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Tres puntos clave en Psiconutrición

Como ya comentamos en este post, la Psiconutrición es un enfoque mucho más integral y amplio de los problemas alimentarios. Hablamos de ello hace un año en Salud al día, donde nos entrevistaron a mi compañera Cristina Andrades (psicóloga sanitaria) y a mí. Este fin de semana han vuelto a emitir parte de esa entrevista, como puedes ver en el siguiente vídeo.

Uno de los aspectos clave en nuestra relción con la comida es aprender a identificar (y posteriormente a regular) nuestras sensaciones de hambre y saciedad. No solemos prestar atención a nuestro estómago, y mucho menos a saber si está más o menos lleno. A veces confundimos el hambre con la sed, el aburrimiento o bien recurrimos a la comida en busca de un alivio emocional. Y esto es un error. Nuestra relación con la comida no se debe basar en conseguir una emoción determinada (aunque ésta venga por sí sola una vez que estamos comiendo, pero no es el objetivo en sí mismo). De esta forma, debemos tener en cuenta 3 puntos importantes a la hora de enfrentarnos a la comida.

 

  • No contar calorías. Muchas veces pensamos que si nos ajustamos a las calorías que supuestamente necesitamos, o incluso consumimos menos, mantendremos el tipo. Sin embargo esto no funciona así. Nuestro organismo tiene múltiples mecanismos de reagulación que están relacionados entre sí y con el ambiente que nos rodea, con nuestras emociones, con nuestros pensamientos, con nuestras circunstancias… Todo eso tiene que ver en cómo nos afecta lo que comemos. En este sentido, no es comparable una dieta de 2000 kcal basada en alimentos de origen vegetal que una de 2000 kcal basada en ultraprocesados. Y ambas tienen 2000 kcal. Dejemos de contar calorías y centrémonos en la calidad de lo que estamos comiendo.
  • Evitar compensar. Una práctica habitual es decir frases como: “como esta noche voy a salir, hoy comeré sólo ensalada” o “hoy me he pasado en la comida, voy a hacer 2 horas de ejercicio extra”. Bien, al igual que antes, tampoco funciona ni a nivel fisiológico ni mucho menos a nivel educacional (desde el punto de vista de los hábitos) o de salud emocional. Debemos basar nuestra alimentación en productos de origen vegetal, alimentos de verdad y no procesados, y olvidarnos de los caprichos o premios en forma de comida. Si nuestra alimentación es saludable y un día (ocasional de verdad) nos apetece tomar un trozo de tarta, pues nos la tomamos. Sin sentirnos mal, culpables ni con la necesidad de realizar conductas compensatorias, porque si de verdad es esporádico, no va a afectar a nuestra salud de forma significativa.
  • Pedir ayuda. Cambiar nuestros hábitos alimentarios no es tarea sencilla. Por tanto, si consideras que tu relación con la comida no es la adecuada (tengas el peso que tengas), es importante que acudas a los profesionales adecuados para que te ayuden a gestionar esas emociones que te llevan a comer de forma inadecuada. Y en esto, la psiconutrición y el trabajo CONJUNTO entre un dietista-nutricionista y un psicólogo, te pueden ayudar de todas todas! NO tengas miedo de pedir ayuda, no es fácil hacerlo solo.

    ¡Mejorar nuestro estilo de vida es un objetivo común,
    trabajamos juntos para conseguirlo!

     

    Tenemos nueva infografía sobre hambre real y hambre emocional en nuestra Nutrioteca que puedes descargarte a buena resolución de forma gratuita a través de este enlace

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