cerebro recibe una señal de que le van a llegar calorías (sensación dulce) pero éstas nunca llegan.
  4. Por último, sustituir el azúcar por edulcorantes no hace que la sensación de dulzor sea menor. Nuestro cerebro sigue manteniendo esa asociación entre el producto edulcorado y la sensación dulce, activándose del mismo modo los sistemas de recompensa que hacen que nos apetezca comer algo dulce. Y manteniéndose nuestro umbral de tolerancia al sabor dulce.
La etiqueta no nos facilita la cantidad de edulcorante que contiene el producto.

STEVIA NO ES IGUAL A SALUDABLE

El hecho de que cada vez se hable más de los edulcorantes (no son cancerígenos), ha hecho que de nuevo la industria, que no pierde oportunidad, lance al mercado un edulcorante “natural”, que por supuesto debe ser mucho más sano que el resto. ¿O no? Pues no. La stevia es el producto de las hojas de una planta de América del Sur (Stevia Rebaudiana), que contienen  glucósidos de esteviol, los responsables del sabor dulce. Sin embargo, no es tan natural como dicen, pues sufre un proceso de extracción y cristalización como la mayoría de edulcorantes. Es un aditivo alimentario autorizado y reconocido en el Reglamento 1131/2011 de la UE con la nomenclatura E-960. Hay algo que diferencia a la stevia de otros edulcorantes, y es que su ingesta diaria admisible es de 4 mg/kg de peso corporal, 10 veces menos que la mayoría de edulcorantes.

En los últimos años se ha incrementado su uso en productos en 400 veces, y cada vez se está haciendo más popular por su uso en numerosos productos. Pero es sólo un edulcorante más.

¿HABLAMOS MÁS CLARO?

Elegimos un chocolate cualquiera. La verdad es que no tenemos nada en contra de esta marca, simplemente analizamos su etiqueta y mostramos qué nos dice realmente. Leemos claramente: 0% de azúcares añadidos, en grande, para que lo tengamos presente. Para atraer al potencial cliente necesita que esté dulce (así parecerá el tipo de chocolates que se consume habitualmente). Se añaden edulcorantes. ¿Qué cantidad? En el envase no se especifica por más que busques pero si sabemos que es el ingrediente mayoritario en esta receta (la imagen no muestra cantidades reales, solo los ordena de mayor a menor cantidad tal como viene en la etiqueta del producto). El resultado del consumo de edulcorantes lo hemos detallado anteriormente. También vemos resaltada la palabra STEVIA. ¿Cuánta lleva? Pues tampoco se especifica. Sólo nos dice la cantidad de glucósidos de steviol (más edulcorante), y como señalábamos anteriormente que el consumo de este edulcorante debe ser bastante menor que otros, de ahí que sólo lleve un 0,003%. Pero, ¿verdad que si te encuentras con este chocolate piensas que está dulce es gracias a la Stevia? ¡CUIDADO QUE NO ES ASÍ!

Ingredientes ordenados de mayor a menor cantidad según etiqueta

ENTONCES, ¿QUÉ ES ESTO?

Si ves el envoltorio puedes deducir que:

No tiene azúcares añadidos, es chocolate puro (no confundir chocolate puro con cacao puro, no es lo mismo), endulzado con stevia, mousse de trufa y sin gluten.

Si ves este post puedes deducir que:

Este producto tiene edulcorantes (ingrediente principal) y no tiene stevia (o es anecdótico).

TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A ROMA

Por tanto, la cuestión no es sustituir los productos ricos en azúcar por sus homólogos edulcorados sino evitar el consumo de productos ultraprocesados y acostumbrarnos a comer las cosas menos dulces. Se puede.

Piensa que la mayoría de los productos LIGHT o ZERO son aquellos que no deberían formar parte de nuestra cesta de la compra (sí, existen algunas excepciones como por ejemplo el yogur natural, aunque tampoco es un alimento indispensable).

Alimenta tu felicidad

Mi talla es una…. D (de lo que me da la gana)

Sí, hoy hablamos de tallas. ¿Qué significa la palabra “talla”? Buscamos en la RAE (Real Academia Española) y encontramos esta definición (en referencia al tallaje de ropa): Medida convencional usada en la fabricación y venta de prendas de vestir.”

Pero, ¿en qué se ha convertido realmente la palabra talla?. Preguntamos a personas de entre 20-40 años, mujeres y hombres: ¿qué es para ti la palabra TALLA? Y exceptuando 3 personas que señalaron una definición parecida a la RAE; el resto de definiciones tornaban similares a estas seleccionadas e incluso se repetían:

Etiqueta

 

Medida

 

Lo que quieren las tiendas que midas

La talla debería hacer referencia a las medidas. El problema es que actualmente ha tomado connotaciones de delgadez o gordura, a parte de que no tiene un sistema fiel de medidas: dependiendo del fabricante podemos encontrar dos tallas iguales que representan medidas muy distintas.

¿Qué está pasando?

La talla es una etiqueta, y una medida. Hasta aquí no hay nada preocupante pero ¿quién categoriza dichas etiquetas y qué pasa cuando una misma etiqueta es diferente según la marca de ropa que usemos? Aquí es donde comienzan los problemas.

Hace unas semanas, Ana Belén Rivero subía esta foto a Instagram:

“La ruleta de la talla 38” es un reflejo muy real de lo que ocurre en las tiendas de ropa actualmente; y que también lo señalaba una de las chicas que respondió a nuestra pregunta:

no tiene un sistema fiel de medidas; dependiendo del fabricante podemos encontrar dos tallas iguales que representan medidas muy distintas”

Pero vayamos a las propias tiendas… elegimos pantalones de diferentes marcas y tallas y la sorpresa es aún mayor:

Esto supone no sólo una contradicción sino una falta de uniformidad en los criterios que se utilizan para las tallas, dado que no es lógico que una misma persona, con el mismo cuerpo, pueda tener ropa de 3 tallas diferentes.

¿Cómo puede dañar psicológicamente este tipo de variabilidad en los tallajes?

Todos sabemos que socialmente (y por desgracia) tener una talla 42 está asociado a “gordura”, tanto es así que a partir de la 46 tenemos marcas de ropa “especiales” para “esas tallas”.  Y si unimos esto al hecho de que la delgadez extrema se ha asociado durante años al canon de belleza, constancia, perseverancia, responsabilidad, orgullo, etc., al final tenemos el caldo de cultivo perfecto para crear futuros problemas de alteraciones en la conducta alimentaria.

Y no dejaros engañar por la publicidad…. Nos venden las tallas en “tiendas especiales para esas tallas (me niego a poner talla grande una 46)” con publicidad sobre autoestima, aceptación… y un largo etc.

¿Aceptación? ¿Autoestima? ……… ¿Acaso comprar en una tienda diferente, señalada, y con una doble etiqueta (tallaje irreal y supuestas tallas grandes), tiene que mejorar la autoestima? Pues NO, no mejora nada…más bien aumenta el problema.

Con este tipo de actuaciones: tallas diferentes que supuestamente son iguales, tallas grandes o pequeñas señaladas y apartadas, tallas asociadas a connotaciones negativas; lo único que estamos haciendo es:

  • Fomentar la comparación social de forma negativa.
  • Asociar una etiqueta como sinónimo de logro.
  • Etiquetar de forma errónea el cuerpo.
  • Fomentar alteraciones alimentarias.
  • Restricciones alimentarias.
  • Comer emocional.

¿Y ante esto qué podemos hacer?

Es muy difícil (aunque muchos luchamos cada día para lograrlo) cambiar de una vez y establecer un sistema universal y real de medida en cuestión de tallas. Pero mientras esto ocurre, la posibilidad del cambio está en nosotros mismos. Si no te queda bien la S o la talla 36, no dejes de probarte una 38; y lo más importante no te sientas mal por ello. Que para esa marca o tienda de ropa la 36 sea 4 centímetros más pequeña que tu ropa habitual, no debe hacerte pensar que tengas un problema o que debas adelgazar.

Y lo mismo ocurre con las tallas pequeñas… ¿cuántos supuestos vestidos de la XS tienen un escote para un tallaje de pecho muy superior a la XS?. Así que esto es para todos, los más grandes, los más pequeños, los más gordos y los más delgados: La talla que pongan en la ropa que llevas no significa nada, no describe tu físico; así que no le des el poder de hacerte sentir mal.

Cristina Andrades

obesidad obesogénico exceso de peso

Carta obesa a Mercedes Milá

Podría decirle todo lo que mis compañeros (pongo como ejemplo a Juan Revenga) ya han hecho en relación a su intervención en el programa Chester in Love de Cuatro, hablando de su falta de educación, cuanto menos, además de no haber sabido defender su postura a favor de la enzima prodigiosa más que utilizando el ataque personal y directo, quizá en un intento (logrado) de desviar la atención del quiz de la cuestión.

Pero esa no es mi intención. Yo sólo voy a enumerarle los factores que influyen en el peso, con el objetivo de que la próxima vez que piense en llamar gordo/a a alguien, fuera o dentro de las cámaras, se lo piense dos veces. Porque igual esto del peso no es tan fácil como comer menos y moverse más… porque si lo fuera, ¿no cree que la gente que tiene verdaderos problemas de salud lograría bajar de peso fácilmente dejando de comer y haciendo ejercicio? Pues no, no es tan simple. De hecho, es mucho más complejo de lo que parece. Y desgraciadamente el ambiente obesogénico en que vivimos no nos lo pone fácil (la televisión es uno de ellos, con tanta publicidad emocional y mensajes contradictorios).

Bien, pues entre los factores que afectan al peso, además de la forma de comer (que por supuesto, no es sólo comer más o menos, sino el tipo de productos que se ingieren y la forma de hacerlo –ya tenemos 3 variables en una-) y de moverse (que tampoco es sólo irse a caminar viendo escaparates, sino qué tipo de ejercicio se hace, de qué forma y con qué frecuencia), encontramos:

Genética. Existe una predisposición genética a la obesidad. La presencia de determinados genes como FTO, LEPR, POMC, MC4R, CART, AGRP, PPAR (y muchos más). No obstante es importante apuntar que el hecho de tener estos genes no siempre significa desarrollar la enfermedad ya que el ambiente puede evitar que dichos genes se expresen. Aquí habría que incluir la nutrigenética y la nutrigenómica, que estudian la relación entre la genética y los nutrientes presentes en los alimentos.

Edad. A medida que vamos cumpliendo años, la facilidad de acumular grasa es mayor. Por otro lado, haber tenido exceso de peso en la infancia aumenta el riesgo de obesidad en la edad adulta. Además, el envejecimiento induce un aumento del estrés oxidativo, asociado a la obesidad.

Descanso. La falta de sueño o el mal descanso están asociados a un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad. Se ha visto que los niños que duermen más horas en los primeros 11 años de vida tienen menor riesgo de ser obesos en la adultez, independientemente del sexo, las horas de televisión, la actividad física y la situación socioeconómica familiar.

Estrés. Las situaciones de estrés inducen la liberación de ciertas hormonas que pueden inducir una modificación del comportamiento alimentario, afectando a la elección de los alimentos (más palatables, que son los que más placer nos producen y suelen ser los ricos en grasas y azúcares) y al tamaño de las raciones.

Cultura. Aspectos como el contexto escolar, las fiestas tradicionales, la influencia de los medios (publicidad, conceptos de la imagen corporal, mensajes sobre el peso), la vida social y sus interacciones, los alimentos disponibles en las diferentes áreas geográficas, o la costumbre de celebrarlo todo en torno a una mesa con comida, influyen en las elecciones alimentarias y por tanto en el peso. Muchos de estos factores se asocian a grandes porciones de alimentos. Por otro lado, se ha visto que la hora de comer (gen Clock) puede influir en el aumento de peso o en una mayor dificultad para perderlo.

Fármacos. Algunos medicamentos pueden favorecer el aumento de peso a través de diversos mecanismos: aumento del apetito, disminución de la tasa metabólica, bloqueo de la sensación de saciedad, aumento del tiempo de sueño, etc. Entre algunos de estos medicamentos se encuentran: antipsicóticos, antidepresivos, antihistamínicos, corticosteroides.

Metabolismo. El síndrome metabólico (caracterizado por un incremento de las LDL, un índice HOMA –resistencia a la insulina- elevado, presión arterial alta, hiperglucemia, exceso de triglicéridos, HDL baja) es un factor de riesgo de obesidad. Por otro lado, tener un metabolismo u otro (coas que depende mucho de la genética) puede hacer que se sea más o menos propenso a acumular grasa.

Hormonas. Las principales hormonas relacionadas con la obesidad son la leptina, la grelina y la insulina, de forma más directa. Existen muchas más. Pero existen muchas otras que, indirectamente se liberan cuando se activan los sistemas de recompensa (serotonina, dopamina, noradrenalina), esos por los cuales vamos a la cocina en busca de comida para sentirnos mejor (y no por hambre).

Masa muscular y adiposa. La cantidad de masa muscular y masa grasa corporal va a determinar que la tasa metabólica (es decir, la energía que el organismo consume en reposo), sea mayor o menor. El músculo favorece la eficiencia energética mientras que la grasa disminuye el metabolismo basal. Por otro lado, la cantidad de células que acumulan grasa (adipocitos) puede predisponer al sobrepeso. De hecho, al aumentar de peso se incrementa el tamaño y el número de adipocitos. Una persona que ha tenido sobrepeso u obesidad tiene más facilidad de aumentar de peso debido a que la cantidad de acumuladores de grasa que posee es mayor.

Disbiosis. La flora intestinal tiene una relación directa con la obesidad. Se ha observado que las personas obesas tienen un ambiente microbiano intestinal diferente, afectando a su diversidad. Esto se relaciona con mayor riesgo de obesidad, de resistencia a la insulina y la acumulación de grasa.

Psicología/Emociones. Muchos factores psicológicos influyen en la forma de comer. Cada vez es más frecuente recurrir a la comida como herramienta para gestionar una emoción (tristeza, enfado, ansiedad, aburrimiento, felicidad, etc). Es a lo que se llama comer emocional, mucho más común de lo que se cree. Si no se es capaz de gestionar estas emociones de forma adecuada y no recurriendo a la comida, se puede desencadenar en un trastorno de la conducta alimentaria y/o en obesidad.

Patologías. Enfermedades como hipotiroidismo, enfermedad de Cushing, síndrome de ovario poliquístico, síndrome de Pradder-Willi, síndrome de Bardet-Biedl, se asocian a un mayor peso y a obesidad.

Complexión individual. Existe susceptibilidad individual a padecer obesidad que depende, por un lado de la genética y por otro lado del sexo y la raza.

Es importante tener en cuenta, además, que todos estos factores están interrelacionados entre sí, y que aún queda mucho por descubrir al respecto. Por tanto, NO, no es tan sencillo como sumar y restar calorías.

obesidad obesogénico exceso de peso

Las personas con problemas de peso suelen ver afectada su autoestima, la imagen de su cuerpo, incluso la vida social, por lo que este tipo de comentarios, totalmente fuera de lugar, pueden llegar a agravar el problema más de lo que a usted le parece una simple frase (obviando, claro, que no es profesional sanitaria). Creo que además me comprenderá mucho más trabajando en un medio donde la imagen es importante, cánones que precisamente usted no cumple y no por ello es menos válida como periodista (no sé si lo será por otros motivos). Lo del amimefuncionismo no es un buen criterio periodístico.

Después de esto espero que pueda comprender mejor que una persona con exceso de peso no tiene menos rigor científico aunque hable de alimentación, al igual que un oncólogo con cáncer no ofrece un peor tratamiento por estar enfermo. Son cosas independientes.

Atentamente, de alguien que trabaja cada día para que este problema no se resuma  sólo una cuestión de sumar y restar calorías.

Alimenta tu felicidad.

Los Esquemas de Griselda: Dietas

A veces pienso que no hay muchas diferencias entre la nutrición y la grada de un campo de fútbol. En un equipo de fútbol hay un entrenador que, probablemente lleve jugando a este deporte toda su vida, y sabe como funciona a la perfección este juego. Además ha estudiado para ser entrenador y es un experto en tácticas y jugadas pero si le preguntas a cualquier aficionado todos cambiarían a varios del equipo titular. En nutrición ocurre más o menos lo mismo. Existen unos profesionales que llevamos muchos años formándonos para ello pero cualquier opinión tiene más peso que la del profesional acreditado. Y es que a veces, hay profesiones en la que la opinión pública tiene mucho peso porque parece fácil. Igual que si le diéramos a cualquier aficionado un equipo de fútbol, éste caería en picado por falta de preparación de su “entrenador”, si dejáramos nuestra alimentación en manos de nuestros vecinos, amigos o comentarios u opiniones de la calle, nuestra salud también caería en picado. De hecho, eso es, en parte lo que está pasando. Le damos más credibilidad a la dieta de nuestra vecina o al famoso que se toma un zumo verde que a la opinión fundamentada de nuestro dietista-nutricionista y claro, al final, se desciende de categoría.

En este segundo esquema, intentamos poner un poquito de luz a aquella dieta que te han recomendado o que te has encontrado por internet para que puedas descartarle fácilmente

Creo que después de ver nuestro vídeo te habrá quedado más claro por qué la dietas no funcionan. Si te ha resultado interesante, puedes descargarte el esquema con una buena resolución si pinchas más abajo. Recuerda que si te interesan los contenidos que elaboramos puedes suscribirte a nuestro blog y te llegará un aviso a tu mail cada vez que colguemos un infografía como ésta.

Y si crees que le puede ayudar a alguien, COMPARTE.

Griselda Herrero

Alimenta tu felicidad

Otros esquemas que te pueden interesar:

Etiquetas

Vigorexia: moda

Vigorexia: moda

Hoy nos trae un post nuestro entrenador Manu Soto y nuestra psicóloga Cristina Andrades.

Antes de abordar este tema a fondo, es necesario realizar una breve descripción de lo que hoy en día conocemos por Vigorexia.

Evidentemente se trata de una adicción al ejercicio, un Trastorno Obsesivo Compulsivo que nos lleva a querer ejercitar nuestro cuerpo en cada momento. Por lo que hablamos de un tipo de trastorno de la conducta alimentaria (TCA).

Pero, ¿qué perfil tiene una persona que padece vigorexia?

Normalmente son personas que hacen mucho ejercicio físico, aunque el objetivo de estas personas no es hacer deporte para estar más sano, sino que lo transforman en una obsesión por construir más músculo. Suelen dedicar mucho tiempo al ejercicio por lo que se aíslan de la sociedad, del trabajo, incluso de la familia. Sólo tienen un pensamiento: ENTRENAR.

Según un estudio de Baile (2005) y Pope (2002) estas personas presentan una alteración de su imagen corporal en la que se ven muy delgados y débiles. Esto les lleva a mantener dietas estrictas y a utilizar fármacos perjudiciales para la salud.

En dichos estudios, se utilizó un cuestionario llamado “Complejo de Adonis” que consta de 13 ítems con 3 opciones de respuesta y en el que se valora el grado de preocupación que un sujeto siente por su apariencia física y hasta qué punto puede influir negativamente en los demás aspectos de su vida. Dependiendo de la puntuación que se obtiene, los datos dan una información directa de la imagen corporal que el sujeto tiene de sí mismo y en qué medida le afecta. Los resultados indicaron que una persona que presente altos niveles de vigorexia, suele tener bajos niveles de Extraversión, Apertura o Amabilidad, pudiendo deberse a la diferencia que existe entre cómo le gustaría verse y cómo se ve, de la misma manera que esa persona también pueda manifestar altos niveles de Neuroticismo, dimensiones que impiden tener un correcto desarrollo social.

Una solución que propone este artículo para erradicar la vigorexia es dar información sobre el modelo estético actual.

Pensamos que no sólo es necesario informar sobre el modelo estético actual sino que también es fundamental trabajar lo que aporta el deporte a la persona sobre el estado de salud, independientemente de que esté más o menos fuerte. Y vamos más allá aún: ¿qué lleva a la persona a tener esa preocupación excesiva por su físico a través del deporte? ¿Cuál es su motivación y su causa? ¿Qué emociones le conducen a tener esa obsesión? ¿De qué forma podemos ayudarla a establecer un punto de equilibrio entre la imagen corporal y la salud? Como siempre, la educación y entender a la persona es una parte muy importante de este abordaje. Por supuesto, esto requiere de un trabajo interdisciplinar importante.

El deporte es salud y debemos tenerlo presente siempre. Así como nuestras emociones están detrás de nuestras acciones; aprendamos a conocerlas.

Manu Soto & Cristina Andrades

El lunes empiezo

El lunes empiezo, esa famosa frase que todos hemos dicho alguna vez, sea con lo que sea. En este caso: las dietas y el gimnasio. Ambos empiezan a funcionar el lunes. Ese día nos lo proponemos para empezar un cambio de hábitos. ¿Y por qué el lunes? ¿Qué tiene el lunes? ¿Lo entendemos como un comienzo? ¿O lo hacemos para darnos los últimos caprichos el fin de semana? Si es así… mal empezamos.

el-lunes-empiezo

Si hoy es jueves y decido cambiar algo, ¿por qué no empezar ya? ¿qué me impide esperar? El hecho de darme un plazo de 5 días para comenzar puede dar lugar a que, por un lado, aumente mi ingesta y empeoren mis hábitos aún más, y por otro, que pierda el nivel o grado de motivación que tenía cuando decidí cambiar. Si de verdad quieres cambios ¿por qué te das un tiempo?. Empieza ya. Aplícate el refrán “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Porque el mañana nunca llega… Cuando alguien quiere un cambio busca el CÓMO, y cuando no lo quiere, busca una EXCUSA, como dejarlo para el próximo lunes. Esto no es más que alargar esa vida que llevas y retrasar la ACCIÓN, el paso inicial que necesitas para comenzar una nueva etapa (etapa de cambios). Cambiar no es nada sencillo, y seguramente sea eso lo que te hace buscar “excusas” para no dar el paso. Salir de nuestra zona de confort nos asusta, nos da miedo, nos paraliza. Porque desconocemos lo que hay fuera: ¿cómo será? ¿sabré hacerlo? ¿me irá bien? ¿será fácil? ¿podré conseguirlo? Por lo tanto es fundamental que entiendas y averigües cuál es el motivo (el motivo real, el tuyo, no el de los demás) por el que te has planteado cambiar tus hábitos, porque esa será tu MOTIVACIÓN, y gracias a ella serás capaz de dar el primer paso y los siguientes hasta llegar a tu objetivo. Y esa Motivación debe ser lo más tuya (interna) posible, así como intensa y fuerte, lo suficiente para que dure en el tiempo y te permita ir avanzando paso a paso, a través de los desconocido, sin decaer y con las mismas ganas que el primer día. Por tanto, no sólo es importante conocer qué te mueve al cambio sino también regar esa semilla cada día, lo que hará que al final del camino llegue a ser el árbol que tú habías plantado. De lo contrario, llegará el lunes, y empezaremos con todas las ganas del mundo y querremos perderlo todo en una semana y ponernos fuertes en 15 días. Pero, siento decirte, que esto no funciona así. El cambio de hábitos no se cumplirá comiendo pollo y ensalada durante unas semanas hasta perder varios kilos y luego volviendo a comer como antes, y recuperar el “por un día no pasa nada”.

El cambio de hábitos comienza:

Cuando tienes una motivación por cambiar.

Cuando esa motivación es tuya.

Cuando estás dispuesto a salir de tu zona de confort.

Cuando das ese primer paso hacia la acción para el cambio.

Cuando pides ayuda si crees que la necesitas.

Cuando dejas de comer alimentos pocos saludables y basas tu alimentación en alimentos frescos, mayoritariamente de origen vegetal.

Cuando tus meriendas no son galletas, bollería o embutidos y eliges una pieza de fruta, frutos secos o alternativas diferentes y saludables.

Cuando entras en un centro comercial y buscas la escalera para subir, dejando a un lado al ascensor o la escalera mecánica.

Cuando cambias el licor digestivo o el cubata después del almuerzo por una infusión o un café.

Cuando vas en bicicleta o a pie al trabajo, y sólo utilizas el coche para casos necesarios.

Cuando no te premias con alimentos superfluos (chocolates, helados, alcohol, etc) tras un día duro, alegre o triste, como recompensa.

Cuando las patatas fritas o los snacks salados dejan de ser el tentempié de media mañana y se sustituyen por alimentos saludables.

Cuando, sobre todo, DISFRUTAS llevando a cabo estas acciones, y te sientes satisfecho/a contigo mismo/a.

Es entonces cuando se produce el verdadero cambio. Debes tener paciencia, pues no podemos pretender cambiar lo que llevamos haciendo muchos años (y hemos aprendido desde pequeños) en pocas semanas.

Si eres tú quien elige el estilo de vida que quieres llevar, estás motivado, decidido a cambiar, y actuas en consecuencia, dando pequeños pasos, te aseguro que logararás el verdadero cambio de hábitos. Y los lunes serán un día más de la semana en el que quizá aproveches para contar a tus compañeros de trabajo qué comidas nuevas has preparado o en qué lugar has estado haciendo senderismo el fin de semana, esas pequeñas cosas que determinan que tienes unos hábitos de vida saludables.

Alimenta tu felicidad

¿Qué opinan los psicólogos de la Psiconutrición?

Este es el primero de una serie de posts sobre psiconutrición y la visión que tienen sobre ello diferentes profesionales.

La palabra “Psiconutrición” es muy usada actualmente para nombrar al trabajo conjunto de la disciplina nutricional y la psicología; y como sabéis desde Norte Salud Nutrición seguimos esta línea de trabajo y uniendo fuerzas con otros profesionales ( actividad física, cocinero, médico…).

pSICONUTRICIÓN

Hemos hablado muchas veces en el blog y en las redes sobre Psiconutrición, sin embargo, me preguntaba qué opinan diferentes psicólogos (especialistas y no especialistas en este campo) sobre este concepto.

Para ello, he contado con la colaboración de 3 compañeros psicólogos:

El primero con el que contacte es Alfonso Méndez. (@alfon_mendez)

Para quien no lo conozca (no sabéis lo que os perdéis) Alfonso es director de la unidad de Obesidad y Sobrepeso en el centro CENTTA. Tiene un Máster en Terapia de Conducta y un Máster en Nutrición y Dietética para la promoción de la salud. Sin olvidar lo más importante, es un apasionado de este ámbito de trabajo.

En segundo lugar, y motivada por la lucha a favor de la evidencia científica en Psicología, contacté con Sergio García Morilla, psicólogo y Máster en Psicología Clínica y de la Salud. Forma parte del equipo de Psicosalud en Tenerife.

Por último (y no menos importante) contamos con la opinión de Cecilia Ruano, psicóloga Sanitaria, Máster en psicología clínica Legal y Forense, Máster en Terapia Familiar Sistémica y una amante de la antropología. Cecilia nos ofrecerá la opinión desde un punto de vista externo al trabajo de la psiconutrición. La podéis encontrar  también en su web.

Vamos a hablar hoy de Psiconutrición, pero ¿qué es la Psiconutrición?

Nuestros tres psicólogos coinciden en el hecho de que la Psiconutrición va más allá de la exclusiva terapia nutricional. Alfonso señala que “es un nuevo enfoque que se engloba dentro de un equipo interdisciplinar, ambas disciplinas trabajando conjuntamente, y que consigue mejores resultados que ambas por separado.” Por otro lado Sergio matiza las labores del psicólogo en este equipo señalando que “es la disciplina científica encargada de ayudar a la persona a identificar, analizar y gestionar adecuadamente todos sus procesos psicológicos, emocionales y conductuales que estén relacionados con la implementación o mantenimiento de unos hábitos alimentarios saludables.”

Imagen PsiconutriciónEs importante señalar, que la Psiconutrición implica también un aprendizaje del trabajo conjunto entre los profesionales de la nutrición y la psicología. Como bien ha señalado Alfonso, se trata de un trabajo “interdisciplinar”, donde es necesaria una comunicación constante y un trabajo conjunto hacia una misma dirección, sabiendo detectar señales de alarma, realizando reuniones periódicas y profundizando en todo aquello que rodea y afecta a la problemática de la persona.

Hablamos de psicología, emociones y comida, pero ¿cómo influyen las emociones en nuestra forma de alimentarnos?

 Alfonso se remonta al nacimiento y nos cuenta que “la relación entre las emociones y la alimentación se establece en el momento que venimos al mundo. A partir de ahí, y a lo largo de nuestras vidas vamos formándonos una relación que puede llegar a estar mal establecida. Aprendemos a callar expresiones emocionales negativas con una conducta gratificante como el comer ciertos tipos de alimentos, después con cada intento, potenciamos esa relación y la perpetuamos.”

Desde que nacemos (tal como señala Alfonso) y a lo largo de toda nuestra vida las emociones juegan un papel muy importante en la formación de asociaciones con la comida. Además, como ya hemos comentado en otras ocasiones, el ambiente que nos rodea fomenta este tipo de asociaciones a través del cine y /o la publicidad, donde se señala en muchas ocasiones que comer ciertos productos hará que se reduzcan las emociones negativas o bien que estos productos sirven para celebrar y festejar las emociones positivas. Puedes leer más información sobre publicidad emocional en este artículo.

Por otro lado, comer de forma compulsiva también se relaciona principalmente con síntomas de ansiedad y depresión. Sergio señala que “Debemos identificar qué emociones  experimenta la persona cuando se alimenta. Antes de comer (p.ej ¿come por hambre, aburrimiento, ansiedad o malestar?), durante la comida (p.ej. ¿disfruta del momento o lo hace de forma impulsiva?) y después de las comidas (p.ej. ¿se siente satisfecha y tranquila o culpable y nerviosa?). Si estas emociones suponen un problema para su bienestar o un hándicap para alcanzar nuestros objetivos, el trabajo en emociones puede ser clave para el éxito terapéutico.”

Por tanto, para realizar esta labor es necesaria la figura del Psicólogo dentro de la Psiconutrición,  pero ¿qué funciones desempeñamos los psicólogos en este campo?

Cecilia señala que “El papel de psicólogo en este ámbito es fundamental, para poner énfasis en lo que consiste realmente una vida saludable (no en estar delgado por ejemplo, sino en estar sano) ayudando a combatir las ideas irracionales, mejorando vínculos, etc.)”. Sergio matiza lo anterior dando especial importancia al “análisis en profundidad de cómo la persona se relaciona con la alimentación (pensamientos, emociones y conductas) y ayudándole a detectar y gestionar problemas en estas áreas que le impiden tener una alimentación saludable.”

Como vemos, el papel del psicólogo en el abordaje de paciente a través de la Psiconutrición (no sólo en casos de pérdida de peso como suele pensarse, sino en muchas otras situaciones) es primordial en muchos de los casos. Desgraciadamente y como comenta Alfonso: “a muchos les cueste aún ver esta relación tan clara” a pesar de que “se trata al fin y al cabo de modificar una conducta, en este caso la forma de relacionarse con la comida, y en eso los psicólogos tienen mucho que aportar.”

Ya sabemos lo que es la Psiconutrición y los motivos por los cuales la figura del psicólogo cobra gran importancia, pero ¿qué hacemos o cómo trabajamos los psicólogos en Psiconutrición?

Cecilia destaca la terapia sistémica de familia como parte importante a tener en cuenta: “me parece fundamental la terapia sistémica de familia, al menos tener sesiones conjuntas en el proceso en la medida de lo posible, pues pacientes con trastornos de alimentación necesitan comprensión desde su entorno y apoyo y  gran parte de las veces son consecuencias de disfunciones en el sistema familiar”.

Sergio por su parte se centra más en “varios pilares importantes, entre ellos la reorientación de los procesos motivacionales de la persona hacia una visión menos cortoplacista, ya que sabemos que en la obesidad, por ejemplo, los resultados tardan en llegar. Una buena forma de hacerlo es mediante el trabajo centrado en valores.”

Como me habréis escuchado decir muchas veces, el enfoque cognitivo-conductual es el que presenta mayor respaldo y evidencia científica sobre su efecto en el tratamiento de la obesidad. A este respecto, Alfonso señala que “a partir de un prisma cognitivo-conductual y atendiendo a los aspectos emocionales, destacaría varias: Comenzando con la auto-observación, el control estimular, la resolución de problemas, continuando con la imagen corporal, el cambio cognitivo, y finalizar con la prevención de recaídas. “

Como vemos, son diversas las situaciones que pueden llevar a una persona a necesitar un enfoque interdisciplinar en el tratamiento para el cambio de hábitos. Una de las situaciones que nos podemos encontrar es el llamado comer emocional.

¿Cuál es el perfil o las características que se consideran más habituales en personas que presentan comer emocional?

Cecilia nos destaca que se trata de “individuos muy exigentes que expresan poco sus emociones, intentan ser aparentemente fuertes, guardan mucho dolor en su interior ya sea por dificultades de distinta índole, que intentan llevar por sí solos y cuando se ven sobrecargados comen emocionalmente para paliar la ansiedad que este tipo de cuestiones le provocan”. Pero, ¿es igual comer emocional que comer con ansiedad? La respuesta es No. Tal y como señalan Alfonso y Sergio, las emociones negativas suelen generar comer emocional; Sergio concretamente nos comenta: “Cuando una persona sufre malestar (tristeza, sensación de vacío, aburrimiento, ansiedad o angustia) puede encontrar alivio a través del acto de comer y de esta forma la comida se convierte en una conducta que la persona hace cada vez que se vuelve a encontrar mal (reforzamiento negativo). Esto ocurre porque, generalmente, estas personas no cuentan con estrategias o herramientas de gestión emocional adecuadas. Suelen presentar un perfil evitativo en relación a estas emociones negativas y no saben o no son capaces de llevar a cabo conductas alternativas a la ingesta más adecuadas para el alivio de ese malestar”.

Por otro lado, las emociones positivas también se asociación a situaciones de comer emocional (Macht, Haupt, y Salewsky, 2004).

Después de todo lo anterior, ¿Cómo podemos potenciar el reconocimiento del papel del psicólogo en el tratamiento de la obesidad?

Sergio y Alfonso coinciden en la necesidad de la divulgación. Alfonso concreta: “con divulgación, buscando aliados en los propios dietistas-nutricionistas y hacerles ver la importancia de nuestro campo en la modificación de la conducta, en este caso, conducta alimentaria. Mostrando y enseñando ejemplos de casos de éxito, fomentando encuentros donde se acerque la psicología a todos y que ayuden a romper el tabú que para muchos supone el acercamiento a esta disciplina.” Alfonso ya empezó con este camino, junto a Mª José Tenedor, buscando el acercamiento entre profesionales y siendo uno de los pioneros en la creación de la llamada “TeamPropuesta”, que ya se ha celebrado en 3 ocasiones.

Cecilia nos recuerda la falta de formación especializada que tenemos los psicólogos en esta temática señalando que “es necesario crear formación especializada y reglada en el terreno” y además “elaborar programas de difusión para su prevención y para la adopción de hábitos saludables no sólo desde el punto de vista de la nutrición, sino desde el punto de vista de la salud mental. “

Sobre todo, es muy importante normalizar la figura del profesional de la psicología y eliminar las barreras que aún existen con esta profesión en los temas alimentarios. Para ello es necesario que se divulgue pero no sólo para llegar a los profesionales con los que tenemos que formar equipo, sino para acercarnos a la población general y que conozcan que eso que llevan haciendo toda la vida y con lo que no han obtenido resultados, quizás se deba a que nadie les ha ayudado a enfocar de forma adecuada el problema.

Y de eso se trata este post, de que se conozca de lo que estamos hablando, de que sepamos qué hacemos y por qué lo hacemos.

Cristina Andrades

Quiero agradecer la participación a los tres compañeros que han dedicado su tiempo a este post, así como su generosidad por ofrecernos su opinión al respecto.

Los pasos para una alimentación saludable

Es habitual que con la llegada del verano olvidemos ciertos aspectos fundamentales de una vida saludable [NOTA. Si los olvidas, es que todavía no se han convertido en un hábito, así que sigue trabajando en ellos]. Por eso hoy, fecha en que muchos cogen vacaciones, otros han vuelto y los demás seguimos esperando a que lleguen, os planteamos los 10 puntos fundamentales para mantener una alimentación y unos hábitos de vida saludables.

Presentación de PowerPoint

Alimentos de origen vegetal. Intenta que en tus platos predominen los alimentos de origen vegetal, como verduras, hortalizas, tubérculos, legumbres, cereales, frutos secos y semillas. Estos deben ser la base de tu alimentación, combinado las verduras crudas y cocinadas y aportando variedad y color a tus recetas. Cuantos más colores haya, más variedad de nutrientes estarás aportando. Si quieres saber cómo preparar más de 1000 ensaladas diferentes, no te pierdas este post.

Cinco al día. Esta famosa frase, que hace referencia a las frutas y las verduras, no es más que una forma de incitar al consumo de fruta, y también de verdura. Es importante consumir, al menos, 5 raciones de frutas y verduras al día. Intenta que en las comidas principales esté presente la verdura, siendo la porción principal y mayoritaria de tu plato. La fruta la puedes distribuir de la forma que más te gusta, combinándola como prefieras, antes, durante o después de las comidas (te prometo que no engordas más si te las comes después). Y recuerda que el zumo no sustituye a la fruta fresca, ni aunque sea casero.

Cereales integrales. Los cereales integrales, lejos de “adelgazar”, tienen tres ventajas destacables frente a los refinados. Por un lado, su valor nutricional es mayor ya que contienen vitaminas y minerales propios del cereal (y no añadidos a posteriori), además de fibra. Por otro lado, y debido a esta fibra, son mucho más saciantes, es decir que con menos cantidad nos sentimos más llenos. Finalmente, y también a causa de la fibra, la absorción de los azúcares es más lenta por lo que se producen picos de insulina y glucosa más bajos.

Evitar procesados, azúcar, sal, alcohol. Los alimentos procesados suelen estar repletos de sal, azúcar, grasas trans/saturadas o una combinación de varios. Su efecto sobre la salud afecta principalmente a un mayor riesgo de diabetes, dislipemias (alteración de los niveles de triglicéridos o colesterol), enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, obesidad, cáncer, etc. Por su parte, el alcohol causa más de 200 enfermedades debido a sus efectos teratogénicos, neurotóxicos, adictivos, inmunosupresores, cardiovasculares y carcinogénicos, siendo la segunda causa de muerte en España. Así que no dejes que te engañen, una copa de vino al día no es saludable, pues alcohol y salud no van de la mano.

Hidratación. El agua es un elemento principal de nuestro cuerpo, y es necesaria para que se lleven a cabo muchas reacciones en el organismo. Por eso, debes escuchar a tu cuerpo y beber agua cuando sientas sensación de sed. El agua es lo único que te la quitará.

Higiene. La higiene, tanto personal como alimentaria es muy importante para evitar infecciones y contaminaciones alimentarias. Respecto a la higiene personal, recuerda lavarte las manos antes y después de cocinar, sobre todo cuando manipules alimentos crudos, y de comer, así como lavarte bien los dientes después de cada comida. En relación a la higiene alimentaria, trata de no mezclar alimentos crudos y cocinados, de limpiar bien los utensilios de cocina, de guardar los alimentos en el sitio y temperatura adecuados y de no romper la cadena de frío, así como de estar atentos a las fechas de consumo preferente y de caducidad.

Mantener peso adecuado. Aunque el peso (como número) no es el índice que más nos importa a los profesionales sanitarios en relación a la salud, es cierto que mantener un peso adecuado (conjuntamente con una composición corporal apropiada) se relaciona con una mejor salud, desde el punto de vista que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de padecer numerosas patologías.

Regular y controlar el hambre y la saciedad. Saber identificar cuándo tenemos hambre real o cuándo se trata de hambre emocional, así como aprender a escuchar a nuestro cuerpo para reconocer la sensación de saciedad (es decir cuando estamos llenos) es fundamental para controlar la ingesta, tanto en cantidad como en calidad y forma de comer. Comer con ansiedad, disfrutando o más allá de nuestras necesidades activa mecanismos cerebrales, metabólicos y endocrinos diferentes. Trata de comer cuando tengas hambre y de controlar las cantidades; mejor quedarte con la sensación de que comerías un poco más que con la de no poderte mover de la silla…

Mantente activo. El sedentarismo es uno de los principales factores asociados al sobrepeso y la obesidad, sobre todo en niños. Los beneficios de la actividad física son innumerables, no sólo a nivel físico (y más allá de perder peso o grasa) sino también emocional.

Disfruta, prueba, saborea, ríe. Por último, haz todos los puntos anteriores disfrutando. Ten una mente abierta y trata de probar e incorporar nuevos alimentos a tu dieta, de experimentar con nuevos sabores y combinaciones diferentes, de compartir la mesa con gente a la que quieres y, sobre todo, de reírte mucho. La risa tiene la propiedad de liberar negativa del organismo, de evitar la liberación de cortisol (hormona asociada el estrés) y de segregar serotonina y dopamina (hormonas del bienestar y la felicidad).

Paso a paso hacia la salud!

Griselda Herrero

Alimenta tu felicidad

Publicidad emocional

Como si fuéramos un trapo. La publicidad utiliza a las mujeres a su conveniencia. Ya lo comentábamos hace unos días en este post de Facebook. Pero es que, además, nos envía mensajes contradictorios. En un anuncio te dice que debes cuidar tu línea y en el siguiente que te liberes y que unos kilitos de más tampoco importan. ¿En qué quedamos? Y esto tiene sus consecuencias. A ellos no les importas por muy bonito que te lo pinten y tú lo puedes pagar caro. Durante los minutos de publicidad en televisión te puede pasar lo siguiente:

Portada Publicidad Emocional

Anuncio 1: Donuts y Mr Wonderful: “Hoy es un buen día para sonreír”. Mensaje oculto: Pasa de todo, te lo mereces.

Anuncio 2: Judith Mascó y Hornimans: “Libera toxinas: plan DETOX”.

Mensaje oculto: No pases de todo, debes cuidarte y estar perfecta.

Anuncio 3: Magnun doble: “Libera la bestia que llevas dentro”.

Mensaje oculto: Pasa de todo, deja que tus emociones fluyan.

Anuncio 4: Tortitas Bicentury: “Cuídate y dale sabor a tu cuerpo”.

Mensaje oculto: No pases de todo, adelgaza para sentirte bien.

Anuncio 5: Chocolates Valor: “Placer adulto”.

Mensaje oculto: Pasa de todo, eres adulta y no debes privarte del placer de comer.

Anuncio 6: Campofrío y las mujeres. Este es especial, porque en el mismo anuncio hay contradicción. Pasa de todo y defiende los derechos de la mujer y la conciliación familiar. No pases de todo y recuerda que debes mantener un cuerpo perfecto, comiendo pavofrío y sin estrés (en un bar que se llama Deliciosa Calma).

Y como este ejemplo, tu día está lleno de mensajes contradictorios que provocan que, más allá de establecer una fuerte asociación entre ciertos alimentos y la belleza o la felicidad, muchas veces llegan a conseguir que no sepas lo que quieres. ¿Alguna vez te has preguntado qué ejemplo le estamos dando a nuestros hijos? Ellos también perciben estas diferencias sociales, los roles autoimpuestos y las asociaciones emocionales con ciertos alimentos (para las mujeres todo rosa y dulce –asociado a salud, bienestar y belleza–, para los hombres, coches, deportes y cerveza –asociado a ego, libertad y poder–).

Diapositiva 1

Todos sabemos que en publicidad se ponen en juego las emociones, sentimientos y creencias de los consumidores. Es una estrategia de mercado, pero ¿qué ocurre cuando a raíz de este juego estamos provocando falsos mitos, ideas erróneas, problemas alimentarios, distorsiones corporales…?

Este tipo de publicidad nos invade… Da igual que no pongas la televisión, nos bombardean por la radio, el periódico, los anuncios en carreteras con vallas publicitarias, en la parada de autobús, los propios autobuses, el cine y así hasta nombrar casi todo el contexto que nos rodea en el día a día.

Este otro post que escribimos hace poco, abrió camino para organizar un taller especial en las sesiones grupales que realizamos periódicamente. Animamos a todos los participantes de estas sesiones a observar y anotar a lo largo de una semana toda la “publicidad emocional” referida a hábitos alimentarios que vieran. Los resultados fueron alarmantes.

Dicen que si no puedes con el enemigo, únete a él; por ese motivo nos unimos al enemigo fomentando la búsqueda de esta publicidad, animando a ver anuncios esa semana… pero con el objetivo de lograr el efecto contrario: realizar un análisis crítico de la publicidad, de la educación, para romper tópicos irreales y tomar consciencia sobre lo que vemos.

Empezamos la sesión con una canción: “Yo soy aquel negrito….” Seguro que has continuado cantándola, todos la sabemos, todos la cantábamos y nuestras abuelas y madres creían que como decía la canción:

“Las múltiples cualidades de este producto ejemplar. Es el Cola Cao desayuno y merienda, es el Cola Cao desayuno y merienda ideal, Cola Cao. Lo toma el futbolista para marcar goles, también lo toman los buenos nadadores, si lo toma el ciclista se hace el amo de la pista y si es el boxeador golpea que es un primor.”

El efecto mágico de la canción también lo vemos actualmente en las nuevas galletas Oreo.

Las mujeres, desgraciadamente, somos un blanco muy llamativo. La gran mayoría de publicidad nos la dedican a nosotras, nos muestran mujeres con diferentes roles “exitosos” y que tienen su vida más fácil, cómoda, feliz y saludable con productos específicos.

Aquí os dejamos una imagen con las frases promocionales que se han recogido durante una semana a través de anuncios de televisión. Comienza el bombardeo:

Imagen 2

Pero no sólo nos llegan por televisión; también lo vamos a seguir viendo en vallas publicitarias, productos, en el cine, en las series, etc. ¿Cuántas veces has visto comer helados cuando ocurre alguna “tragedia” amorosa en las películas?

Este constante bombardeo nos ayuda  a la creación de asociaciones inadecuadas entre la comida y las emociones, a la vez que nos venden (por lo general) imágenes corporales irreales, logros deportivos de élite, y diferentes metas inalcanzables para una gran proporción de la población. ¿Qué se puede cocer debajo de todo esto? Pues probablemente problemas de autoestima, inseguridades, insatisfacciones, frustraciones, problemas alimentarios (por infrapeso o sobrepeso), lesiones deportivas, búsqueda de metas (inalcanzables o irreales) a corto plazo… y así podríamos continuar hasta un lista interminable de desajustes emocionales y consecuencias físicas.

Por este motivo, os animamos y motivamos a OBSERVAR y ANALIZAR.

Observa lo que te rodea.

Observa lo que te venden y analízalo con la realidad.

Observa las competencias entre marcas.

Observa y busca opiniones de profesionales.

Y lo más importante,

Obsérvate a ti mismo/a.

¿De verdad necesitas lo que quieren hacerte creer que es imprescindible para una vida ideal e irreal?

 

Cristina Andrades & Griselda Herrero

Alimenta tu felicidad

 

Queremos agradecer y dedicar este post a los componentes del grupo, cuyo trabajo realizado tanto en la búsqueda de mensajes emocionales como en el posterior análisis y trabajo crítico realizado en el taller. Nuestra enhorabuena a todas/os.

1 2 3